Yo que sufrí desmedro cuando un niño moría o una flor era rota de su tallo.

I. Espinel: “Escaras”.

La expresión es justa, medida, impactante; no se presta a dudas: “Estamos hasta la madre”.

Encierra, sí, el enojo, el hartazgo y la desesperación de un hombre que ha perdido a un hijo, en un país rebasado por la violencia y cada vez más por la ira. El que el enojo, el hartazgo y la desesperación se hayan multiplicado a múltiples ciudades del país (incluyendo Ensenada) y a varias del extranjero es también signo de los tiempos. Pero de unos tiempos aciagos que se ven cotidianamente acompañados de otros signos ominosos, pues si bien la violencia nos tiene atosigados aquí en Ensenada (dígalo si no la muerte del señor Durán provocada por la irrupción violenta de militares a su casa) y en otras muchas ciudades del país, ella se ve acompañada hoy por una creciente campaña de atracos y lesiones en contra de los trabajadores del país, que verán totalmente restringidos sus derechos con la reforma laboral del PRI; la existencia de un país en llamas en donde la vida de nadie se respeta, díganlo si no los cuerpos inertes de más de 170 personas en Tamaulipas, en donde no terminan aún las exhumaciones; el país todo agraviado hoy con el otorgamiento de contratos incentivados de Pemex, con 5.5 millones de pobres nuevos (para ser ahora más de 54 millones de ellos) en 2010, con los jóvenes ninis aumentando un día sí y el otro también y nosotros, los jubilados, esperando sólo que declaren en quiebra a las instituciones públicas que protegen la seguridad social y nuestro pago mensual después de, mínimo, 30 años de trabajo se venga al piso. Y Calderón diciendo, exigiendo como es su estilo, que reconozcamos que él no es el culpable (¿acaso no es él el responsable de la autoridad pública en este país?), si no los que no lo reconocen; es decir nosotros y el crimen organizado.

Todo ello, claro, con la sombra del Ejército sirviéndole de escudo a quienes cometen tales tropelías.
Es ahí, entonces, cuando veo las manifestaciones de Grecia, Portugal y España en donde juntos, codo con codo, marchan jóvenes y ancianos, resistiendo a ratos las cargas de las fuerzas represivas, policía y Ejército indistintamente, y me pregunto: ¿faltará mucho tiempo para que aquí en México lleguemos a esto? ¿Quién encabezará entonces esas andanadas: el PRI o el PAN? ¿Qué haremos nosotros frente a ello? ¿Cómo parar desde ahora ese futuro ominoso que ya se está dibujando? ¿Quiénes serán los buenos de ese futuro por venir?

México es hoy, pues, como un zapato que se está llenando de piedritas, que si bien molesta se soporta, pues pareciera que nadie quiere reconocer que ya no es posible caminar con el zapato así. No protestamos, unos porque tenemos miedo de hacerlo; otros porque, como con el nazismo, piensan que nunca les va a tocar a ellos, hasta que llega la Gestapo y también se los lleva. Es decir, no queremos darnos cuenta que el perder la conciencia es sólo un efecto más de las tareas del neoconservadurismo, quien así nos agrede en el trabajo y nos agrede también mentalmente, al borrar de nuestra conciencia cualquier mínimo deseo de resistir tanto las agresiones físicas y laborales, como las intelectuales, como si ser borregos fuese nuestro destino.

Si el “Estamos hasta la madre” de Javier Sicilia no logra multiplicarse hasta resonar entre amplios sectores de la población, será seguro que ya podemos decir que esta lucha la tienen ya ganada los malos.

Es analista político y miembro de OCE de BC. Cursó la carrera de literatura hispanoamericana en la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma de Puebla y la Universidad de Sonora. Ha sido profesor de diversas universidades nacionales y maestro visitante en universidades del sur de California (EUA). Ç

Fue director de la Universidad Pedagógica Nacional (Mexicali) de 1983 a 1994. Ha recibido numerosos premios nacionales por su producción literaria. Entre otras publicaciones, es autor de: La organización de la escuela de nivel medio superior (IAPBC, 1989), Universidad, educación y docencia. Notas críticas (UABC, 1990) y La gestión escolar: retos y tendencias (en prensa). Actualmente es docente-investigador de la UPN sub sede Ensenada y maestro visitante en San Diego State University, campus Valle Imperial. [email protected]