El dÃa de hoy, el presidente del Consejo de Administración del Grupo Financiero Banorte, Guillermo Ortiz MartÃnez, señalo que aunque económicamente nuestro paÃs se encuentre mejor que otros, la nación enfrenta importantes retos a futuro, donde destaca la aprobación de la reforma fiscal, considerando de “positivo†que el tema se este discutiendo actualmente en el Congreso de la Unión.
Percibe como algo “inédito†que la propia reforma surja de un partido de oposición -dado que la iniciativa fue presentada por el Partido Revolucionario Institucional-, lo cual abre una oportunidad que debe aprovecharse.
Comentó que a pesar de que los mercados financieros en el mundo se verán afectados por la volatilidad internacional, en el mediano plazo México tendrán una evolución favorable en sus cuentas externas y finanzas públicas, en especial por los altos precios del petróleo, aún y cuando se tenga un importante nivel de importación de gasolinas.
Guillermo Ortiz, ex gobernador del Banco de México, dijo que lo deseable en esto es que los mayores ingresos por exportación de petróleo no prolonguen las perspectivas de reformas estructurales en materia fiscal y energética.
Ya en el mes de enero pasado, José Angel GurrÃa Treviño, secretario General de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), consideraba tocante al tema, que para México una reforma fiscal no es una opción, sino una necesidad ante la caÃda de la producción de su petróleo en ese entonces.
Como se puede ver, el tema del petróleo es volátil y no siempre lo vamos a tener, o al menos podemos contar con la certeza de la permanencia de los precios a la alza.
La actual crisis debe aprovecharse para realizar transformaciones de fondo tomando medidas extraordinarias, incluso polÃticamente impopulares para equipar la economÃa en una época aún más feroz que en la post-crisis.
Nunca es tarde para que México diseñe una reforma fiscal, que contemple un esquema competitivo y justo, ya que el actual sistema no ayuda ni un ápice a la distribución del ingreso. Antes era opcional una reforma fiscal porque el presupuesto se recargaba en los ingresos petroleros, ahora no.
México no puede estar condenado a que las mejores propuestas caigan ante el efecto paralizador de la fragmentación del voto o de los intereses partidistas, México merece partidos polÃticos que sepan distinguir y privilegiar el interés nacional por encima de los intereses electorales de corto plazo.
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