Al tener un encuentro con un familiar de un adicto y plantearse la pregunta del titulo, uno quisiera poder responder con alguna serie de sugerencias probadamente eficaces, que resuelvan positivamente esta interrogante.
Claro que hay sugerencias para realizar. Es más que evidente que a la familia del adicto le toca un rol fundamental e insustituible en un proceso de recuperación serio al punto que sin ella incorporada al proceso, la salida a la problemática es francamente difÃcil. Es mas, se puede afirmar que si la familia no se incorpora al tratamiento esta lo saboteará, incluso si ya está dando resultados.
La gran tarea con la familia es comenzar un proceso de recuperación incorporando a todo el sistema donde el problema se originó. Se trata de que la familia también cambie. La gran mayorÃa de las familias que consultan por un miembro adicto no tienen esta perspectiva y no tienen porque tenerla. El problema que los lleva a consulta no son ellas (la familia) sino el adicto. Aquà encontramos la primera dificultad: colaborar para que la familia se acerque a la posibilidad de comenzar un cambio.
¿Que es necesario cambiar? . En estas familias suelen presentarse problemas de puesta de limites, violencia, abandono, roles cambiados, etc. y algo que es muy relevante, la codependencia. Quisiera detenerme en la codependencia.
Analicemos que es la codependencia. Se llama codependiente a la persona que centra su vida en lo que acontece con un ser querido, pariente, pareja etc. En este caso el adicto, pero podrÃa referirse a otro conjunto de problemáticas.
Algunas conductas habituales en un codependiente son desvivirse por controlar o rescatar al adicto, mientras que en la práctica termina siendo controlado por este. Suelen postergar sus propias necesidades por la urgencia de atender las necesidades del otro, lo cual reviste al codependiente con un manto protector. Es decir, su conducta es visualizada como positiva cuando en realidad es una posición extremadamente negativa, tanto para el adicto como para el propio codependiente.
Con la mejor de las intenciones, es frecuente que los codependientes se oculten tras inquietudes inocentes como: “que tiene de malo ayudarlo, no puede soloâ€. Este tipo de convicciones se traducen en continuas acciones de sobreprotección: excusar sus ausencias al trabajo o estudio, reponer artÃculos que ha sustraÃdo (robado) y vendido para sostener su adicción, darle dinero etc.
Al no dejar que el adicto se responsabilice por sus acciones, truncan su proceso de maduración y se favorece la adicción, la compulsión por el: “quiero y lo quiero yaâ€
El codependiente también es una persona que sufre en forma intensa. No come en paz, no duerme con tranquilidad, no se siente respetado ni querido, no puede ayudar aunque se desvive por lograrlo. Necesita contención, escuchar y descubrir formas nuevas de vincularse, alternativas a las ya transitadas.
Es frecuente ver en consulta la desesperación de la familia para ayudar a su ser querido, canalizando su esfuerzo en caminos sin retorno.
En este sentido, este artÃculo, más que señalar con el dedo en busca de culpables que expliquen una situación de adicción, busca hacer reflexionar sobre algunas actitudes que sin quererlo están contribuyendo a prolongar el dolor que vive la familia y su miembro adicto. Se buscan soluciones y hay una gama de alternativas que se pueden tomar en cuenta tomando en cuenta el tipo de problemas de la familia y el “usuario”, el abordaje debe ser multidisciplinario, echando mano de las ramas médicas y psico-farmacologicas.
La experiencia clÃnica ha demostrado que ayudar a que el codependiente sane es tarea prioritaria, fundamental y si no se logra, este se convertirá tarde o temprano en una traba para la recuperación del adicto.
Por eso, la forma más eficaz de ayudar a un ser querido con problemática de adicción es involucrarse en el proceso de recuperación, haciéndose cargo de su propia parte y no la del adicto. Nadie puede hacerse cargo de la vida del otro sin dañarse y descubrir luego de mucho dolor y frustración que no se ha tenido éxito y que solo ha salido mas dañado que el usuario.
De acuerdo con el nuevo enfoque de los profesionales especializados en adicciones, la denominación correcta de un enfermo adicto debe de ser “usuario”, calificativo que elimina el aspecto peyorativo de la etiqueta “adicto” usada anteriormente; asà que, de acuerdo a esa nueva corriente, de ahora en adelante nos referiremos al consumidor como “usuario”.

























