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Comienzo mi texto con la misma frase de los años anteriores, ¡Feliz año, amor mío!

¿ Cuántos años han pasado desde que estamos juntos?…, son muchos, pero nos han parecido pocos y lo más importante es que nos seguimos queriendo.! No me importa que la frase sea repetitiva y que nuestro mundo, pero en particular nuestro país, esté patas pa’ arriba. Pudiera hacerte un listado con las numerosas atrocidades que ocurren diariamente y por todas partes del gran Universo que habitamos, pero solo mencionaré algunas y solo como dato para coadyuvar a un obligado cambio de conducta, que nos lleve a mejorar nuestro medio ambiente si es que no queremos padecer las consecuencias de la destrucción paulatina por nosotros mismos.


Recordarás el gran Tsunami en Japón que provocó que la central nuclear de Fukushima se saliera de control ocasionado daños incuantificables, tanto a trabajadores de la misma central eléctrica como a los habitantes de esa porción de tierra que está sobrepoblada. Si en Japón, con todo el adelanto tecnológico que tiene le fue mal, imagínate lo que pasaría en la Central Atómica de Laguna Verde, si tuviéramos un fenómeno de la misma naturaleza.

Ese accidente nos debiera lleva a recordar, los cientos de miles de muertos y vivos que vivieron las terribles consecuencias del bombardeo atómico que el gobierno de nuestros “buenos vecinos” llevaron a cabo en Hiroshima y Nagasaki, durante la segunda Guerra Mundial. Como nosotros vemos ese país tan lejano, poco nos ha importado ese suceso y otras muchas atrocidades no provocadas por la naturaleza propia, sino por el hombre en su estado de regresión animal.

Justamente y antes de terminar el viejo y desastroso año de 2011, pareciera que para no olvidarlo, muchos de los diarios de todo el mundo nos muestran imágenes del inmenso portaviones nuclear del poderoso ejército de Los espantados Unidos, cruzando el estrecho de Ormuz frente a las costas de Irán, que después de las intervenciones que hicieron tanto en Afganistán, Irak y en Libia, no podemos esperar que ese crucero sea una muestra de buena voluntad.

Por ese despliegue, recordamos que el gobierno de Irán es el dueño de grandes reservas petroleras (ocupa el segundo lugar en reservas mundiales que le durarían casi un siglo si mantienen la misma producción anual) y que participa con poco más del 5% de la producción mundial de petróleo.

El petróleo mencionado y el viaje de recreo que hacen los marines, nos recuerda que Libia misma fue prácticamente invadida por la OTAN (Organización Del Tratado del Atlántico Norte) cuyos socios principales lo son Francia, Inglaterra y los espantados vecinos, prácticamente acaban de bombardearlo, provocando grandes daños, destituyeron a sus autoridades que habían rescatado su potencial petróleo, que lo administraban junto a su propia banca y que prácticamente había erradicado la pobreza.

Con frecuencia, Amor Mío, no somos solidarios con las dolencias de otros muchos en todas partes del Universo y tal vez sea porque sufrimos nuestros propias males o tal vez porque tampoco hay reciprocidad de otras partes del mundo para con nosotros.

Esa poderosa ambición no privativa de nuestros vecinos por controlar la producción mundial del petróleo, los lleva de conflicto en conflicto y constantemente a intervenir en países extranjeros mediante la fuerza militar; usan también recursos económicos para corromper y comprar conciencias. Por ejemplo, en nuestro país -¿será todavía nuestro?- con el plan Mérida se meten hasta la cocina, introducen armamento de contrabando para proporcionarlo a quienes producen y trafican con las drogas (que ya debía legislarse al respecto) y lavan, además, millones de dólares.

Pero no te angustio más con mis preocupaciones internacionales y nacionales y si escribo lo anterior es para hacer conciencia de que tenemos que trabajar solidariamente y mantener una actitud positiva, que nos permita evitar tanta intervención extranjera en asuntos de nuestros propios países. Ya ves ahora la explotación irracional de nuestros mantos mineros que contaminan nuestros acuíferos y todo por la ambición desmedida de acumular riquezas tras riquezas por compañías extranjeras, asociadas con mexicanos desnacionalizados, que desafortunadamente abundan y controlan el país entero.

Estaremos atentos a lo que suceda y para terminar este saludo, lo hago extensivo a todos los que me hacen favor de seguir mis escritos