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Escribí recientemente acerca del fraude ocupacional, destacando su costo estimado, el tiempo para descubrirlo, el cual varía por regiones, sectores y responsables del mismo, etcétera, producto de un amplio e interesante informe presentado en el Estudio Mundial de Fraude 2010, que es un Reporte a las Naciones sobre el Fraude Ocupacional y el Abuso, Elaborado por la Asociación de Examinadores de Fraude Certificado (ACFE) que en México preside Juan Manuel Portal.

Me sugería mi amigo Nemesio Ibáñez Aguirre que profundizara sobre el concepto de Fraude Ocupacional, el cual incluye una amplia gama de delitos y estafas, que van -como señala el Reporte-, desde el “robo de identidad, hasta el acceso ilegal a datos y la falsificación de reportes de gastos La forma en que los perpetradores intentan apropiarse del dinero de sus víctimas son muy diversas y continuamente cambiantes. Sin embargo en su origen, todos los fraudes implican una violación de la confianza”, sobre todo cuando un empleado abusa de su posición dentro de la organización para obtener un enriquecimiento personal, usando indebidamente los activos o recursos que resguarda. Esto aplica a los empleados públicos y privados.

Cada País tiene circunstancias, características estructurales y culturales, desarrollo político, económico y social, diferentes, pero el Estudio realizado en 106 países ha encontrado patrones comunes:

· El fraude financiero que representan apenas el 5 % de los fraudes, causa las mayores pérdidas, con un costo promedio de 4 millones de dólares por evento;

· mientras que la apropiación indebida de activos, la forma más común de fraude con el 90 % de los casos, tiene una pérdida promedio de 135 mil dólares por evento;

· el mejor “método” de detección son los “tips”o avisos anónimos, 42 % de los casos;

· los negocios y organizaciones pequeñas son más vulnerables, y por tanto víctimas desproporcionadas;

· los sectores de la banca/servicios financieros, la manufactura y la administración pública son las principales afectadas;

· los fraudes cometidos por dueños y ejecutivos son tres veces más costosos que los cometidos por los administradores y nueve veces los costos de los de los empleados;

· pasan en promedio 18 meses para que los fraudes sean descubiertos. Los financieros 27 meses y 24 la alteración de cheques, los reembolsos de gastos, nómina y facturación;

· en contabilidad, operaciones, ventas, dirección ejecutiva alta, servicio al cliente y compras, se cometen cuatro quintas partes de los fraudes;

· casi la mitad de los que delinquen dan señales de vida más allá de sus recursos, esto es muestran “banderas rojas” de corrupción, evidentes para los ciudadanos, pero no para ellos.

El costo de los fraudes es incalculable, no sólo es el costo directo, sino la siembre de una cultura de la impunidad, de ahí la importancia del trabajo que realizan los examinadores de fraude certificados (CFE) agrupados en la ACFE.

No es fácil descubrirlos, quienes los realizan son pillos, no tontos, de ahí la importancia de la educación, la capacitación y la divulgación en la lucha contra el fraude. Si piensan que serán descubiertos se reduciré el fraude.

En el sector público mexicano sabemos que la corrupción adopta muchas formas adicionales al fraude y al soborno, como es el retraso en la ejecución de las obras, en los subejercicios, en la opacidad, en la simulación, en el desorden administrativo, en la incapacidad, en la deficiente rendición de cuentas. Pero es otro tema.

*Consultor en temas de Hacienda Pública y Coordinación Fiscal. Ha sido Presidente del Colegio Nacional de Economistas.

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