Mtro. Carlos Eduardo Cornejo Ballesteros
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El 2011 culminó con dos decesos íntimamente ligados a la evolución, fracaso y desgaste   del Comunismo en el Mundo: Václav Havel y Kim Jong-il. Dos incuestionables líderes; dos legados totalmente excluyentes y dos países que deben su status actual en gran parte a la relación que tuvieron estos personajes con el poder político.

Tanto la República Checa, como Corea del Norte mostraron profundas muestras de duelo y respeto por ambos personajes. El cariz por supuesto fue diferente, por un lado los norcoreanos mostraron su fidelidad a toda prueba, adoctrinada y superpuesta desde el temor y la necesidad; por el otro lado, los checos también rindieron sendos homenajes a Havel, no a partir de la devoción ciega, sino en memoria del papel que ejerció para consolidar la transición democrática en la Ex Checoslovaquia y como recuerdo al dramaturgo que se opuso al totalitarismo y oscurantismo comunista.

La muerte de ambos personajes, claves en la historia del siglo XX (y del desgaste del comunismo), fue recibida de manera diferente por la comunidad internacional. El reconocimiento y alabanza le fue otorgado casi de manera unánime a Havel por la mayoría de los países democráticos; en tanto, la muerte del Líder Supremo del Partido de los Trabajadores de Corea tuvo un acogimiento variopinto. Mientras que Japón y Corea del Sur, implementaron alarmas por la posibilidad de un ataque, Venezuela, Cuba, China y otras ínclitas dictaduras se lamentaron por la muerte del Líder y “Adalid de la lucha en contra del Imperio”. En nuestro país, no faltaron las muestras de conmoción y luto como las enarboladas por el Partido del Trabajo, triste signo inequívoco de que un sector de la izquierda mexicana aún vive enamorada y confundida por la doctrina de hierro Stalinista.

Sucedidas con un día de distancia, estas dos muertes toman especial relevancia si las ponemos en un contexto en el que la Democracia se afianza como el Sistema Político bajo el cual se pueden propiciar condiciones de mayor justicia e igualdad.  Václav Havel, figura central de la llamada Revolución de Terciopelo (1989) no fue sólo un impulsor de la democracia en su país; sino que ejerció el poder político (1989-1992; 1993-2003) bajo un nuevo pacto en el que los derechos humanos fueron el motor de esta transición. Con esta convicción Havel coadyuvó al desmantelamiento del bloque comunista en la Unión Soviética y a darle un mayor impulso a la llamada tercera ola de la democracia, la cual no sólo alcanzó a Europa del Este; sino que influyó en las incipientes democracias latinoamericanas.

La figura apoteósica, falsamente justa y redentora de Kim Jong-il, está basada no en sus talentos como Estadista y Político, sino en un incisivo aparato ideológico que como superestructura domina e irrumpe, tanto en la esfera pública como en la privada de los gobernados. En la esfera pública porque no hay asunto que no esté bajo control y dominio del Estado. La forma de hacer política y hacer gobierno es UNA y sólo UNA,  bajo los designios, caprichos y dogmas de una Clase Política (Partido de los Trabajadores de Corea), que ve en su Caudillo (antes Jong-il, ahora su hijo menor Jong-un)  al redentor vitalicio, cuyas decisiones y manera de gobernar no pueden ser discutidas ni juzgadas. El peso de la ideología, se inserta en la esfera privada al normar las muestras de reverencia y devoción que tienen que mostrarse por el dictador; al obligar o motivar llantos plañideros en señal de duelo; al  impedir tener contacto con familiares que viven en Corea del Sur; al normar los gustos literarios, creativos y restringir la individualidad en aras de un bien mayor, intangible y etéreo.

Existen muy diversos factores que explican la caída del bloque socialista en Europa del Este y el porqué en países como Cuba, China y  Corea del Norte se mantiene vigente el Comunismo. Los factores geopolíticos, idiosincráticos y socioculturales son sumamente importantes; no obstante,  existe un elemento y factor decisivo: El culto a la personalidad, ejercido como idea oficial y como eje del poder político.

Esta estrategia en la cual confluyen  personajes tan diversos, pero todos carismáticos , como: Stalin, Mao, Hitler, Franco, Hussein, Chávez y el propio Jong-il, es el vehículo idóneo para imbuir a un Pueblo (el lenguaje aquí es importante)  de una Idea Oficial como filosofía, mandato  y teleología inevitable. Véase que el culto a la personalidad no respeta espectros en el campo de las ideologías, y es una tentación en la cual todo mandatario puede recaer. Bajo esta modalidad, el culto propasa los límites de la propaganda oficial y se interna en territorios en donde el amor propio y autoestima del Caudillo son transferidos y forzosamente compartidos por toda su grey.

El culto hacia la personalidad de Jong-il es un recuento de absurdos que van de lo místico a lo mágico. Para muchos Norcoreanos, el Ex presidente tenía la habilidad de controlar el clima acorde a su estado de ánimo; asimismo en su biografía, que es oficial y obligatoria para todos los súbditos, se narra que el día que nació apareció un doble arcoíris en el cielo, este día es una festividad nacional y se celebran actos de agradecimiento y homenaje en todo el país. La composición de una canción alusiva a su heroísmo y magnanimidad; así como su transmisión cotidiana en los altavoces de las calles de Pyongyang es otra seña del desmedido culto a la personalidad del Ex Presidente.

El obligatorio culto y homenaje a la personalidad es sólo una arista de un aspecto nodal totalmente violentado y olvidado por Corea del Norte: los derechos humanos. La total  ausencia de garantías civiles, sociales y políticas; los cerca de 200,000 presos políticos y la preeminencia de una política armamentista sobre políticas sociales y económicas, son tan sólo una muestra de los excesos de un poder político en el que los lujos y los excedentes de la producción, tan sólo son asequibles y necesarios para el dictador. (Se encuentran documentados los gustos y posesiones excéntricas de Jong-il, como lo son su gran colección de Mercedes Benz; gastos anuales por cerca de 700,000 dólares  en Coñac; el consumo de  caviar, langosta y carnes de animales exóticos; y mención aparte, merece su gran colección de filmes, basada  en gran parte por su afición a la “perversa” industria fílmica de Hollywood).

Havel por su parte,  es el reverso de la Moneda. Sus obras, escritos y sobre todo su forma de gobernar, pusieran de relieve una verdad incuestionable: a pesar de sus loables y halagüeñas premisas, el Materialismo Histórico y el Socialismo Utópico, vieron saboteadas sus predicciones (entre otras cosas) por las manos de sátrapas y dictadores como Stalin, Mao, Castro, y la ahora reinante dinastía en Norcorea. Václav Havel, no sólo denunció y se opuso contra el totalitarismo de los regímenes comunistas; sino que concibió y difundió la preponderancia de los  derechos humanos, como parte fundamental para la consolidación y surgimiento de las democracias de la Tercera Ola.

Mientras que Kim Jong-il, fue una contradicción rampante de la propia filosofía marxista (más un claro ejemplo de su aplicación fallida); Havel vivió hasta el final congruente con sus convicciones políticas y morales. Ejemplo de ello fue devolver el Premio Quadriga que le fuera  otorgado en 2009, al distinguírsele en 2011 a Vladimir Putin con el mismo premio. Repasando la vida de estos incuestionables líderes, y con el antecedente del triste y desafortunado reconocimiento de una parte de la izquierda mexicana, sólo queda recomendarles lo siguiente: Sí lean a Marx, figura central sin lugar a dudas de la Economía Política, pero no se pierdan en las románticas sagas panfletarias de dictadores como Jong-il, Castro o Chávez; pero sobre todo, lean las obras  y conozcan la historia de Václav Havel, quien a partir de la revolución de terciopelo hizo todo un culto a los derechos humanos.