“Que estoy encantada. HacÃa muchas semanas no me ponÃa tan de buen humor. Por fin, sÃ, finalmente ya abrieron el City Market en ¡¡¡Las Lomas!!! Hagan de cuenta que están haciendo su mercado en Miami, BerlÃn o en Japón. Desde que se inauguró el 19 de diciembre en Monte Athos, querÃa ir, pero no habÃa podido por muchas razones: el tráfico, las últimas compras de Navidad, la organización de los preparativos para la cena familiar, etcétera, etcétera.
El caso es que, por fin, fui ayer y la verdad es que me quedé de a cuatro. Ya me habÃan hablado por teléfono Ana Paula, Inés y Alejandra para decirme que el City Market estaba de lujo. Según Ana Paula, es un lugar ideal para ligar. Para Inés, este súper es un verdadero fenómeno. Y para Alejandra, ir a comprar a City Market es mejor que ir con el psicoanalista. El caso es que mis tres amigas súper consumistas, que habÃan dejado de ir al súper y cuyos maridos se quejaban todo el tiempo porque sus despensas siempre estaban vacÃas, ahora juran y perjuran que irán varias veces a la semana a este súper de primer mundo. Tienen razón. Se los juro que mientras recorrÃa todos los corredores, se me olvidaban todos mis problemas, mis deudas y mis viejos pleitos con mi familia. De verdad, te sientes como en otro paÃs, en uno mucho más civilizado y más rico. ¡Viva la globalización! ¡Viva el TLC! Desde que deja una el coche, en el estacionamiento, con algunos de los del “valetâ€, te sientes bienvenida. Te reciben con una enorme sonrisa y son evidentes sus deseos de ayudarte.
Por extraño que parezca, allà vi a policÃas ¡¡¡delgados!!! y perfectamente bien uniformados, hasta parecÃan gringos. Todos los empleados y empleadas llevan su chaleco rojo, su cubre bocas y a la menor provocación te dicen con una voz suave y cálida: estoy a sus órdenes. En el City Market de Las Lomas, no te importa lo que gastas, porque tienes la certidumbre de todo es de calidad. Las instalaciones son impresionantes, tiene dos pisos, los carritos ruedan de maravilla sobre un piso de madera como de un loft de súper lujo. Todos los productos están en fila y en absoluto orden. Las hojas de las lechugas francesas brillan; difÃcilmente puedes resistir a las cajitas recubiertas con su papel transparente de frambuesas y cerezas importadas; encuentras papas, zanahorias y calabacitas, en ¡¡¡miniatura!!!; hay todo tipo de hongos; también encuentras los ejotes finitos como los que se sirven en ParÃs con el foie gras; hay alcachofas, palmitos, espárragos y aceitunas griegas.
Además de comprar goodies maravillosas, te encuentras a cantidad gente conocida y muy bien vestida; casi no vi a maids ni mucho menos a choferes comprando el mercado; en cambio, sà vi a muchos señores de muy buen tipo con su suéter de “V†rojo de cashmere. Ellos también se veÃan enchantés eligiendo sus botellas de champagne de marca Bollinger, a mil 350 pesos; otros, con una absoluta cara de satisfacción, metÃan en su carrito, varias botellas de whisky Macallan 18 años, de 2 mil 980 pesos; también se llevaban algunas botellas de tequila añejo Reserva de la familia a mil 290 pesos. No me lo van a creer, pero vi a uno joven, que se veÃa súper yuppie, llevarse una botella de Ron Havana Club, Máximo, de 500 ml., a… ¡¡¡19 mil 500 pesos!!! Confieso, que también yo caà en la tentación y para la cena de Año Nuevo, compré tres botellas de vino tinto Cháteau de Pez bordeaux. Qué horror, porque cada una me costó ¡¡¡890 pesos!!!
“SÃ, ya sé que están pensando que soy una frÃvola, consumista y que lo único que quiero es evadirme de la triste realidad de mi paÃs. En efecto. Asà es. Ya me cansé de vivir en un paÃs de tercer mundo. Por eso, ayer compré en el City Market varios jamones de Jabugo, salchichones y lomos de bellota, compré dos kilos de rib eye prime a 375 pesos cada uno; compré salmón, ostras de Baja California, patas de cangrejo de Alaska y tres kilos de los mejores camarones de Golfo de México. No, no me siento culpable, porque como dice el lema de City Market: compras bien. Y como yo soy una señora bien, pues compro bien. Como no vamos a salir de vacaciones, mi marido y yo hemos optado por consentirnos, con eso de que dicen que el año que viene se acabará el mundo, pues hay que aprovechar, ¿no? Por eso, compré una lata de caviar Beluga. ¿Qué tal si vuelve a temblar y nos morimos todos? Hay que vivir el momento.
No me lo van a creer, pero también en el City Market, venden todo tipo de chiles, los tienen muy ordenaditos. Venden tortillas delgaditas, chiquitas y muy redonditas, en unos paquetitos ¡¡¡adorables!!! El pan que hacen allà mismo es delicioso. Pero lo más bonito de todo es el bar do mar, es decir, la barra para los que quieran comer un sushi delicioso, o pintxos con una copa de vino. Allà vi muy contento a González Iñárritu, con sus hijos, disfrutando de unos pintxos de calamar y de huevo de codorniz.
“Esto es lo que les querÃa decir, no se dejen deprimir, no se azoten, no se aflijan, las cosas en México van a seguir igual. Be happy y vengan a City Market y cómprense todas las mermeladas que se les antojen, de Hediard, importadas directamente desde ParÃs…
“¿A quién le importa el precio de la tortilla, del Metro o cuánto es el salario mÃnimo? ¡¡¡Viva el consumo, vivan los que podemos comprar en City Market y abajo la prole…!!!â€.
























