Que el problema educativo es México es mayúsculo no es novedad, que la corrupción es la “marca de la casa” tampoco es novedad, que la Secretaria de Educación es una nulidad tampoco es algo novedoso, que sus sindicatos, los institucionales y “democráticos” están llenos de ignorantes tampoco es novedad.
Cualquiera que viaje con cierta frecuencia en la carretera de Pátzcuaro a Morelia le habrá tocado en mas de alguna ocasión sufrir algún bloqueo por parte de los estudiantes (es un decir), de la Normal de Tiripetio. Al ser detenidos por estos especÃmenes y bajar la ventanilla es imposible no detectar el poderoso tufo a alcohol y petate quemado que impregna el ambiente. ¿Razones para el bloqueo o secuestro de camiones por parte de estos personajes? , las que se le ocurran. No hay autoridad alguna que los controle. Un tibio intento para disminuir su feroz agresividad hace un par de años desembocó en una estridente campaña mediática por parte de los amanuenses de la “izquierda” y plumas alquiladas.
Ahora que por primera vez, en un bloqueo de una autopista importante (la México-Acapulco), con incendio de una gasolinera y disparos de arma de fuego, un gobierno estatal cumple con su obligación de salvaguardar el libre transito y disolviendo el ilegal bloqueo, las “buenas conciencias” se rasgan las vestiduras y claman al cielo por la brutalidad policiaca. Se les olvida a estos opinadores que los especÃmenes que bloqueaban la autopista no estaban ahà con ramos de flores, estaban bloqueado el libre transito y cargaban bombas molotov que no dudaron en usar para incendiar una gasolinera. Â
¿Que debió haberse agotado las instancias del dialogo previamente? Cierto, pero, ¿quien puede afirmar a ciencia cierta que no habÃa existido un dialogo?. Y aparte, ¿históricamente ha servido de algo el dialogo con estructuras tales como la CNTE, del SME, los antorchos, la CUL y similares?. Es tiempo perdido, a esos grupos no les interesa el dialogo, solo extorsionar.
Poniendo las cosas en su contexto. ¿Que son y para que sirven esas normales? De acuerdo a un estudio presentado en 2007 por un organismo denominado “Center for research in Mathematics and science education” tras examinar generaciones completas de normalistas, desde su ingreso hasta su egreso, se concluyó que las normales rurales logran lo imposible, que el alumno salga peor de lo que entró. La normal de Ayotzinapa es una buena muestra de las normales mexicanas, sin director y con maestros que llevan meses sin presentarse debió hacer cerrado hace años, pues nadie quiere a sus egresados. Los alumnos, mayoritariamente hijos de campesinos, pésimamente preparados, terminan siendo carne de cañón de diversos grupos polÃticos que lo único que desean es conservar privilegios de poder y dinero. De la calidad de la educación ni se habla.  Para lo único se sirven es para marchar, y pedir recursos sin rendir cuentas, se niegan a ser evaluados y de pilón exigen plazas automáticas al egresar y sin examen. Â
La prensa amarillista, la “izquierdista” y diversos amanuenses ponen el grito en el cielo y claman justicia sin preocuparse por precisar los detalles en su totalidad. Cierto es que el gobernador perredista (antes priÃsta) no aprendió la lección de Aguas Blancas cuando un grupo de campesinos ligados a organizaciones radicales y con nexos con grupos armados, fueron emboscados cuando se dirigÃan a un mitin en Atoyac de Ãlvarez. Los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa igualmente tienen lazos polÃticos con los campesinos de la Sierra Sur, mismos que protagonizaron los hechos de Aguas Blancas. Unos y otros provienen de grupos extremadamente radicales, relacionados en muchos casos con organizaciones armadas.
Y nadie habla del empleado de la gasolinera, internado con quemaduras de tercer grado causadas por los “estudiantes”, hablar de el no es redituable. Ni se le ha recordado al gran público que en el caso de los “estudiantes” de la Normal de Ayotzinapa, son incontables los atropellos que han cometido en los últimos tiempos. Además de los constantes bloqueos, han secuestrado autobuses de turismo, bajado al pasaje dejándolo en la carretera; han agredido a autoridades y a la gente, vandalizando negocios y gasolineras y suelen ir armados a sus marchas. Ninguna diferencia con sus violentos hermanos de la APPO o de Atenco.
Pero la actuación gubernamental también deja que desear, cierto, hay que detener a este tipo de movimientos cuando violan la ley, pero en naciones mas civilizadas la fuerza empleada es acorde a la amenaza que se enfrenta. Para esos existen las balas de goma, los cañones de agua etc.  En este caso, lo que las imágenes muestran es que hay civiles armados con fusiles y disparando contra los manifestantes. Â
Ahora bien. llegar a una verdad que deje contentos a todos aquà en México es imposible
Alejandro Vázquez Cárdenas
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