opinionHay quienes afirman que Felipe de Jesús Calderón Hinojosa es el “peor” de los 64 presidentes que han tenido los Estados Unidos Mexicanos. Otros comentan que “nunca la derecha había durado tanto tiempo en el poder”. Y una corriente más dice que este sexenio “es de los nunca antes” sobre todo porque registra hasta este día un total de ¡53 cambios! en el gabinete, en las descentralizadas y en la oficina de Los Pinos.
El constante cambio de funcionarios, por el motivo que sea, es indicativo de que no hay continuidad ni seguimiento de políticas en cada uno de los sectores. La frecuente remoción de los secretarios de Despacho –porque no son secretarios de Estado- implica paralización de actividades, cambio de personal, modificación de criterios, nuevos programas y un gasto millonario para transformar el despacho del jefe recién nombrado y la papelería personalizada.

Calderón Hinojosa ha nombrado a 5 secretarios de Gobernación. En la Sedesol, en Economía, en Hacienda, en Energía, en Función Pública, en Comunicaciones y Transportes en la Procuraduría General de la República y en el ISSSTE, ya van tres titulares. Son 2 los cambios en Educación Pública, en Turismo, en Salud, en Agricultura, así como en el IMSS, en la Comisión Federal de Electricidad y en PEMEX.
Las oficinas de Los Pinos, donde se concentraron todos los meros cuates de Felipe Calderón Hinojosa y comenzaron con un dominio político-administrativo que no veíamos desde la época del Presidente Adolfo López Mateos, no ha escapado a los movimientos de ahí salieron César Nava a la diputación y a la presidencia del PAN; Luis Felipe Bravo Mena  emigró para ser derrotado por segunda vez en su aspiración al gobierno del Estado de México. Ahora abandona el nido Roberto Gil Zuarth como aspirante a senador y llega José Guadalupe Tarcisio Rodríguez Martínez. Todo esto tuvo como escenario el despacho de la Secretaria Particular.
También ahí, en las oficinas que sustituyeron al despacho de Palacio Nacional, Juan Camilo Mouriño Terrazo caminó hacia Gobernación para desplazar al “destapador” Francisco Javier Ramírez Acuña que hoy cobra como diputado federal. Gerardo Ruiz Mateos fue y regresó a la Oficina de la Presidencia, porque su jefe temporalmente lo hizo secretario de Economía. Ahí, en Los Pinos, en esa ofician estuvo la superpoderosa Patricia Flores.
TODOS AL PARTIDO, ¿PARA QUÉ?
El Presidente Felipe Calderón Hinojosa se labró una imagen negativa al ejercer un poder omnímodo en el Partido Acción Nacional. El es el que dispone cómo debe ser la elección de candidatos para puestos de elección popular. Sus decisiones, al designar candidatos, resultaron adversas al partido, perdieron las gubernaturas de Querétaro y Aguascalientes; por el capricho presidencial los arrollaron en las elecciones intermedias y ahora está empecinado en que el actuario Ernesto Cordero Arroyo sea el candidato presidencial.
La dirigencia nacional del PAN después de Manuel Espino, Calderón Hinojosa la maneja como él quiere y manda. A Germán Martínez Cázares de la secretaría de la Función Pública lo hizo presidente panista, pero tuvo que pagar con su cese por las derrotas en el 2009. Luego llegó otro tan inexperto en asuntos partidistas y políticos como su antecesor, ese fue César Nava, hoy silencioso diputado federal. Del Senado salió el norteño Maderito y en el papel membretado aparece Gustavo Enrique Madero Muñoz como presidente del comité ejecutivo nacional, pero su patrón no lo deja maniobrar ni una candidatura a regidor de Tinguindin, Michoacán..
Para los analistas políticos el michoacano tiene un desmedido interés por la conducción del partido, como cuando su maestro Castillo Peraza lo encumbró y de lo que el yucateco –que en paz descanse- debió arrepentirse. Las últimas acciones parecen confirmar esas opiniones, pues Calderón Hinojosa propició la desbandada de sus colaboradores y los envía a que buscar colarse en el Senado de la República, lo cual no será nada fácil ahora que el partido perdió mucho terreno.
Salvador Vega Casillas, Javier Lozano Alarcón, Jorge Zermeño Infante (ya exembajador de México en España) así como Roberto Gill Zuarth, entre los primeros, quieren ocupar escaños senatoriales. Por supuesto que la lista será muy larga y mientras tanto José Ángel Córdoba Villalobos anda por la  gubernatura de Guanajuato que el PAN no la suelta desde que Carlos Salinas de Gortari se la entregó sin haber ganado en las urnas.
Los tiempos son muy complejos en cuanto a su desarrollo el año entrante, porque Calderón Hinojosa no cesará en su actividad partidista y seguirá marginando los problemas nacionales, incluyendo lo que fue su real bandera y que en lugar de ser de color blanco –símbolo de labor terminada- está teñida de rojo sangre con una cauda de casi sesenta mil muertos. El Presidente de México ya adelantó su justificante, ante la derrota fenomenal de julio de 2012, al decir que la delincuencia organizada ya se metió a los procesos electorales, pues no que él iba ganando la guerra, perdón, la lucha.  
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.