No hay nada nuevo bajo el Sol. La reforma fiscal sigue siendo un tema pendiente en la Agenda Nacional desde hace muchos años, por el lado del ingreso y del gasto, pero  no nos hemos puesto de acuerdo.

Necesitamos de una Reforma Fiscal, porque existen necesidades crecientes de gasto público en inversión y social a las que no podemos dar suficiencia presupuestaria, porque es insuficiente y pobre la generación de empleos formales, permanentes y bien remunerados para quienes se incorporan a la fuerza de trabajo. Porque nos hace falta infraestructura, lo mismo refinerías, que presas o caminos y las finanzas públicas nacionales dependen de los ingresos petroleros, con la volatilidad que les caracteriza y el freno que significa la carga fiscal para PEMEX. Porque los estados ya no resisten el impacto de la crisis fiscal sobre sus finanzas y tenemos ya estados y municipios insolventes, que necesitan se les regresen facultades tributarias que piden pero no se les han dado, y la pobreza y la desigualdad son crecientes.

Los esfuerzos para concretarla han sido muchos a lo largo del tiempo: recordemos el intento de Ortiz Mena, mencionado en sus Memorias, cuando “importó” a Nicolás Kaldor para hacer una propuesta “sombra” y formó un grupo de destacados fiscalistas para elaborar su propuesta de reforma fiscal, el grupo que encabezó Javier Alejo en tiempos de Echeverría, los intentos de los Gobiernos de Zedillo y particularmente del de Vicente Fox y el bloqueo legislativo inherente. Las reformitas recientes han sido precarias y están agotadas.

Hay un acervo importante de propuestas de Reforma y de Diagnósticos, muchas han llegado al Congreso, otras se han quedado en manos de quienes las han generado, lo mismo en la UNAM o los colegios de profesionales, como los de economistas y contadores, en la Convención Nacional  Hacendaria de 2004, en las entidades federativas. Los organismos empresariales han sido particularmente activos en la generación de propuestas, buscando propuestas conjuntas, destacando las de COPARMEX y el CCE.

También las organizaciones sindicales o los partidos políticos en el Congreso, como la del PRD  a fines del año pasado y ahora la de Manlio Fabio Beltrones

Las presentadas por el Gobierno Federal en 1997, 2001 y 2004 fueron rechazadas o ignoradas por el Congreso, o vetadas por los conflictos políticos inter partidarios como en 2004.

Por eso es importante la Propuesta que elaborada por Herbert Bettinger, están difundiendo los senadores Beltrones y Labastida y presentarán próximamente en el Senado. Su acierto fue traer a un primer plano de discusión pública el tema de la Reforma Fiscal, cotejarla con las propuestas que están vivas, como la presentada recientemente por COPARMEX. Un primer resultado se da con la deducibilidad de las colegiaturas, tema que el Presidente “les ganó”, aunque pasando la tercera parte del costo fiscal a las entidades federativas y a los municipios.

Eso demuestra el fondo político de la política fiscal.

En suma este es un asunto en el que todos la queremos, aunque no nos hemos puesto de acuerdo en su contenido, en el Paquete Tributario. Es claro que no es sólo un asunto de autoridades, lo es también de ciudadanos.
Luego del contenido, viene ver la factibilidad política. Sabemos que una reforma fiscal para ser viable requiere ser sencilla, fácil de administrar, progresiva y equitativa, federalista y políticamente viable. Donde dejen de ser lugares comunes, simplificar, desregular, transparencia, rendición de cuentas, concertar y dialogar. No es tarea fácil por supuesto.

Hay temas pendientes y urgentes, como el de la reforma federalista: las entidades federativas además de requerir que se incremente el porcentaje participable  que hoy es apenas del 17 %, necesitan que se les devuelvan  potestades como la recaudación integral de las personas físicas, que se reduzca el IVA para abrir espacio para un impuesto a las ventas finales, regresarles la administración de personas físicas, abrir espacio en los IEPS para sobre tasas locales, etcétera.

Por cierto en la Propuesta de los Senadores ya se retiró lo del Impuesto a las Ventas  y se difunde información acusándolos de “limosneros fiscales” y de recibir ¡recursos multimillonarios!…
*Consultor en temas de Hacienda Pública y Coordinación Fiscal
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