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En los últimos sexenios tras el triunfo de Vicente Fox en el año 2000, las elecciones presidenciales se han caracterizado por lo impredecible, nada está dicho hasta que se acaba, y para este 2012 parece que la tendencia es seguir el mismo camino de las pasadas contiendas. Los aspirantes no dejan de sorprendernos y las campañas aún no comienzan.
En el PAN, se ve a Ernesto Cordero realizando ataques contra Josefina Vazquez Mota y realmente parece ser la cereza en el pastel de una aspiración totalmente sentenciada al fracaso. Las encuestas han mostrado al “delfín presidencial” con porcentajes muy bajos, mismos que no se han logrado revertir a pesar de los esfuerzos tras su salida de la SHCP, y ahora tal parece que atacar a la puntera, es lo que se está adoptando como estrategia, sin notar que esta ceguera, no le ha permitido notar que la candidatura presidencial parece no pertenecerle, que los ataques se revierten a él mismo cuando los dos pertenecen a un mismo partido político y un mismo proyecto. Y aunado a ello, el apoyo brindado por Carlos Orvañanos, actual jefe delegacional de Cuajimalpa, a Josefina Vazquez Mota, dándole la espalda a Cordero, ocasionó que éste último lo acusara de traidor, una vez más sin notar que al ser los dos panistas, hablar de traición es hablar de fractura y esto es mala carta para el PAN.

Por otro lado, se percibe a Andrés Manuel López Obrador trabajando arduamente tratando de construir esa “República amorosa” que le permita reconciliarse con los sectores no radicales de la propia izquierda, empresarios y electores independientes. Un discurso reconstruido que evita la radicalización y que se caracteriza por tornarse en cierta medida moderado, que dejó a un lado las mafias para dar paso al “amor”, palabra que siempre resulta conciliadora, tal vez buscando, al precio que sea, lograr lo que ha sido su objetivo por casi por 12 años, faltará ver si es posible comprar este nuevo AMLO tras 5 años de polarización, radicalización y contradicciones.
Y finalmente, Enrique Peña Nieto que ha encabezado los medios de comunicación y sobre todo las redes sociales, con una “metida de pata tras otra”. Primero, no poder mencionar tres libros, luego la “prole” del twitter de su hija, y para cerrar con broche de oro, el desconocimiento del salario mínimo y que “él no es la señora de la casa” al desconocer el precio de algunos productos de la canasta básica. Sin duda, en campañas, se esperaban guerras sucias contra el puntero de las encuestas, que es precisamente el exgobernador del Estado de México, pero verlo evidenciarse a sí mismo como si hubiera iniciado su propia guerra sucia, ha dejado a la ciudadanía atónita. La sospecha sobre su incapacidad para salirse del script parece que la refrenda y seriamente. Los recursos del estado destinados a medios de comunicación y su imagen han servido sin duda para posicionarlo entre los votantes y darle esos puntos de ventaja sobre los demás aspirantes, pero el largo camino que falta por recorrer permitirá ver “tropezones” que tal vez no estén en el guión y de ahí es donde puede surgir la debacle de Peña Nieto. Los teleprompters y las entrevistas con preguntas pactadas no son la realidad de una campaña ni de un candidato presidencial, duro golpe habrá de darse.
De manera que, el ánimo de los colores partidistas y sus aspirantes por las candidaturas, parece empedrar el terreno de las próximas elecciones más para algunos que para otros. Ya se verá.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.