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¿Quién ignora que la Organización de Estados Americanos ha sido principalmente un instrumento al servicio de Los Espantados Unidos y que este país ha logrado y mantenido el control y sometimiento económico de los países latinoamericanos y del Caribe hasta ahora?

Seguramente que son pocos, en relación a los que muchos creemos que esta organización, nacida con el excelso objetivo de mantener un dialogo o foro político de integración y toma de decisiones multilaterales para el beneficio colectivo de los países de América, en el año de 1948, se ha transformado y utilizada principalmente para la mayor conveniencia de nuestros poderosos vecinos. Por fortuna, al menos así lo parece y queremos creerlo, estamos ante los últimos años de la OEA, pues está naciendo por iniciativa principal de Venezuela, otro organismo, pero ahora exclusivo para América Latina y la zona del Caribe, que excluye a la parte más importante económica y militarmente de Norteamérica (EE.UU y Canadá) .


Con mucha frecuencia dentro de la OEA, se conseguían los consensos necesarios pero por la presión económica y política ejercida por el poderoso vecino; no fueron pocos los acuerdos en perjuicio de un país en lo particular, como sucedió con la República de Cuba, cuando prácticamente de dio el rompimiento de las relaciones diplomáticas de todos los países que conforman la OEA (con excepción de México).

Este organismo internacional se distinguió, con mucha frecuencia, no por buscar la armonía y el desarrollo entre nuestras naciones sino que fue factor de presiones económicas a través de la intervención del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, sin que faltaran otros aspectos como las invasiones armadas directas o indirectas, la ayuda militar y estratégica para la eliminación de las autoridades legalmente electas y constituidas, como las acontecidas en Colombia, en Santo Domingo o en Uruguay, Nicaragua o Granada, pequeño país del Caribe (110 mil habitantes en 1983) que habiendo conseguido su independencia en 1974 y por su identificación y cooperación con Cuba, en 1983 fue invadida por las fuerzas militares de los Espantados Unidos en una operación conocida como Furia Urgente.

Pero intervenciones armadas por los marines las hubo no solamente en los países indicados sino ha sido una constante en decena de años. Las ha habido en Puerto Rico, al que ahora le llaman Estado Asociado; en San Salvador, en Chile, Argentina, Haití y Guatemala, donde se dio el derrocamiento y asesinato del Presidente Jacobo Arbenz). En Panamá, mediante un operativo aéreo militar se bombardeó la Capital, se secuestró a su Presidente Manuel Noriega, bien conocido por la CIA que lo identificaba como “G2” Jefe de la Inteligencia Militar panameña y estrecho colaborador de los EUA, a quien después de mantenerlo prisionero en una cárcel de éste país por más de veinte años, ahora lo regresan a Panamá para que sea juzgado nuevamente.

Para evitar el hostigamiento gringo y alcanzar los auxilios necesarios, los Estados de la OEA, buscaban no molestar al gigante y difícilmente se oponían a sus designios. Bajo esas condiciones este organismo poco a poco fue perdiendo la confianza y, desde hace varios años, comenzó a declinar por lo que ha habido intentos de formar otro grupo diferente en el que no tuvieran cabida tanto los Estados Espantados como Canadá.

Aun cuando se mantenían en apariencia las buenas relaciones bilaterales o multilaterales, para no sufrir el hostigamiento o el aislamiento por parte de USA, y lograr mayor cooperación los estados miembros de la OEA cerraban los ojos a la realidad sin que se evitaran aspectos bochornosos como el provocado por Vicente Fox en Monterey (el comes y te vas) en contra de Fidel Castro.

Por lo rutinariamente acontecido y por ser México, en épocas pasadas, más independiente de nuestros vecinos norteños, Latinoamérica en general, reconocía a nuestro país como un gigante; se decía que era el hermano mayor, pero no el que imponía su criterio sino el que ofrecía ayuda y solidaridad a través de los instrumentos firmados como el denominado Pacto de San José Costa Rica, puesto en vigor en julio de 1978 (no obstante haber sido firmado por la mayoría de los países latinoamericanos el 22 de noviembre de 1969) en el que, por ejemplo, se proporcionaba petróleo a precios preferenciales. México mostraba siempre su interés por ayudar y por su conducta siempre solidaria tenía una posición de respeto, con la excepción de los gobiernos derechistas habidos.

Por los acontecimientos del fin de semana en Caracas, parece ser que –hacemos votos- pronto desaparecerá la Organización de Estados Americanos, o cuando menos, estará disminuido el control de este instrumento por EUA, pues a iniciativa de Venezuela y con el consenso latinoamericano y de los países del Caribe, está en proceso de aglutinamiento el organismo denominado CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) en el que participan 33 gobiernos de 44 que hay en A.L.

De mantenerse unidos, seguramente eliminarán el predominio y encontraran mejores instrumentos económicos y políticos y así terminar con la gran influencia que se tiene por parte del coloso norteño.