C.P. Manuel Montes y Arroyo

Introducción

El cumplimiento de las obligaciones fiscales es una responsabilidad que corresponde a todos los contribuyentes. Sin embargo, en la práctica, no siempre se le da la importancia que merece.

Con frecuencia se piensa que cumplir con el fisco consiste únicamente en presentar declaraciones, emitir comprobantes fiscales y pagar los impuestos correspondientes. Si bien estos aspectos son fundamentales, las obligaciones fiscales son mucho más amplias y requieren mantener una adecuada organización, contar con documentación que respalde las operaciones realizadas y atender oportunamente los requerimientos de la autoridad.

En los últimos años, la administración tributaria ha incrementado de manera importante el uso de herramientas tecnológicas para obtener, cruzar y analizar información de los contribuyentes. Esto significa que la autoridad cuenta cada vez con mayores elementos para identificar diferencias, inconsistencias y posibles incumplimientos.

Ante esta realidad, corresponde a cada contribuyente reflexionar sobre la manera en que está atendiendo actualmente sus obligaciones fiscales.

No se trata de generar temor, sino de entender que la prevención siempre será preferible a tener que corregir una situación cuando ya existe una revisión de la autoridad.

1. Cumplir no significa solamente presentar declaraciones

Uno de los errores más frecuentes consiste en considerar que mientras las declaraciones se presenten en tiempo, las obligaciones fiscales están cumplidas.

La realidad es diferente.

El cumplimiento fiscal comprende un conjunto de obligaciones que deben atenderse de manera integral: inscripción y actualización en el Registro Federal de Contribuyentes, emisión y recepción de comprobantes fiscales, presentación de declaraciones, conservación de documentación, contabilidad cuando corresponda, retenciones, entero de impuestos, presentación de avisos y demás obligaciones que establezcan las disposiciones fiscales aplicables.

Por ello, presentar una declaración no necesariamente significa que todo está correcto.

Puede existir una declaración presentada oportunamente, pero que posteriormente presente alguna diferencia con la información que posee la autoridad.

De ahí la importancia de que el contribuyente no se limite a cumplir formalmente, sino que procure verificar que la información presentada sea correcta y que pueda demostrar documentalmente el origen de sus operaciones.

2. La información fiscal ha cambiado

Durante muchos años, las revisiones fiscales dependieron en buena medida de la documentación que el contribuyente proporcionaba a la autoridad.

Hoy la situación es distinta.

La autoridad fiscal dispone de grandes cantidades de información electrónica que puede relacionar y comparar. Las facturas electrónicas, declaraciones, pagos, retenciones, información de terceros y otros datos permiten realizar cruces de información que pueden detectar diferencias que anteriormente podían pasar inadvertidas.

Esto ha modificado la manera en que debe entenderse el cumplimiento fiscal.

Ya no resulta suficiente confiar en que una determinada operación no será detectada. Lo importante es que, cuando sea revisada, pueda demostrarse que fue realizada correctamente y que existe documentación suficiente para respaldarla.

Por ello, la organización de la información fiscal se convierte también en una medida de prevención.

3. El contribuyente debe conocer su propia situación

Una pregunta que todo contribuyente debería hacerse es:

¿Si mañana tuviera que explicar ante la autoridad mis principales operaciones del último ejercicio, tendría la documentación suficiente para hacerlo?

La respuesta puede ser sencilla para algunos y difícil para otros.

Esta pregunta no pretende anticipar una revisión fiscal. Busca generar una cultura de prevención.

El contribuyente debe conocer cuáles son sus obligaciones, qué declaraciones presenta, qué impuestos paga, qué comprobantes expide y recibe, qué operaciones realiza y qué documentación conserva para demostrar que sus actividades se encuentran debidamente respaldadas.

No es conveniente dejar todo este conocimiento exclusivamente en manos de un tercero.

El contador o despacho contable desempeña una función fundamental, pero el responsable último de sus obligaciones es el propio contribuyente.

4. La importancia de la revisión preventiva

Así como una empresa revisa periódicamente sus instalaciones, sus inventarios, sus cuentas bancarias o sus procesos internos, también debería revisar su situación fiscal.

Una revisión preventiva puede permitir identificar oportunamente situaciones que, de no atenderse, podrían convertirse posteriormente en problemas mayores.

Entre otros aspectos, puede ser conveniente revisar:

• Que los datos del RFC se encuentren actualizados.

 

• Que las obligaciones fiscales correspondan realmente a las actividades que desarrolla el contribuyente.

• Que los comprobantes fiscales cumplan con los requisitos aplicables.

 

• Que los ingresos registrados coincidan con la información fiscal disponible.

 

• Que las deducciones y acreditamientos cuenten con el soporte correspondiente.

 

• Que las declaraciones hayan sido presentadas correctamente.

 

• Que los impuestos determinados hayan sido efectivamente pagados.

 

• Que las retenciones se hayan realizado y enterado cuando corresponda.

 

• Que exista documentación que respalde las operaciones importantes.

 

• Que la contabilidad y los registros internos sean congruentes con la información fiscal.

Una revisión de esta naturaleza puede representar tiempo y esfuerzo, pero generalmente será mucho menor que el necesario para atender una contingencia fiscal cuando ya se encuentra en marcha.

5. El papel del despacho contable

En este contexto, el trabajo de los despachos contables adquiere una importancia especial.

Su función no debería limitarse a calcular impuestos y presentar declaraciones. También debe contribuir, dentro del alcance de los servicios contratados, a que el contribuyente conozca sus principales obligaciones y los riesgos que pueden derivarse de no cumplirlas.

Un buen asesoramiento fiscal no consiste únicamente en decir cuánto debe pagarse.

También implica explicar por qué debe pagarse, qué información debe conservarse, qué obligaciones deben cumplirse y qué consecuencias pueden presentarse cuando una disposición no se atiende.

Esto requiere que los despachos mantengan procedimientos internos adecuados, revisen periódicamente la información de sus clientes y documenten las recomendaciones que les proporcionan.

La prevención fiscal debe formar parte de la cultura profesional del despacho.

6. No esperar a que llegue una revisión

Uno de los principales problemas que pueden presentarse es comenzar a revisar la situación fiscal cuando ya existe un requerimiento, una invitación o una auditoría.

En ese momento, el margen de maniobra puede ser menor.

La prevención debe realizarse antes.

No significa que todos los contribuyentes deban realizar complejas auditorías fiscales permanentemente. Significa, simplemente, que deben establecer mecanismos razonables para conocer su situación y detectar oportunamente posibles inconsistencias.

La pregunta no debería ser solamente:

¿Me está revisando actualmente la autoridad?

También debería ser:

¿Estoy preparado para responder si algún día revisa mis operaciones?

La diferencia entre ambas preguntas es precisamente la diferencia entre reaccionar ante un problema y prevenirlo.

7. Cumplimiento y responsabilidad

Cumplir con las obligaciones fiscales no debe entenderse únicamente como una carga.

Los impuestos forman parte de los recursos con los que el Estado financia servicios públicos, infraestructura, seguridad, educación, salud y otras actividades.

Por supuesto, el cumplimiento fiscal debe realizarse dentro del marco de la ley y el contribuyente tiene derecho a conocer y ejercer los derechos que las propias disposiciones le reconocen.

Pero también existe una responsabilidad.

El contribuyente debe cumplir con aquello que legalmente le corresponde y la autoridad debe actuar dentro de las facultades que la ley le confiere.

Ambas partes tienen responsabilidades que deben respetarse.

8. La prevención puede evitar problemas

En materia fiscal existe una idea que conviene tener presente:

Es preferible detectar y corregir oportunamente una inconsistencia que esperar a que sea la autoridad quien la encuentre.

Cuando el propio contribuyente identifica un error, puede analizarlo y buscar la forma de corregirlo conforme a las disposiciones aplicables.

Cuando el problema surge dentro de una revisión de la autoridad, además de atender la situación original, puede ser necesario responder requerimientos, proporcionar información y enfrentar las consecuencias que legalmente correspondan.

Por eso, revisar no significa necesariamente encontrar problemas.

También significa tener la tranquilidad de saber que las cosas están en orden.

9. Una decisión que corresponde a cada contribuyente

Finalmente, considero que cada contribuyente debe tomar una decisión personal respecto de la manera en que está atendiendo sus obligaciones fiscales.

Puede considerar que todo está correctamente atendido y continuar con sus procedimientos actuales.

Puede también considerar conveniente realizar una revisión preventiva para confirmar que efectivamente sea así.

Lo importante es que la decisión sea consciente y no producto de la falta de información.

Cada contribuyente conoce su actividad, sus operaciones y las personas que lo asesoran. Por ello, corresponde a cada uno valorar si el sistema que actualmente utiliza es suficiente para enfrentar las exigencias fiscales actuales.

No se trata de pensar que necesariamente habrá una revisión.

Se trata de estar preparado para ella.

Conclusión

El cumplimiento fiscal ha dejado de ser un asunto que pueda atenderse únicamente al final de cada periodo mediante la presentación de una declaración.

La evolución de los sistemas electrónicos y el creciente intercambio de información hacen necesario adoptar una visión más preventiva.

El contribuyente debe conocer sus obligaciones, conservar la documentación que respalda sus operaciones y revisar periódicamente que la información que maneja sea congruente.

Los despachos contables, por su parte, tienen una importante responsabilidad profesional para orientar a sus clientes y ayudarlos a establecer procedimientos adecuados de cumplimiento y prevención.

Ante esta realidad, corresponde a cada contribuyente reflexionar sobre la manera en que está atendiendo actualmente sus obligaciones fiscales.

La decisión de revisar, prevenir y corregir oportunamente corresponde a cada uno. Lo importante es tomarla a tiempo.

Nota sobre el uso de Inteligencia Artificial

Para la elaboración de este artículo se utilizó la Inteligencia Artificial como herramienta de apoyo para la revisión, organización y enriquecimiento de algunas ideas. El contenido, los criterios y las reflexiones expresadas son mias.