Finalmente, tras una larga historia de retrasos y polémicas, ayer se abrió el registro libre del .xxx. Pero la propia industria del porno está dividida sobre la necesidad del mismo. El dominio existe desde que, en marzo de este año, la autoridad que regula este aspecto de Internet, ICANN, permitió a la compañÃa ICM Registry empezar a aceptar peticiones. Pero esta semana se ha abierto el registro de una dirección con este dominio al primero que llegue. El precio del mismo oscila entre los 75 y los 600 dólares anuales (entre 56 y 450 euros). La empresa asegura que hay una demanda “abrumadora”.
La compañÃa que tiene la titularidad del dominio asegura que ello beneficiará a la industria y ofrece una serie de servicios complementarios. Todos los sitios acogidos al dominio .xxx serán monitorizados diariamente por McAfee para evitar la intrusión de programas maliciosos y garantizar asà la seguridad de navegación del cliente. Por otra parte, establece un sistema fácil de control parental para ayudar a los padres o tutores a evitar que los menores entren en los citados sitios. Pero la industria no apoya unánimemente la existencia de este dominio. La Free Speech Coalition, que representa a un sector de la misma, considera que intentar agrupar toda la oferta pornográfica bajo un mismo dominio facilitará su persecución y censura en los paÃses que no admiten esta oferta y acusan a ICM de prácticas monopolistas. Ya se han anunciado reclamaciones judiciales con este argumento.
El empresario y director de cine pornográfico Conrad Son ve con reticencias la aparición del nuevo dominio. De entrada, argumenta, no supone la desaparición de los sitios de contenidos para adultos bajo otros dominios, como el .com, por lo que la consecuencia que tiene su apertura es que obliga de hecho a las empresas a multiplicar los registros. Son, por ejemplo, tiene 20 direcciones en otros dominios. “Lo único que consiguen es dar más trabajo a los webmasters y el negocio lo hace la empresa registradora”. “No se trata de cambiar la matrÃcula de un coche, tienes que comprar otra más”. Según sus cálculos, solamente en Estados Unidos hay unos 11 millones de sitios dedicados al porno. Si todos ellos consideran que deben tenerlos también en .xxx, la recaudación de la compañÃa registradora será multimillonaria. Lo único positivo para el cineasta es que se anuncia un sistema global de control parental, pero ello no justifica su existencia.
El sitio www.buy.xxx, que informa sobre la compra de los mismos, recibe, según la compañÃa, un millón de visitantes al dÃa. Los nombres se concederán al primero que lo solicite y los precios dependerán de las tarifas que fijen los registradores autorizados. Aunque las empresas que vean su marca registrada por un tercero bajo este dominio pueden acudir al arbitraje para reclamar su anulación, varias instituciones y compañÃas han registrado su marca en el dominio para evitar la ocupación y uso malicioso por parte de un tercero. Lo han hecho, por ejemplo, varias universidades como la Chicago State, que ha registrado defensivamente dominios como chicagstateuniversity.xxx, y la de Illinois. El primer dominio que se registró en la fase previa fue casting.xxx. La editora de Larry Flynt ha solicitado a ICM que impida el registro de direcciones que puedan asociarse a su marca y la ha acusado de chantaje. La aceptación del dominio .xxx por parte de ICANN fue muy laborioso y se retrasó debido a la oposición de algunos Gobiernos y sectores empresariales. La Administración de Obama habÃa manifestado su comprensión hacia aquellos que se oponÃan a su apertura pero no se opuso como lo habÃa hecho el Ejecutivo de Bush.

























