ESCRITORIO DEL EDITOR.

Cada vez que se tiene noticia de la llegada de un nuevo ser en el seno de una familia, comienzan a realizarse una serie de cuestionamientos, para determinar cómo será tanto en su apariencia exterior como en su interior; así surge el debate entre los parientes del padre y los de la madre, comentando que si será más guapo o más bonita, si tendrá ojos azules, verdes, negros o café, el color de su piel, su altura y su estructura corporal, el color y textura del cabello, y por supuesto en primer lugar está la gran incógnita, será niño o niña?; unos estarán a favor de un género y otros del contrario, y de la misma manera crearán expectativas de vida para uno u otro.

Resulta interesante y a la vez increíble, pensar que todas estas fantasías que los familiares van entretejiendo con respecto al ser que se está gestando, han existido muchísimo tiempo antes en las figuras de los padres de dicho ser, es decir, desde que se es pequeño se inicia el juego de algún día llegar a ser papá o mamá, y mientras se sueña con ello, se va estableciendo el deseo de tener un varón o una niña, que se parezca a quien, que tenga un cierto nivel de inteligencia, habilidades, apariencia, incluso el nombre que se le asignará.

 Luego del tiempo, se olvidan aquellos juegos que parecían propios de una niñez temprana, y las personas se convierten en adolescentes o adultos que vuelven realidad la fantasía, asumiendo ahora el compromiso de la procreación. En este momento ya no se recuerdan aquellas imágenes del ayer, sin embargo, el inconsciente sí que las mantiene y entonces sorprende como se empieza a manifestar.

 Por ello es muy importante tener las ideas y las expectativas claras, no es raro encontrar individuos que tienen la seguridad de que sus hijos tendrán ojos azules porque el tatarabuelo los tenía, o que serán altos, fuertes y formales porque feos no pueden ser, o que serán los más listos de la escuela o de la familia, en fin tantas cosas más que se pueden desear pero que desafortunadamente a veces no tienen un fundamento en la realidad, puesto que en la familia predominan los ojos café, y esto hará que continúe siendo un rasgo dominante, o puede ser que existan ciertos rasgos temperamentales que no son muy aceptados por los demás, que tampoco son muy agraciados, que quizá genéticamente se tenga una carga muy fuerte hacia el sobrepeso entre tantas situaciones más, y que a la hora en que nace el bebé pues se siguen gestando estos ideales; cosa que con el tiempo irá tornándose muy distinta y más tarde o más temprano la herencia se expresará libremente.

 De tal manera surge el famoso dicho: “Hijo de tigre, pintito”. Lo que significa que no se puede renunciar ni negar el origen, ya que de una u otra manera siempre se estará bajo la influencia de los padres y de los padres de ellos y de algunos antecesores más.

Con lo que es conveniente considerar de una manera realista aquello que se puede esperar de un hijo, los rasgos tanto físicos como psicológicos que pueden presentar y así evitar decepciones o mejor aún utilizar la negación como mecanismo de defensa, preguntándose afanosamente a quién saldría, e inconscientemente intentando nublar la vista, pues aquello que se ve no es lo que se quiere ver, no se deseaba o no gusta del todo. La naturaleza es así, está marcada por esas famosas leyes de la herencia y pareciera ser que algunos de esos rasgos que tanto seducen como es la tez blanca, los ojos azules y verdes, la altura y la esbeltez no son los que más se manifiestan puesto que existen tantas mezclas genéticas y tantas influencias entre los antepasados que al final predomina aquello que más hay.

 Pero esto no para ahí en esa parte externa como se ha comentado antes, sino que va más allá y es justamente esa otra parte la más trascendental al final de cuentas, es decir la interna.

Es curioso cómo a veces los mismos padres, ya sea  uno u otro, no se explican el por qué sus hijos son tan traviesos, por qué no van bien en la escuela, cuál es la razón para que contesten de manera grosera, brusca, impulsiva o sean desobedientes y rebeldes; siendo que en casa, es justo lo que están viendo y aprendiendo cada día. Los pequeños nacen con una carga de información que desarrollarán por todo lo largo de sus vidas, sin embargo esto siempre está bajo la influencia del medio en el que crecen, así que la familia siendo el núcleo primero al cual pertenecen, y donde adquieren sus primeras experiencias, es la que dicta el modelo a seguir.

 Por eso se dice también que los hijos son reflejo de los padres, bueno quizá en realidad, son un espejo para sus padres pues revelan la realidad por agradable o desagradable que sea, y es que no se puede esperar otra cosa sino que el hijo del tigre sea pintito.
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