Hace tres años, vivimos una de las crisis económicas más profundas que la humanidad ha experimentado durante toda la historia moderna. Dicha crisis ya se cocinaba en los Estado Unidos desde hace algunos años y cuando los efectos ya eran palpables, todo mundo estaba alarmado, como si nadie nos hubiera avisado. Los responsables del manejo económico del paÃs dijeron que sólo era un “catarritoâ€, sin embargo, los meses transcurrÃan y lo que era un resfriado pasó a ser una enfermedad crónica. La actividad económica se redujo, la inversión se cayó, las oportunidades laborales fueron limitadas y como de costumbre, la pobreza aumentó.
Después de la recesión que vivimos, lo más natural serÃa corregir el camino y no cometer los errores del pasado, pero el panorama económico mundial nos presenta otro diagnóstico. EUA y los paÃses europeos presentan serios problemas de deuda; están con un pie en el piso y con otro en el precipicio. Ante esta situación los organismos mundiales y los gobiernos intentan a toda costa evitar una nueva recesión, pero debemos tener presente que en los próximos años el crecimiento económico estará estancado y que para sanar las enfermedades públicas, los mortales tendremos que tomar un remedio bastante amargo.
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Los primeros en pasar al consultorio son los griegos, quienes después de pasar por el diagnóstico de rutina, ya se encuentran recibiendo una inyección espesa. Parece ser que el antÃdoto no curará totalmente la enfermedad, por lo que los médicos todavÃa se encuentran analizando por donde atacar un virus de tal magnitud. Una vez dados de alta, los griegos tendrán que enfrentar una larga recuperación. Obviamente, las instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, no dejarán que su paciente corra algún riesgo y le darán el remedio correspondiente: una dosis de impuestos, otra de recortes en el gasto público y una más de bajo crecimiento por los siguientes años. Los griegos han mostrado públicamente que no soportan tal tratamiento; prueba de eso son las constantes manifestaciones y si empeora la situación, el estallido social será inevitable.
En la lista de espera y tomando algunos antibióticos ya están los Españoles, seguidos de los Italianos, Portugueses e Irlandeses. Cada paÃs tendrá que pasar por rayos x y otros estudios para poder realizar una reestructura que tendrá consecuencias económicas y sociales de gran magnitud. Los doctores alemanes no querrán que algún paciente se salga de control y los obligarán a hacer todos los ajustes necesarios para que estos paÃses garanticen que mantendrán finanzas públicas sanas, bajos niveles de endeudamiento y sobre todo que siempre cumplan con sus obligaciones.
Todo comenzará con un alza de impuestos al consumo y a la producción. Los impuestos al consumo simplemente frenarán la demanda interna lo que generará un menor bienestar para las familias europeas y por consecuencia un menor crecimiento económico. La producción también pagará su parte, los empresarios, quienes generan empleos, se verán imposibilitados de crecer al ritmo planeado y tendrán que hacer los ajustes necesarios para seguir siendo rentables. El desempleo aumentará constantemente y las oportunidades que los jóvenes recibirán serán menores y los que por fortuna las encuentren, tendrán que vivir con remuneraciones bajas olvidándonos por completo de las prestaciones .
Por si fuera poco, lo anterior no es suficiente para poder resolver los problemas de un gobierno. Llevando a cabo lo anterior, el Estado sólo obtendrá mayores recursos en términos de impuestos, pero lo peor de todo es que esos impuestos no serán retribuidos a la sociedad mediante transferencias, subsidios o programas sociales. Ellos serán destinados a pagar la deuda y sus intereses. Aunado a todo el panorama negativo que estos paÃses enfrentarán, el gobierno también tendrá que ajustar y apretarse el cinturón. Algunos programas de apoyo social tendrán que ser eliminados, la inversión en educación será reducida y los más jóvenes de la población también tendrán que pagar su parte de los platos rotos. Lo más preocupante es que durante los siguientes años el gobierno no tendrá los suficientes recursos para invertir en infraestructura, la cual es generadora del crecimiento económico de largo plazo.
El tema de la inversión en infraestructura es algo muy importante que tenemos que analizar y como mexicanos tenemos un pasado que nos liga de forma inmediata a lo que próximamente vivirán los paÃses europeos. Durante la década de los 80s y 90s, México sufrió grandes problemas de endeudamiento, derivados del constante déficit público y del mal manejo de las finanzas públicas. El gobierno mexicano no pudo obtener mayor financiamiento externo y trato de financiarse durante algún tiempo con el uso de la polÃtica monetaria. Lo único que la estrategia anterior logró fueron las inflaciones de tres dÃgitos que se registraron durante esos años. Los efectos sociales que los altos Ãndices de inflación trajeron a los mexicanos son incalculables. La inversión pública realizada por el Estado se vio afectada y los paÃses Europeos pasarán por un camino que nosotros ya recorrimos anteriormente. La única diferencia, radica en que los griegos, los italianos y los demás paÃses que se encuentran hundidos en esta situación, no están en control de su polÃtica monetaria. Ellos tendrán que acatar y recibir las medicinas que las instituciones internacionales crean convenientes. Sin duda alguna, la zona euro y los paÃses que ahora se encuentran en terapia intensiva tendrán que atravesar un camino muy sinuoso para poder sanar sus finanzas públicas, encontrar la estabilidad macroeconómica y que todos los esfuerzos públicos y sacrificios sociales se traduzcan en un futuro crecimiento y desarrollo económico para su población.
Del otro lado del mundo, se encuentra Estados Unidos, quien ya lleva bastante tiempo en el hospital y parece ser que no saldrá pronto del sanatorio. Este paciente juega un rol muy importante en el escenario, porque cuando él se enferma parece que nos contagia a todos como si no tuviéramos defensas. La unión americana vive una época histórica, parece ser que su hegemonÃa poco a poco se disuelve y ya no puede realizar las hazañas de súper héroe que estaba acostumbrado a hacer. Su deuda ha llegado a cifras inimaginables, los programas de estimulo no terminan por sacar el barco a flote y parece ser que el crecimiento económico es un puerto que está a muchas millas de distancia. Lo alarmante no es que EUA ya no sea “todo poderoso†como antes lo era, sino que lo preocupante radica en que la economÃas están tan relacionadas que una mala racha del gigante tendrá como efecto serios problemas sobre las economÃas menores. Nuestra economÃa se encuentra altamente ligada a la economÃa americana y por esa razón las perspectivas económicas no son del todo positivas. Al parecer aprendimos de las lecciones del pasado y ahora contamos con mejores finanzas públicas y con una mejor conducción de las polÃticas económicas. Podemos decir que tenemos con que defendernos en caso de que una bacteria peligrosa venga en camino.
México como paÃs, cuenta con una sólida estructura macroeconómica y prueba de ello fue que durante la crisis del 2008 en donde no sufrimos mayores consecuencias como las que enfrentamos en décadas anteriores. A pesar del blindaje macroeconómico que mencionan los funcionarios públicos que tenemos, es importante recalcar que a nivel microeconómico las cosas no andan muy bien. No se ha logrado generar un crecimiento económico sostenido; como resultado de lo anterior tenemos que el salario real de los mexicanos no se ha incrementado durante los últimos años. Lo cual se traduce en que un mexicano promedio no ha incrementado su poder adquisitivo y por lo tanto tampoco ha aumentado su nivel de vida y bienestar.
El ambiente de negocios no ha sido el propicio y no se ha podido tomar el ritmo deseado a causa de la constante inseguridad que la población vive. La mayorÃa de las empresas mexicanas son microempresas y son precisamente ellas las que pagan los altos costos de la inseguridad. El gobierno defiende que la inseguridad no afecta a la inversión privada, argumentando que la inversión sigue manteniendo un saldo positivo, pero lo cierto es que si existiera un ambiente más sano para el desenvolvimiento de los negocios podrÃamos hablar de una cifra de inversión mayor.
Existen muchos retos que afrontar y un largo camino por recorrer. La economÃa mundial, los paÃses desarrollados y los que están en vÃas de desarrollo tendrán que buscar la manera más sensata y eficaz para salir de los problemas económicos que hoy los aquejan. No esperemos en el corto plazo tiempos de bondad y prosperidad, los siguientes años serán de bajo crecimiento, pero hoy podemos decidir qué mundo queremos el dÃa de mañana y comenzar a construirlo mediante la innovación, la responsabilidad y la participación activa de todos los sectores de la sociedad. Nos encontramos en un punto crÃtico de la historia en donde decidiremos el rumbo al cual nos queremos dirigir. ¿Queremos seguir en el quirófano o salir de una vez por todas del hospital?
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Publicado en la Revista Gurú PolÃtico (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
Estudiante de EconomÃa y Finanzas del ITESM CEM, Presidente de la Sociedad de Alumnos en EconomÃa (SALEC), escritor de La Revolución del Pensamiento y de la revista universitaria Espacio Latinoamericano. Twitter: @LuisAngel_Perez Correo Electrónico: [email protected] Web: www.revoluciondelpensamiento.com

























