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Muchos nos hemos preguntado ¿Por qué el país no avanza? ¿Por qué nos seguimos victimizando y mostrando una posición apática ante el quehacer público?. Muchos hablan de cuestiones económicas, que no se han aplicado las reformas, que la distribución de la riqueza es mala, que si tenemos que seguir el camino neoliberal, o keynesiano o socialista o cualquiera que sea. Es curioso porque México ha vivido durante décadas diferentes modelos económicos y la idiosincrasia y cultura nacional no han cambiado, las cosas siguen estando donde están, y por lo tanto, no hemos podido despegar como nación. En México debe de haber una revolución pacífica, mental, cultural, y dicha revolución debe empezar en la educación.
Denise Dresser, en su presentación del libro “El País de Uno”, hablaba sobre cómo es que la educación ha sido una de las principales piedras en el camino que no han permitido que nuestra nación avance. México se encuentra secuestrado por el SNTE que liderea Elba Esther Gordillo, y en la educación pública se les enseña a los niños a ser pasivos, conformistas y a victimizarse, así lo afirma la analista:

Mis hijos pasaron por el programa de la SEP en la primaria, y ¿A qué se dedicaban?, a colorear figuras de héroes mexicanos muertos y a aprender historias de victimización, a aprender que el país siempre pierde, los buenos siempre acaban marginados, que no hay una luz al final del tunel, hay que tirarse del Castillo de Chapultepec.
Y yo como alumno de una escuela privada, no viví las cosas tan diferentes como lo vivieron los hijos de Denise Dresser. A pesar de que mi escuela estaba ligada al Opus Dei, las historias de victimización existían. Recuerdo que la escuela tenía que cumplir con ciertos requisitos de la SEP, tan es así, que nos daban los libros de texto gratuitos, y los maestros hasta cierto punto se tenían que apegar a ellos. Teníamos que aprender las fechas del nacimiento de los supuestos héroes, más que aprender la aportación (o lo que dejaron de hacer) al país. Tampoco se nos enseñó a ser críticos, se nos enseñó como a todos los mexicanos a obedecer y no cuestionar, a pesar de que por ser una escuela privada estábamos mandados a engrosar las clases medias o hasta cierto punto las clases altas del país.
La educación en México no nos enseña que podemos ser seres independientes y podemos lograr nuestros propósitos, no nos enseña a que nos la creamos, más bien nos hereda siglos y siglos de sometimiento y victimización ante las cosas. Por eso es necesario una revolución. En México he conocido varias asociaciones civiles con diferentes temas muy válidos, pero casi ninguna ha puesto énfasis en la educación, que a mi juicio es el verdadero motor del país. Mientras esta no mejore y busque romper paradigmas, veo difícil que el país avance, ni la reforma laboral, energética, fiscal, ni ninguna otra podrán ejercer un cambio tan positivo como un cambio en la educación.

Y la pregunta que suelto al aire es ¿Quién de ustedes se atreve dar ese primer paso para iniciar la “Revolución de la Educación”?