REPERCUSIONES.

No me referiré en este artículo a los sucesos ocurridos entre los días del 19 de febrero del año de 1913 al 18 del mismo mes en La Ciudadela de la capital del País, que trajo como consecuencia el nombramiento de Victoriano Huerta como jefe del ejército federal y que terminó trágicamente con la muerte de muchos y el asesinato, el día 22 de febrero de ese año, del Presidente Madero y del vicepresidente Pino Suárez, ambos a manos del chacal y traidor Victoriano Huerta.

La coincidencia de esos terribles actos con los años que cumple el PAN como gobierno federal, lo es únicamente la decena de años, las traiciones que se cometen a los principios constitucionales y a los actos realizados, ambos, que con frecuencia fueron y son terriblemente tragicómicos  desde que Vicente Fox, la señora Marta de Fox arribaron a a Los Pinos y Felipe Calderón asaltara, no a la Ciudadela, sino el recinto del Congreso de la Unión el primero de diciembre de hace ya larguísimos 120 meses en los que constantemente se han cometido actos de traición contra del pueblo de México y sus instituciones.

Fue conocido públicamente que Fox había utilizado ilegalmente, durante su campaña política a la Presidencia de la República, recursos económicos provenientes del extranjero, introduciéndolos en México  y haciendo una triangulación buscando perder así  el origen de los mismos. Lino Korrodi fue uno de sus principales agentes experto en estos menesteres.

Al inicio de su mandato, Vicente haría una interminable lista de ofrecimientos que fueron registrados por la memoria de muchos y que no los olvidamos precisamente por el incumplimiento de los mismos. Sus mentiras eran “excelsas” en un país que necesitaba recuperar la esperanza y la confianza en sus autoridades. Fox, experto en ventas de “coca” merolicamente hablaba de la certeza de un crecimiento del 7% del PIB y una generación de un millón 300 mil empleos,  cuando los expertos señalaban la decadencia de la economía de los Espantados Unidos y las dificultades que tenía México de alcanzar el 6%, de crecimiento cuando había una tendencia a la disminución por efectos externos e internos.

Fox no entendía y el dispendio de los miles de millones de dólares producto de las exportaciones del petróleo se perdieron en banalidades y degradaron y colocaron en una situación extremadamente delicada a Petróleos y al país y, como resultado, a los Mexicanos; las enormes ganancias pudieron haberle permitido a Vicente cumplir su compromiso de eliminar el impuesto sobre la tenencia de automóviles,  pero ni eso logró.

En materia de Política Exterior, Vicente fue poco prudente, menos discreto y nuestro máximo representante desprestigió una actividad en la que, en el concierto de naciones, México destacaba. ¡Nunca como en los diez años anteriores, se había dañado tanto la imagen de nuestro país!

El gobierno de Fox estuvo y caracterizado (y caricaturizado permanentemente para deleite de los mirones de caricaturas) por sus mentiras y sus metidas de pata; la ridiculez de su conducta y consecuentemente el ridículo en el que insertaba la política internacional era el pan diario en cada gira por el extranjero. Fue famoso su “comes y te vas” a Fidel Castro; el “cómo estás, mi rey” dirigido a Juan Carlos de España fue excelso; el exceso de su gobierno se vió reflejado en los gobiernos estatales y municipales. Su Borgues corrió por todo el mundo.  Su intromisión en el aspecto electoral para llevar a Calderón fue descarado, pero la tragicomedia que hacía del país, nos hacía reír y olvidar un poco las tantas tonterías y fracasos tenidos.

Podríamos mencionar otras cosas sobre el derroche económico y la fastuosidad del matrimonio que habitó Los Pinos los primeros seis años de esta decena trágica, pero le quitaríamos espacio al actual residente de esa mansión, del que mucho da que escribir

Los últimos cuatro años de esta decena, no son menores a los anteriores y han sido  superados, pues una guerra como la actual contra el crimen organizado no es nada fácil provocarla y se requiere de mucho empeño y poca inteligencia. Ahora bien: acabar con Pemex o con la Compañía de Luz y fuerza; o disminuir la eficiencia de CFE; o inundar Tabasco dos veces; o gastar en unos cuantos días en fuegos fatuos miles de millones de pesos no es tarea que cualquiera lo haga.
No creo que haya alguien que dude de los grandes beneficios obtenidos en estos últimos años: ¿Quién duda, por ejemplo, que los precios de los productos básicos han disminuido o que el salario mínimo alcanza para caviar todos los días? ¡Lo anterior, ni fumando mariguana era posible en sexenios anteriores!

Pero, bueno, ¡claro que los mexicanos vamos de ganancia estos últimos diez años, pues nos hemos muerto de risa con los miles de cartones del general de cinco estrellas con que nos han regalado los caricaturistas geniales.