“Nada más práctico que una Teoría”.
Albert Einstein

Es mejor tener una opinión errónea que no tener ninguna. Con el inmenso flujo de información, todos tenemos una postura en casi todos los temas. Piense en el fútbol, donde en cada partido de pronto existen millones de directores técnicos, por ponerle un ejemplo. Cada vez es más extendida la sensación de que en lo individual podemos hablar con autoridad en los acontecimientos de la vida nacional.

Los temas que son de mi interés, son los relacionados con la Seguridad; y sobre ello han versado la mayoría de los documentos que produzco. Me he percatado que en los medios de comunicación y en las redes sociales se manejan figuras como la factibilidad de aplicar un Estado de excepción en México, que nos encontramos en un “Estado Fallido”, que se implemente la pena de muerte a los delincuentes, o lo irremediable del empleo del ejército en tareas de policía.

Independientemente de la rama del conocimiento que sea del interés del lector, quiero poner sobre la mesa la importancia del conocimiento teórico para poder tener una opinión sustentada. Quienes nos preocupamos por los fenómenos sociales desde la Academia, a veces se nos tilda de “idealistas” o “románticos” al momento de comentar, en mi caso, el delicado tema de la violencia que priva en el país.

¿De qué y cómo nos sirve lo que se dice en la Academia para explicar los sociales en el país?
Para poder intentar explicar un tema, el intérprete de la realidad debería usar unas gafas: las del conocimiento. Una teoría es el punto de partida de cualquier análisis y es en rigor, el primer paso para darle ciencia a la explicación de la realidad de una sociedad. El conocimiento teórico tiene la virtud de que engloba las variables y la forma en cómo se unen para dar la explicación, debiéndola entender como una cadena que nos dice qué ver y cómo ver. Cuando alguien opina sin fundamente teórico, casi siempre lo hace partiendo de lo particular a lo general, yendo en contra de cualquier principio científico, haciendo su conocimiento de sentido común, lo que difícilmente aporta una propuesta o solución.

Hay personas que piensan que una teoría es algo abstracto y alejado de la realidad, y no hay nada más falso que ello. El objetivo de usar una teoría es precisamente explicar la realidad. Una teoría que no puede contrastarse con los acontecimientos fácticos, no sirve de nada. Cientos de años de conocimiento científico no me dejan mentir. Desdeñar teorías es negar la racionalidad y declarar obsoleto el método científico.

En materia de seguridad podemos encontrar teorías en diversas ramas que confluyen para el estudio del fenómeno delictivo: Derecho, Sociología, Psicología, Criminología. Todas estas disciplinas cuentan con corrientes del pensamiento que explican la totalidad o parte del tema que nos ocupa.
Señala Pierre Bordieu que la realidad sólo se explicará si se le cuestiona desde lo racional, lo que constituye la falsabilidad¸ es decir, el enfrentamiento entre lo teórico y lo práctico, como obligación de quienes pretenden abordar un tema con seriedad.
Es obligatorio mencionar que la ciencia no tiene el objetivo de preservar a ultranza el pensamiento empleado. Sólo en la medida que se eleve la frecuencia con la que la realidad no pueda ser explicada a la luz de la teoría que usamos, es cuando tendríamos que pensar en movernos intelectualmente a otras corrientes para continuar con el análisis serio de lo que acontece a nuestro alrededor. No se trata de que quienes empleemos la teoría nos empecinemos en sostenerla en nuestros estudio. El objetivo es que quien se opone a la teoría dominante logre mediante el empleo de otra teoría demostrar que la primera no explica la realidad y en consecuencia, deba rechazarse.

Una de las enseñanzas que este periodo de la historia nacional nos deja, es que la desinformación se transforma en un instrumento que sirve en ocasiones a oscuros intereses de los grupos delictivos, debilitando instituciones por la vía de la desconfianza. El problema en temas de seguridad, es que muchas opiniones se alzan contra las ideas académicas sin fundamento científico. La misión de quienes nos aventuramos a explorar el complejo fenómeno de la delincuencia o de cualquier otro tema social, es hacerlo con responsabilidad a efecto de no crear confusión y mandar mensajes equivocados entre nuestros lectores, alumnos o interlocutores.

Egresado de la Facultad de Derecho de la UNAM, Maestría en Políticas Públicas con especialidad en Ciencias Sociales por El Colegio de Sonora. Actualmente, Profesor Investigador de la Universidad del Valle de México, campus Hermosillo. Twitter: @robles_scott