C.P. Manuel Montes y Arroyo
Una experiencia personal
Durante los últimos meses he estado escribiendo diversos artículos sobre temas económicos, jurídicos, administrativos y políticos. Al hacerlo, he recurrido con frecuencia a diferentes herramientas de inteligencia artificial, conocidas popularmente como Chats de Inteligencia Artificial
Gracias a estas herramientas he podido investigar y desarrollar temas muy diversos: finanzas públicas, derecho electoral, transparencia, obligaciones de diputados y senadores, administración pública, economía y otros asuntos que me han interesado.
Esta experiencia me ha llevado a una reflexión que quiero compartir con quienes lean este artículo: la inteligencia artificial puede convertirse en una extraordinaria herramienta para aprender, investigar y ampliar nuestros conocimientos, pero debemos aprender a utilizarla correctamente
No se trata simplemente de hacer una pregunta y aceptar como cierta la primera respuesta que recibimos. Por el contrario, mi experiencia me ha enseñado que debemos preguntar, repreguntar, comparar, verificar y, sobre todo, leer.Y esto es importante porque la inteligencia artificial ya forma parte de nuestra vida cotidiana. Existen diferentes herramientas, entre ellas ChatGPT, Claude, Copilot, la de Google y otras, cada una con sus propias características y capacidades.
No necesitamos convertirnos en especialistas en tecnología para utilizarlas; necesitamos aprender a hacer mejores preguntas y a revisar críticamente las respuestas que recibimos.
No debemos preguntarle todo a un solo Chat de Inteligencia artificial.
Una de las recomendaciones que considero más importantes es no depender de una sola herramienta de inteligencia artificial.
Cuando tengo dudas sobre un tema, resulta conveniente plantear la pregunta a diferentes Chats de inteligencia artíficial y comparar sus respuestas. En ocasiones coinciden; en otras, pueden presentar diferencias, omisiones o incluso errores.
Esto nos recuerda algo fundamental: la inteligencia artificial puede ayudarnos a investigar, pero no elimina nuestra responsabilidad de comprobar la información.
Por eso, cuando el tema es importante, particularmente si se trata de una ley, una disposición fiscal, una cifra económica o un asunto político, considero conveniente preguntar también:
¿De dónde obtuvo esta información?
¿En qué ley, artículo o documento puedo comprobarla?
¿Qué institución oficial publica esta información?
¿Qué me recomienda leer para conocer mejor el tema?
Estas preguntas pueden transformar una simple conversación con la inteligencia artificial en una verdadera investigación.
Aprender a preguntar
Quizá una de las cosas más interesantes que he aprendido utilizando estas herramientas es que la calidad de la respuesta depende, en buena medida, de la calidad de la pregunta.
Una pregunta demasiado general puede producir una respuesta igualmente general. En cambio, cuando explicamos qué queremos conocer y pedimos que se nos indiquen las fuentes, los artículos de una ley, los documentos que debemos consultar o los puntos que debemos analizar, podemos obtener una orientación mucho más útil.
Por ejemplo, no es lo mismo preguntar:
“¿Qué dice la Constitución sobre los senadores?”
Que preguntar:
“¿Qué requisitos establece la Constitución para ser senador, en qué artículos están establecidos y dónde puedo consultar directamente el texto constitucional?”
La segunda pregunta nos lleva más allá de una respuesta: nos indica dónde continuar nuestra investigación.
Y eso, en mi opinión, es una de las grandes ventajas de estas herramientas.
La inteligencia artificial puede ayudarnos incluso a descubrir que nuestra pregunta inicial no era suficientemente precisa. Podemos comenzar con una pregunta general y, a partir de la respuesta, formular nuevas preguntas hasta comprender mejor el tema.
En otras palabras, aprender a utilizar la inteligencia artificial también significa aprender a preguntar.
La inteligencia artificial también puede decirnos qué leer
Antes de utilizar estas herramientas, cuando quería investigar un tema tenía que localizar por mi cuenta los documentos que podían ser útiles.Por supuesto, desde hace tiempo utilizo la página de la Cámara de Diputados para consultar las leyes mexicanas. Es una fuente que sigue siendo fundamental para cualquier persona que quiera conocer nuestra legislación.
Sin embargo, ahora puedo preguntarle a la inteligencia artificial:
¿Qué leyes debo consultar sobre este tema?
Qué artículos constitucionales están relacionados?
¿Qué instituciones oficiales publican información sobre este asunto?
¿Qué estudios o documentos sería conveniente leer?
De esta manera, la inteligencia artificial puede funcionar como una especie de asistente para iniciar una investigación.
Pero hay una diferencia muy importante: que la inteligencia artificial nos indique dónde buscar no significa que debamos dejar de leer la fuente original.
Si hablamos de una ley, debemos acudir a la ley. Si hablamos de una cifra presupuestaria, debemos buscar el documento oficial. Si hablamos de una decisión judicial, debemos procurar consultar la resolución o la fuente correspondiente.
La inteligencia artificial puede orientarnos y ahorrarnos tiempo para encontrar información, pero la responsabilidad de conocer y valorar la fuente sigue siendo nuestra.
¿Es necesario pagar para utilizar la inteligencia artificial?
Otra pregunta que probablemente se hacen muchas personas es si utilizar estas herramientas requiere necesariamente pagar una cantidad de dinero.
La respuesta es que existen versiones gratuitas de diferentes herramientas de inteligencia artificial, aunque normalmente tienen determinados límites de uso, funciones o disponibilidad.
También existen planes de pago que ofrecen mayores límites y otras funciones. Las condiciones dependen de cada plataforma y pueden cambiar con el tiempo.
En mi caso particular, por ser pensionado, tengo que cuidar mis recursos económicos. No puedo destinar dinero adicional para contratar planes de inteligencia artificial, pero eso no me ha impedido utilizarlos.
He aprendido que, aun con las limitaciones de las versiones gratuitas, se puede obtener mucho provecho si sabemos utilizarlas adecuadamente.
Quizá no podamos hacer todo de una sola vez, pero podemos distribuir nuestro trabajo, hacer preguntas concretas, guardar la información obtenida, leerla con calma y continuar posteriormente.
Esto también demuestra que el acceso a la inteligencia artificial no tiene que verse exclusivamente desde el punto de vista económico.
Lo más importante es saber aprovechar la herramienta que tenemos disponible.
La inteligencia artificial no sustituye al lector
Aquí considero que debemos hacer una aclaración muy importante.
La inteligencia artificial puede proporcionarnos información en cuestión de segundos, pero no puede sustituir nuestra capacidad de pensar, analizar y decidir.
Una respuesta bien redactada puede parecer convincente y, sin embargo, contener un dato equivocado
Por eso, especialmente cuando se trata de asuntos jurídicos, económicos, fiscales o políticos, no debemos aceptar automáticamente todo lo que nos diga un Chat de Inteligencia artificial.
Hay que preguntarle:
¿Cuál es la fuente?
¿Es información vigente?
¿Dónde puedo comprobarla?
¿Qué otras fuentes debería consultar?
Y después debemos hacer algo que ninguna inteligencia artificial puede hacer por nosotros:
Leer y pensar.
Esta última parte me parece fundamental. La inteligencia artificial puede proporcionarnos una respuesta, pero nosotros debemos decidir qué hacer con ella.
No debemos convertirnos en simples receptores de información. Debemos conservar nuestra capacidad para cuestionar, analizar, comparar y llegar a nuestras propias conclusiones.
¿Puede la inteligencia artificial consultar Internet?
Actualmente existen herramientas de inteligencia artificial que pueden consultar información disponible en Internet, aunque las capacidades varían de una plataforma a otra y pueden cambiar con el tiempo.
Esto permite solicitar información más reciente y, en algunos casos, pedir que se localicen documentos, páginas oficiales, noticias o estudios.
Pero nuevamente debemos ser cuidadoso
Que una herramienta encuentre una página en Internet no significa automáticamente que esa página sea una fuente confiable.
Por ello, debemos aprender a distinguir entre una fuente oficial y una fuente secundaria.
Para conocer una ley mexicana, por ejemplo, será preferible acudir al texto publicado por una institución oficial. Para conocer información sobre las finanzas públicas, conviene buscar los documentos de las instituciones responsables de esa información.
La inteligencia artificial puede ayudarnos a encontrar la puerta; nosotros debemos decidir si lo que hay detrás de esa puerta es confiable.
Una herramienta especialmente útil para quienes desean seguir aprendiendo
Tal vez algunas personas piensen que la inteligencia artificial solamente es útil para jóvenes, estudiantes, programadores o personas relacionadas con la tecnología.
Yo no lo considero así.
Cualquier persona que tenga interés por aprender puede encontrarle utilidad.
Un estudiante puede preguntarle sobre un tema que no comprendió en clase.
Un trabajador puede pedirle que le explique un concepto.
Un empresario puede solicitarle ideas para organizar determinada actividad.
Un contador puede utilizarla como apoyo para investigar disposiciones y elaborar documentos.
Un ciudadano puede preguntarle qué dice una ley sobre un asunto que le interesa.
Y una persona mayor también puede utilizarla para seguir aprendiendo y mantenerse intelectualmente activa.
No necesitamos convertirnos en especialistas en informática.
Necesitamos, principalmente, tener curiosidad y aprender a preguntar.
En mi experiencia personal, una de las cosas que más me ha sorprendido es que la edad no tiene por qué ser una barrera para utilizar estas nuevas herramientas. Mientras exista interés por aprender, siempre habrá nuevas preguntas que formular.
Y quizá precisamente por eso la inteligencia artificial puede ser una herramienta tan interesante: nos permite seguir aprendiendo sobre temas que quizá nunca habíamos estudiado.
Mi recomendación: preguntar, comparar, verificar y leer
Después de utilizar estas herramientas para diferentes trabajos y artículos, mi recomendación a los lectores sería muy sencilla:
No le pregunten todo a un solo Chat de inteligencia artificial.
Pregunten a diferentes herramientas cuando el tema lo amerite.
No acepten automáticamente la primera respuesta.
Pregunten de dónde proviene la información.
No se queden únicamente con la respuesta de la inteligencia artificial.
Pregunten qué documentos, leyes, estudios o páginas oficiales pueden consultar.
Y, finalmente, hagan algo que sigue siendo indispensable a pesar de todos los avances tecnológicos:
Lean.
La inteligencia artificial puede proporcionarnos una explicación en segundos, pero la lectura es la que nos permite formar nuestro propio criterio.
DIEZ PREGUNTAS QUE PODEMOS HACERLE A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Para aprovechar mejor estas herramientas no necesitamos conocer términos técnicos ni ser especialistas en informática. Muchas veces basta con aprender a formular buenas preguntas.
Cuando estemos investigando un tema, podemos hacer, entre otras, las siguientes preguntas:
1. ¿Cuál es la información más importante sobre este tema?
Nos permite obtener una primera visión general antes de profundizar.
2. ¿En qué fuentes puedo comprobar esta información?
Esta pregunta nos ayuda a no quedarnos únicamente con la respuesta del Chat de inteligencia artificial.
3. ¿Qué leyes, artículos o disposiciones se relacionan con este tema?
Es especialmente útil cuando investigamos asuntos jurídicos, fiscales, administrativos o políticos.
4. ¿Dónde puedo consultar directamente esas leyes o documentos?
No solamente debemos saber qué dice una disposición; también debemos saber dónde encontrar el documento original.
5. ¿Qué instituciones oficiales publican información sobre este asunto?
Esta pregunta puede llevarnos a fuentes como dependencias del Gobierno, organismos autónomos, universidades, instituciones legislativas o tribunales.
6. ¿Qué documentos debería leer para comprender mejor este tema?
La inteligencia artificial puede ayudarnos a construir una ruta de lectura en lugar de limitarnos a recibir una respuesta.
7. ¿Esta información está actualizada?
Es una pregunta indispensable cuando hablamos de leyes, estadísticas, presupuestos, economía, política o cualquier asunto que pueda cambiar con el tiempo.
8. ¿Qué partes de tu respuesta podrían contener errores o requerir verificación?
Esta pregunta es particularmente importante porque nos recuerda que una respuesta de inteligencia artificial no debe considerarse automáticamente verdadera.
9. ¿Qué opinan o señalan otras fuentes sobre este mismo tema?
Comparar diferentes puntos de vista puede ayudarnos a evitar conclusiones apresuradas.
10. ¿Qué me recomienda leer después para profundizar en el tema?
Esta última pregunta puede convertir una conversación con la inteligencia artificial en el comienzo de una investigación más amplia.
Estas diez preguntas no son una fórmula mágica. Son simplemente una manera de recordar que utilizar inteligencia artificial no significa dejar de investigar; significa tener una nueva herramienta para hacerlo.
Una regla sencilla
Después de todo lo anterior, propongo una regla que cualquier usuario de inteligencia artificial puede recordar fácilmente:
PREGUNTAR → COMPARAR → VERIFICAR → LEER → FORMAR NUESTRO PROPIO CRITERIO
La inteligencia artificial puede ayudarnos en cada uno de esos pasos, pero el último —formar nuestro propio criterio— sigue correspondiendo a nosotros.
Y considero que esta regla puede ser útil no solamente para quienes ya utilizan inteligencia artificial, sino también para quienes apenas comienzan a acercarse a ella.
CONCLUSIÓN
La inteligencia artificial representa una de las herramientas más importantes de nuestro tiempo. No debemos verla solamente como una tecnología que responde preguntas, sino como una herramienta que puede ayudarnos a aprender, investigar y descubrir nuevos conocimientos.
Pero debemos utilizarla con responsabilidad.
No debemos creer todo lo que nos diga, ni tampoco pensar que porque una respuesta está bien redactada necesariamente es correcta. Debemos aprender a preguntar mejor, comparar las respuestas, solicitar las fuentes, consultar los documentos originales y formar nuestro propio criterio.
En lo personal, he comprobado que incluso utilizando las herramientas gratuitas, con sus respectivas limitaciones, es posible obtener un gran beneficio de la inteligencia artificial.
He podido utilizarla como apoyo para investigar temas que me interesan, para ordenar ideas, para encontrar documentos que después leo y para hacerme nuevas preguntas. Pero también he aprendido que el verdadero aprendizaje no termina cuando el Chat
de inteligencia artificial responde: comienza cuando nosotros decidimos investigar más.
Y quizá esa sea la principal enseñanza que quiero compartir conquienes lean el presente
sabemos de inteligencia artificial; importa aprender a utilizarla para seguir aprendiendo.
La tecnología puede darnos respuestas, pero la curiosidad es la que nos lleva a hacer nuevas preguntas, y las preguntas son las que nos permiten seguir aprendiendo.
Por eso, mi invitación final es muy sencilla:
Utilicemos la inteligencia artificial, pero no dejemos que piense por nosotros.
Preguntemos, comparemos, verifiquemos, leamos y, finalmente, formemos nuestro propio criterio.
Porque una herramienta puede ayudarnos a encontrar respuestas, pero el deseo de aprender siempre tendrá que nacer de nosotros.
























