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El caso Cassez:

El pleito entre Calderón y Sarkosy muestra la decadencia de nuestra política internacional que del prestigo de tiempos pasados ha llegado incluso a la sumusión con nuestros vecinos norteños.

Es un principio tal vez no escrito, que cuando algúna autoridad internacional solicita a otra, firmar un compromiso o pedir ”algún favor”, lo primero que se tiene que hacer es analizar que tantas posibilidades hay de recibirlo; en otras palabras se requiere “cabidearlo”; es decir, intrigar, hacer gestiones primarias para buscar que lo solicitado se acuerde, sondear la opinión, ver que tantas probabilidades habrá de que la respuesta a la petición sea positiva y de así considerarlo, seguir adelante con su proyecto.

Basado en lo anterior y por simple lógica, creo que cuando el Presidente de Francia trató por primera vez con su par mexicano el caso Cassez, debió haber tenido mas que la percepción de que la respuesta sería favrorable, la certeza de la misma, porlo que hizo pública la petición para que Florence Cassez pudiera purgar sus culpas en una prisión francesa. Ahora bien, por el escándalo y fracaso de esa solicitud, mi conclusión última es que Calderón aceptó en principio y luego, como ya se sabe, reculó.

Por todo lo que hemos vivido en eI ya muy largo peridodo calderonista, indudablemente que en los últimos años Felipe, perdió la brújula en asuntos de diplomacia y de política interna, o cuando menos está hecho bolas. Veamoslo: 1.- Su guerra que es “lucha”, se le ha complicado hasta más allá de la posibilidad de resolverla en lo que le queda de la gestión presidencial; 2.- El conflicto diplomático con el gobierno de Francia se ha complicado no tanto por la negativa en sí, cuanto por el teatral y tele novelesco montaje televisivo realizado por Genaro García Luna y porque el persecutor transformado en juez, llevó el citado caso; 3.- Su estadía última en Oaxaca ha servido para abrir heridas no cicatrizadas y provocando nuevos problemas. 4. Su incapacidad de resolver los problemas del crimen organizado ha permitido docilmente la intromisión ilegal en nuestros asuntos internos por parte de la DEA; 5.- No da marcha atrás en su “lucha” anticrimen no obstante lo magro de los resultados y del fracaso de sus estrategias; Pensabamos que toda la estulticia mostrada por la administración foxista no se no repetiría y los resultados observados han sido peores, agravados por una elevada corrupción de su administración. El préstamo personal que se dio siendo Director de Banobras, es cosa de niños; la utilizació del ejército enel caso de Sempra, etc.

El desconocimiento de la historia de México (¿o su mucho trabajo?), no le ha permitido leer importantes documentos diplomáticos cursados entre los diferentes representantes de países, que le hubieran dado a conocer que la cortesía y el respeto, por muy diferentes antagonismos que se tengan, sobresalen y prevalecen. La atingencia, la sutileza y la inteligencia son cualidades que le hubieran permitido no pelearse con Sarkozy.

Ya una vez tuvimos una guerra con Francia, pero el coraje, el nacionalismo y su fe en los principios constitucionales, hicieron al insigne Benito Juárez derrotar al imperio más importante de esos años, que incluso llevó a ciertos personajes internacionales (Víctor Hugo, por ejemplo) a reconocer al indio de Guelatao. Con menos recursos, pero con más interés nacional, Don Benito logró la expulsión de varios extranjeros indeseables, entre de ellos al Ministro Plenipotenciario y Embajador Don Francisco Pacheco, representante de Su Majestad Católica, La Reina Isabel, quien recibiera de parte del gobierno de México y a través del Secretario de Estado Melchor Ocampo, una nota muy cortés, pero firme y categórica, donde le indica respetuosamente, que por indeseable no podía permanecer en nuestro país.

Parte del escrito dice: “El Excmo. Señor Presidente interino Constitucional, siente no poder considerar a Usted sino como a uno de los enemigos de su gobierno, por los esfuerzos que Usted ha hecho en favor de los rebeldes usurpadores que han ocupado en los tres años últimos esta ciudad. Dispone por lo mismo, que salga Usted de ella y de la República, sin más demora que la estrictamente necesaria para disponer o verificar su viaje. Como a todas las naciones amigas, el Excelentísimo Señor Presidente respeta y estima a la España; pero la permanencia de la persona de Usted en la república, no puede continuar. Es pues, enteramente personal para Usted la consideración que mueve al señor Presidente a tomar esta resolución. Dios, Libertad y Reforma. México, enero 12 de 1861”.

Todos consideramos que hoy en día, en México, el que persecutor, con frecuencia, es juez y parte y hasta productor de televisión y ha sido difundido profusamente que Felipe Calderón llegó a “ciertos compromisos” con Sarkozy por lo que éste prácticamente solicitó el indulto para que Cassez pudiera pagar su culpa en prisiones francesas. Las declaraciones del Presidente Francés nos hacen pensar y sugiere que el mexicano no le cumplió, por lo que el escándalo ha trascendido y le ha costado México la cancelación de una Feria en Francia, varias decenas de millones de pesos, pero sobre todo, ha confirmado la “pobre política internacional de México”. Ha metido a nuestro país en un “chisme de corte internacional” que se suma, sin necesidad alguna, al grave problema de intervención policíaca y de investigación por parte del gobierno de los Espantados Unidos, sin que el presidente Calderón (en este caso) se dé por aludido.

El escrito del Ministro de Relaciones Melchor Ocampo da muestra de firmeza, valor y nacionalismo y confirma al que se le acusa de trabajar a favor de los rebeldes usurpadores, que un gobierno que simpre sale en defensa de su patria, recibirá el respeto de las naciones en lo general. No obstante la respuesta grosera de don Francisco Pacheco, el gobierno del Sr. Juárez, no solamente no envio un arespuesta igual, , sino que se ofreció la ayuda que el Embajador Pacheco decía requerir para poder abandonar el páis , dando así lecciones al mundo (aun más allá de esa época) de tolerancia y del ejercicio de magnanimidad que todo aquel que detenta el poder, debe aplicar a amigos y enemigos.

¡Calderón no sabe de Historia! Y con su conducta obliga a que pidamos ¡ya! que se vaya.