ESCRITORIO DEL EDITOR.

No me sorprende la incongruencia de los legisladores federales, específicamente los emanados del partido tricolor, ya que en tiempos de su campaña electoral anunciaban que de llegar a obtener la curul, darían marcha atrás al Impuesto Empresarial a Tasa única (IETU); luego, en vísperas de la presentación del paquete fiscal por parte del Presidente de la República en el mes de septiembre pasado, anunciaban entonces la baja de la tasa del Impuesto al Valor Agregado (IVA), y ahora resulta que siempre no, que las tasas se quedan como están y que el IETU no se abroga, que al contrario, incrementan la tasa del Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios relativo al tabaco de una manera drástica, no con el fin de desalentar el consumo por el riesgo a la salud, sino con fines netamente recaudatorios, una vez más, gravar a los contribuyentes cautivos.

El tabaco, al igual que las bebidas alcohólicas en efecto, debían supeditarse a tasas impositivas altas tendientes a inhibir el consumo, sin embargo esta probado que en México y en cualquier parte del mundo el incrementar las tasas a estos productos solo perjudica la economía y la salud de quienes los consumen, y para su mala suerte, la dependencia de los productos los orilla a obtenerlos sin importar su  precio. El legislador no le pensó mucho, ante lo conflictivo de bajar tasas y eliminar impuestos, lo más conveniente arropados bajo la bandera de la atención a los damnificados por las recientes lluvias en el país y el combate a la inseguridad, que mejor que seguir gravando a los mismos de siempre.
Cabe el tema de este día, que es el del incremento que hace el legislador federal al precio de cada cajetilla de 20 unidades de cigarrillos, por un importe de $5.00, más $2.00 de incremento gradual a lo largo del año entrante pactado con antelación, dando un total de $7.00 para hablar de los impuestos ecológicos, impuestos que han funcionado en otros países pero bajo otro esquema: el no recaudar.

Cuando se aplican estos impuestos ecológicos en una sociedad, estos tienen una finalidad no recaudatoria, esto es, que el gravamen será exitoso al no recaudar  importe económico alguno, porque se cumple con su objetivo, el no consumo de los bienes o servicios que dañen el medio ambiente o a la salud de las personas.

En México en cambio, la gran propuesta recaudatoria de este día esta encaminada a lastimar la economía de los adictos al tabaco, sin considerar que lo recaudado se pueda destinar a implementar programas agresivos para desalentar su consumo.

Considero que tal adecuación en la ley fiscal será aprobada por el Senado de la República en su momento, sin siquiera razonar que existen acciones distintas para ser más eficientes en la recaudación,  y que no las llevan a cabo, por los intereses de partido, ya que en el tema del IVA los gobernadores priístas ordenaron a los diputados que hacer.

P ara consolidar las finanzas públicas nacionales no debemos recurrir a esquemas como el incremento al precio del tabaco, basta con que el legislador tenga voluntad política, para sacar adelante una reforma tendiente a construir un sistema impositivo simplificado, donde quepamos todos, con tasas adecuadas, eliminando la mayor parte de las exenciones fiscales, que no se traducen más que en esquemas de elusión y evasión fiscal, hoy transitaron por el camino corto, el recaudatorio.