POR LA ESPIRAL
-Insiste en crear mecanismos reales
-La industria de la caridad, no ayuda
Para la sociedad la pobreza es un flagelo, para la estabilidad de un sistema polÃtico una amenaza latente, para la permanencia de un determinado modo de producción el camino hacia su fracaso.
Para un empresario el peor negocio es la pobreza, Carlos Slim Helú, el hombre más rico del mundo tiene décadas insistiendo en que los niveles de pobreza en México deben reducir.
Ningún empresario puede sentirse bien a largo plazo cuando más de la mitad de la población no tiene el dinero para comer tres veces al dÃa, pagar una vivienda, mandar a sus hijos a la escuela; nadie podemos sentirnos tranquilos al respecto.
México, como otras economÃas del mundo con enormes desequilibrios sociales derivados del mal reparto económico es un milagro, un auténtico milagro.
No me refiero al de la década de los cuarenta que inauguró una etapa de crecimientos económicos sostenidos por varios años, mi alusión es porque me admira saber que México es una locomotora económica que logra avanzar, aunque sea a tumbos, con más de la mitad de sus vagones descompuestos.
Para mà es la forma más elocuente de funcionar económicamente hablando en medio de tantos fallos y rezagos, hacerlo con una creciente economÃa informal y cifras oficiales de 57 millones de mexicanos establecidos en cualesquiera de las tres lÃneas de pobreza: alimentaria, capacidades y patrimonio.
Y nadie puede sentirse halagado, ni siquiera triunfal por decir que la pobreza en México reduce.
DÃas atrás, Heriberto Félix Guerra, titular de la SecretarÃa de Desarrollo Social, dijo en su comparencia ante legisladores una mentira mayúscula: “La pobreza en México empezó a disminuir a pesar de la crisis económicaâ€.
Insisto, somos el milagro mexicano, tenemos un modelo que deberÃan copiar rápidamente economÃas como Estados Unidos o las europeas para salir de su crisis, porque nosotros, según Félix Guerra, contra toda lógica, reducimos la pobreza con todo y la crisis económica más fuerte de nuestra historia, creamos empleamos aunque una aerolÃnea como Mexicana dejó en la calle a todos sus miles de empleados y Luz y Fuerza extinguió y desde hace más de un año los ex trabajadores deambulan por toda la ciudad exigiendo la devolución de sus puestos laborales.
Un funcionario puede mentir reiteradamente al respecto de los niveles de pobreza, la realidad termina por desengañar y los propios empresarios saben de los peligros para el sistema económico y polÃtico.
DÃas después de las declaraciones absurdas del titular de Sedesol, el propio Slim Helú recordó los grandes pendientes sociales en el paÃs puso énfasis en la pobreza.
A COLACIÓN
La atención de la pobreza es un botÃn polÃtico permanente, los gobernantes lucran con sus carencias regalándoles despensas y una foto para el recuerdo.
Alrededor de ésta emanó toda una industria de caridad, dádivas, donativos y limosnas, aunque como bien lo dice Slim Helú la pobreza no resolverá mediante esta industria de la caridad.
La única forma de que la gente deje de ser pobre es dotándola con dos instrumentos: educación y trabajo. Lo primero para capacitar, enseñar, dar los medios para defenderse en la vida y lo segundo, para que mediante un ingreso y prestaciones haya acceso a la Banca, esquema de pensiones, hipoteca, salud pública, etc.
Con certeza laboral mediante un contrato con una nómina quincenal y prestaciones la gente puede más fácilmente insertarse en una sociedad de consumo que a su vez crea una derrama económica favorable para los empresarios en la iniciativa privada. Más ventas, son más ganancias, más empleos.
La cara contraria es a menor educación y menor facilidad para insertarse en un mercado laboral formal, proliferan los subempleos y la gente empleada en la calle vive con la poca certeza de saber si cobrarán algo de dinero los viernes, sin tener absolutamente nada de prestaciones, ni contratos.
Sus esquemas de consumo y financiamiento se limitan a la economÃa informal y los agiotistas de la colonia. Obviamente comprar piraterÃa o marcas chinas no provocan una derrama directa para los empresarios mexicanos y asà va formulándose un cÃrculo vicioso.
La pobreza tiene como reducto emplearse o subemplearse en la economÃa informal y la evidencia de su tamaño es suficiente para dejar en el ridÃculo a cualquier funcionario mentiroso.
En el campo, los esquemas de autoconsumo son la forma de sobrevivencia para millones de hogares en pobreza, sin su parcela no tienen nada.
GALIMATÃAS
Un organismo regional como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierte del incremento de la pobreza.
El golpe de la crisis financiera y económica global fue inevitable en la región, en México por su cercanÃa en indicadores macroeconómicos con Estados Unidos los efectos fueron bastante perniciosos.
De acuerdo con la Cepal previo a la crisis “en México aumentó la pobreza 3.1 puntos porcentuales entre 2006 y 2008″.
México es de los paÃses con mayor tasa de pobreza respecto a su población, el organismo enfatizó entonces “cercana al 50%, nivel similar o comparativo al de El Salvador, Perú y República Dominicana, y lejos de los niveles de Argentina, Chile, Uruguay y Costa Ricaâ€.
Con la crisis más la caÃda en las remesas y el retorno forzado de miles de compatriotas desde Estados Unidos la problemática de la pobreza agudizó, no redujo como dice Félix Guerra.
Por ello es que difÃcilmente la economÃa mexicana será una economÃa ciento por ciento competitiva con un modelo fiscal participable y equitativo porque la locomotora económica funciona únicamente con menos de la mitad de sus vagones y la mayorÃa se arrastran como un lastre.
¿Qué futuro exitoso puede construirse con este panorama? Slim Helú lo advierte: “ningunoâ€.
TodavÃa peor el espectáculo mediático entorno a la pobreza ya no es únicamente la industria de la caridad alimentada con cientos de organizaciones civiles y no gubernamentales, muchas fundaciones que sirven únicamente para fiscalmente justificar las finanzas de los empresarios, conseguirles deducciones y fuertes devoluciones de impuestos.
En lo mediático el Teletón vende el drama social, el problema es que nos hemos acostumbrado a vivir con los pobres hasta con cierta indiferencia y ello tampoco coadyuva a provocar un cambio verdadero.
























