opinion

POR LA ESPIRAL
-Fuentes alternativas
-Todos debemos ahorrar

Después de los intentos en Japón por controlar los reactores nucleares en la planta de Fukushima y la verificación de radiactividad en el medio ambiente, diversos grupos antinucleares tomaron las  calles del mundo para protestar contra la utilización de uranio y plutonio para generar energía.

 La marcha más reciente aconteció en Alemania, miles de activistas salieron a la calle para exigir el cierre de las plantas nucleares y cesar cualquier intento de política de expansión.

 No cabe duda que a pesar de la inteligencia humana nosotros hemos cavado nuestra propia tumba al no saber armonizar nuestra coexistencia con el entorno natural que nos rodea. Somos altamente depredadores.

 La nueva y peligrosa trampa nos rodea con las centrales nucleares cuya fuente de potencia proviene de átomos difíciles de manejar por el ser humano y que sobrepasan nuestra capacidad de reacción cuando salen de control.

 Lo estamos viendo en Fukushima, podremos gestionar y administrar una planta nuclear, nunca controlarla al ciento por ciento en términos de seguridad, ni de reacción en medio de una emergencia o catástrofe.

 ¿Quién se hará responsable por la afectación por largos años en las aguas del Pacífico, en pueblos aledaños, ciudades lejanas, en al aire, agua, cultivos,  piel de la gente y el interior de sus entrañas?

 Yo también estoy contra la utilización del uranio y plutonio, por supuesto contra la instalación de centrales nucleares.
 Sé que es  un tema controvertido con división de opiniones manipulado y manoseado en la medida que los intereses gubernamentales combinan con los económicos por encima del bien común.
 Para un número de gobernantes, sin la energía nuclear sería imposible sostener la expansión capitalista de diversas economías cuyas fábricas, industrias, maquiladoras y explosión demográfica demandan la utilización de electricidad, gas, petróleo, diesel; etc.
 Muchos países carecen de insumos energéticos por lo que deben importarlos,  haciéndolos dependientes de los shocks externos en los mercados internacionales, el impacto en la inflación y otros trastornos.
 Empero, desde la mitad del siglo XX, sucedió una respuesta energética para economías como Estados Unidos, Japón, China y otras más en la medida en que fueron aprobadas las plantas nucleares.
 Los grupos a favor esgrimieron sus beneficios: creación de energía a bajo costo y con menor impacto de contaminación ambiental.
 Por supuesto, siempre y cuando no suceda una catástrofe por razones de la naturaleza o errores humanos como Chernóbil, en Ucrania, en 1986.
 Para quienes pretenden seguir con la expansión de la energía nuclear a pesar de Chernóbil y ahora Fukushima deberían viajar por Ucrania para corroborar a la vista el daño irreparable producido en la vida humana, naturaleza y toda la cadena alimenticia.
 La tragedia de Chernóbil no fue producto de un terremoto, tsunami o evento terrorista, sucedió en trabajos de prueba de seguridad  porque los ingenieros encargados de su cuidado efectuarían una expansión de la capacidad de la planta.
 Durante la inspección algo salió mal y la explosión de hidrógeno fue de tal magnitud que los científicos la catalogaron de 500 veces superior a las bombas arrojadas en Hiroshima y Nagasaki para terminar la Segunda Guerra Mundial.
 Las partículas radiactivas circularon no únicamente en Ucrania, en todo lo que alguna vez constituyó la URSS y además alcanzaron media Europa contaminando suelos, ríos, bosques y ganado.
 En la actualidad, en pleno 2011, siguen vigentes muchas políticas de alimentación de animales y controles de radiactividad en buena parte de los países europeos.
A COLACIÓN
 La central nuclear de Laguna Verde instalada en el municipio de Alto Lucero de Gutiérrez Barrios, en el estado de Veracruz, tiene las características de construcción de las plantas de Chernóbil y Fukushima. Son modelos que responden a determinada estructura de los años setenta.
 La central está instalada cerca de las costas del Golfo de México y debe cumplir con criterios internacionales de seguridad. Recientemente, por la alarma nipona, se dijo que México esta exento de un tsunami en el Golfo.
 Así es que descartando cualquier riesgo el Gobierno Federal minimizó el  peligro potencial de Laguna Verde sin hacer más ruido al respecto para que la gente ensimismada en su propia problemática y manipulada por la televisión olvide el tema.
  Sin embargo, Laguna Verde merece algo más que el llamado de atención del gobernador Javier Duarte que solicitó la presencia de personal de la CFE y los secretarios del ramo (inexpertos en todo). Duarte debe extender la  invitación a personal verdaderamente calificado de la OIEA.
 No podemos porfiarnos máxime cuando la nucleoeléctrica tendrá trabajos de ampliación como los que intentaron en Chernóbil y salieron mal.
 La Comisión Federal de Electricidad (CFE) licitó  en 2007 la ampliación de los generadores en Laguna Verde y las empresas ganadoras son extranjeras.
 Se trata de Iberdrola con un  contrato por 604.5 millones de dólares para extender 20% la capacidad de la planta que cuenta con dos generadores.
 A la fecha, Laguna Verde aporta entre 4% a 5% de  energía eléctrica para una zona regional muy delimitada entre Veracruz y Puebla, desde mi punto de vista bien podría sustituirse este volumen por alguna otra fuente menos peligrosa para la vida humana y el ecosistema.
 ¿Cuál es el costo de oportunidad de sostener Laguna Verde? El riesgo es demasiado alto para tan poco impacto en el beneficio de la aportación eléctrica.
 Lo malo es que el Gobierno Federal y la CFE siguen viendo la posibilidad de hacer negocio con una planta construida en los setentas a la que Iberdrola meterá mano.
GALIMATÍAS
 La energía nuclear es jugar con uno de los elementos más peligrosos para la Humanidad, sus daños no circunscriben a una región, extienden y perduran en el tiempo de una generación a otra y un ecosistema a otro.
 En Chernóbil terminaron enterrando la planta en una especie de sarcófago que nuevamente fue reforzado porque el tiempo lo desgastó. Para Fukushima aún sin control y con emisiones de plutonio, el gobierno nipón prevé enterrar la planta.
 En México, lo más deseable es desmantelar la planta, cerrarla y poner a buen resguardo los isótopos radiactivos. No a las centrales nucleares.
 P.D. Le invito a que opine del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com.