El PRD históricamente ha sido un partido asociado con la violencia mas veces de lo deseable; justa o injusta, pero violencia al fin. Partido surgido por un desprendimiento de priÃstas que no lograron lo que se proponÃan dentro del PRI, y que en su momento decidieron actuar por fuera de su partido presentando la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas avalada por un grupo de pequeños partidos que integraron el Frente Democrático Nacional; como tal fueron a la elección de 1988. Esta resultó ser una de las más sucias de la historia del México moderno, lo cual es mucho decir. Fue, sin duda, uno de los peores episodios del autoritarismo priÃsta, tan caro al paÃs.
Con los restos de varios partidos, básicamente de los llamados “de izquierda” y usando el registro de uno de ellos, que originalmente tenÃa como candidato a Heberto Castillo, nace el PRD. Partido nunca bien cohesionado pronto sufrió una desgastante lucha interna, entre otras razones por el tradicional sectarismo de las izquierdas y su congénita incapacidad para ponerse de acuerdo. Para empeorar lo anterior se agrega que los expriÃstas llegados al PRD ingresaron con todos los vicios de su antiguo partido, básicamente oportunismo y carencia de ideologÃa. Aparte de este lastre, procedente de la izquierda cavernaria, ingresaron sectarios dogmáticos e intransigentes mas un grupo e apologistas de la violencia, resentidos sociales y nostálgicos de la lucha armada. De paso el PRD también ha cobijado a los grupos más radicales y contestatarios de algunos sindicatos.
En los últimos años el partido ha servido de refugio a priÃstas que en su momento no logran la nominación por el PRI, pero que, al ser rescatados por el PRD, se purifican de todo pecado y ¡listo! ya pueden ser candidatos a lo que sea. Ejemplos sobran.
Como partido los perredistas tuvieron su oportunidad. En un determinado momento gobernaron un grupo de estados, y tuvieron presencia en algunos otros. Desde 1997 mandan en el DF y por muchos años una buena parte de la zona metropolitana con presidencias municipales en la zona conurbada del estado de México. Han tenido un buen numero de legisladores y comen de su mano un nutrido grupo de “intelectuales”, periodistas y amanuenses; tienen su propio periódico que les justifica cuanto desfiguro hacen. Han recibido muchos millones procedentes del bolsillo de los contribuyentes, mismos que han servido no para desarrollar la democracia, sino para generar una nueva comalada de millonarios, eso sÃ, “de izquierda”.
¿Pero ahora? ; el PRD es un cascaron vacÃo, una franquicia para obtener votos, franquicia al parecer ya no muy efectiva a la luz de los recientes resultados. Han perdido prácticamente en toda elección que han competido, solo han ganado cuando han ido en coalición con el PAN. ¿Y sus dirigentes históricos? Porfirio Muñoz Ledo convertido en un senil saltimbanqui cuyos discursos ya nadie toma en cuenta. Hace años que Cuauhtémoc Cárdenas no participa a fondo en actividades partidistas, su presencia en ellas es ocasional y más testimonial que efectiva. Su hijo y ex gobernador de Michoacán, mostrando una gran sensatez no quiso ser candidato de unidad para presidir el PRD. López Obrador después de ganar el mayor numero de votos para el PRD en el 2006, al enterarse de su derrota se le soltó algún tornillo y perdió la poca cordura que tenia; luego de abandonar el valle de los cuerdos se dedicó a construir una organización polÃtica diferente, Morena. La popular, en su tiempo, jefa de Gobierno y ex presidenta del partido Rosario Robles (hormona mata neurona), busca relanzar su carrera con otros partidos.
La derrota del PRD en Michoacán, donde después de ser gobierno fue a dar al tercer lugar no ha sido entendida aún por varios de los “perredistas históricos” (o histéricos) del estado, incapaces de entender que precisamente por su pésimo desempeño los han echado del gobierno. Como niños berrinchudos, siguen buscando culpables donde no los hay. Solo hay que leerlos; que ” intervino ilegalmente el gobierno de Felipe Calderón, moviendo a sus peones federales en forma descarada”, que “dispusieron de enormes recursos tanto económicos como materiales para coaccionar, a favor de la hermana presidencial, el voto de los electores tan necesitados de limosnas”; y lanzan sus jeremiadas: “Las autoridades perredistas, o más especÃficamente, las autoridades polÃticas debieron prevenir, con la experiencia del Michoacanazo, los ataques sistemáticos que desde Felipe se veÃan venir”
Triste panorama del PRD actual; lo que queda es un logotipo, un registro, y muchos millones de pesos que es lo único que hace que algunos vividores del erario aún se interesen. Del partido original y sus principios ya nada existe.
Alejandro Vázquez Cárdenas























