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Hace unos días el zócalo de la ciudad Capital se llenó de extremo a extremo, poetas escri-tores, padres de familia, mujeres, etc., debido no solamente a la inconformidad por los masivos y constantes asesinatos ocasionados por el crimen organizado y por la incompe-tencia y falta de atingencia del gobierno federal para contrarrestar la ola criminal, sino a causa también de la ineficacia de un gobierno sordo a los clamores generalizados, mismos que denuncian permanentemente, su incapacidad en la conducción político administrativa del país.

En la Plaza del Sol, de Madrid, en España y en otras importantes ciudades de este país, grandes espacios públicos también han sido masivamente ocupados por gente joven y sus familiares, cansados de esperar largos años las promesas de los gobernantes que no ati-nan a marcarles el sendero por el que habrán de caminar para encontrar un destino me-jor. Hasta ahora, las autoridades españolas tanto las conservadoras o derechistas como las de corte socialista, han sido ineficaces en modificar el rumbo económico seguido y no han podido diseñar verdaderamente una ruta certera que los lleve a mejores condiciones tanto de trabajo como de desarrollo social.

El actual gobierno Español, en teoría es un gobierno de corte socialista, pero años pasan y las promesas de cumplir los principios que postulan se alargan cada día, permitiendo que la clase empresarial, que no padece crisis alguna, se mantiene en la bonanza y díganlo si no los dueños de BBVA Bancomer, que no tiene tiempo ni capacidad para contar los miles de millones de dólares que entran a su cuenta, como dato certero de la expoliación que producen en la sociedad en lo general.

En tiempos lejanos, cuando en México presidía el gobierno el General Lázaro Cárdenas, España vivía un caos debido al asalto que de la Presidencia de la República había hecho Francisco Franco, con la ayuda económica y militar del la potencia fascista italiana y nazista alemana. La pobreza de España era lamentable y la dictadura, del que le gustaba que le llamaran “Generalísimo de España por la gracia de Dios”, era de mano extra dura que permitía tener llenas las cárceles y ocupados a los sepultureros. Afortunadamente eso no pasa con Zapatero pero pudiera ocurrir si llega al poder el Partido (ultra conservador) Popular.

En México gobierna un ultra derechista; ideológicamente su postura es antagónica a la de Zapatero, pero gobierna en la misma forma que el español. Favorece permanentemente al gran capital; su filosofía en materia de educación es proclive a la que le dicte o le pueda dictar la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico; es decir una educación privada en manos de empresarios particulares y del clero religioso, que impulsa sistemas como el que vivimos y que provoca, además, millones de desempleados y jóvenes sin porvenir alguno.

Muchos conocemos del ideario político del General Lázaro Cárdenas, pero poco sabemos de su pensamiento en materia de educación. Así mismo, sabemos de su virtud no de oír sino de escuchar con mucha atención que no es, por desgracia, un atributo del que pue-dan sentirse satisfechos muchos ex presidentes. Esta particularidad, la de escuchar, que ahora pareciera una rareza en los gobernantes permitía, primero, conocer de las inquietudes y dolencias de la población y no juzgarlas simplemente como “simples percepciones” propias de los quejosos o de los necesitados en lo general y, segundo, buscaba una mayor información proveniente de gente no afín a él, lo que le permitía balancear la información y resolver la problemática planteada.

En España, por fortuna Zapatero no ha sacado al ejército para combatir a los jóvenes in-conformes que son mucho más de los que se están inconformando públicamente en las plazas como la del Sol en Madrid. Esta rebeldía natural podría llevar al PSOE a perder las elecciones y bueno sería que ganara alguno diferente al PP, pues de llegar éste, seguro que las cárceles se llenarían rápidamente.

Ojalá que lo que vemos en España (y en otras naciones europeas) actualmente sirva de ejemplo para que en México y en Michoacán, terminemos con este neoliberalismo estúpi-do, empobrecedor y fabricante de gobiernos que no son sino materia prima para la for-mación de clases empresariales parasitarias y de jóvenes que van a para a manos del crimen organizado.