La lectura de esta semana es “La Presidencia Modernaâ€, de Liébano Saénz, en la editorial Taurus, México, febrero de 2006. Se trata de uno de los mejores textos de estudio y referencia en el tema en México. Es una lectura obligada por la seriedad del análisis y dominio teórico de la institución, la calidad del aparato crÃtico y la experiencia de primera mano del autor, que sirvió, entre otras, a la SHCP, la SEMIP, la SEDESOL y fue Secretario Particular del Presidente Zedillo a lo largo de toda esa administración federal.
Sáenz arranca con la parte histórica, en la que transita de muy buenas y documentadas referencias del caso norteamericano, paÃs creador del presidencialismo y donde más se ha estudiado la institución, a un análisis del caso mexicano por décadas, desde los sesenta y hasta los noventa, con un corolario de las dos presidencias bisagra entre siglos: la de 1994-2000 (en la que él sirvió) y la de 2000-2006, que hay que leer con detenimiento para asimilar mejor la diferencia entre aquél México y el de hoy, el de 2011, que en tantos y tantos temas parece tan distinto.
Toda la obra puede ser utilizada como manual de operación o como reflexión teórica sobre la institución presidencial, con lo que sirve a esos dos públicos de los que Don Jesús Reyes Heroles hablaba: los ocupados y los preocupados, respectivamente. Con la misma soltura discurre por la conceptualización del sistema presidencial y sus componentes que por los recursos a disposición del titular del ejecutivo federal, asà como por las capacidades y herramientas especÃficas que puede programar y deberÃa usar y hasta una concreta y utilÃsima guÃa de funcionamiento de la oficina presidencial con recomendaciones particulares para optimizar el tiempo y las relaciones del jefe del estado mexicano.
Mención especial hay que hacer de la sección denominada “apartidismoâ€, en la que, si bien muy brevemente, nuestro autor reflexiona con datos concretos (históricos y contemporáneos) sobre la función del Presidente de la República frente a su partido polÃtico, sobre todo en materia de cómo, cuándo, con quién y para quién capitalizar los logros del gobierno en turno.
No se pierda el último capÃtulo, denominado “A manera de conclusiónâ€. Cuenta con acápites cargados, todos, de reflexiones profundas generadas tanto por el estudio analÃtico-teórico como por la participación directa en los procesos polÃticos que abordan y por ello son imprescindibles en el cuerpo del libro. Estos son algunos de ellos: “El Presidente y las Jefaturasâ€, “Facilitación de mayorÃas legislativasâ€, “Reelección consecutiva de legisladoresâ€, “Un presidencialismo parlamentarizadoâ€, “Derecho de asociación, prerrogativas y elecciones†y “Fiscalización, legalidad y democracia internaâ€. Considere con particular atención que las propuestas visibles en los dos últimos se adelantaron por casi 24 meses a los contenidos fundamentales de la reforma constitucional electoral de finales de 2007 y eso no es producto de la casualidad, sino del conocimiento de causa. Recordemos que el autor fue uno de los principales actores e impulsores de los cambios de 1996 en la materia y conoce, por ello, los temas que se quedaron en el tintero y además, como buen observador de la cosa pública, entiende que ninguna reforma es definitiva.
Compuesta de ocho capÃtulos, la obra es sólida e informativa desde la introducción misma, en la que demanda con tino que la institución presidencial amerita ser mejor entendida por la sociedad, más profundamente estudiada y merece un más “explÃcito, cierto e irrenunciable†marco conceptual que la rescate del prejuicio, la controversia, la tensión y el desgaste a los que es sometida cotidianamente, sobre todo cuando toma decisiones trascendentes para la Nación, que no siempre reciben reconocimiento y consenso que merecen. Si lo vemos asÃ, resulta más fácil comprender la motivación y alcance del subtÃtulo del libro: “Análisis de una institución que es urgente comprender.â€
Por emblemática, me gustarÃa cerrar esta COLUMNA NORTE con la cita que Sáenz hace de CosÃo Villegas al inicio mismo del texto, y que me parece muy adecuada para entender mejor esta obra: “Quienes están adentro saben, pero no escriben; quienes estamos fuera escribimos, pero no sabemosâ€. En el caso del autor de “La Presidencia Modernaâ€, chihuahuense de origen, la admonición es exactamente a la inversa: estuvo adentro, supo, sabe y escribió. Qué bien que asà sea.
Publicado en la Revista Gurú PolÃtico (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
Inicio Escritorio del Editor Columna Norte: Lecturas Presidenciales 5 Por: Sergio J. González Muñoz
























