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Mucha tinta ha corrido desde el trágico incidente en una gasolinera de Chilpancingo ocasionado por una horda de  “estudiantes” de la normal rural de Ayotzinapa, incidente donde fallecieron dos estudiantes y un empleado de la gasolinera. La prensa de “izquierda”, los escribidores “políticamente correctos”  y  los infaltables “tontos útiles”  junto con esa estructura dedicada a defender  delincuentes  y presuntos narcos que es la Comisión Nacional de Derechos Humanos (que dicho sea de paso, se mantiene de nuestros impuestos),  se han dado vuelo alabando, glorificando y prácticamente canonizando a esos entes que han hecho de la violencia y la agresión su modo de vivir.

Para esa prensa  no hay duda alguna, la razón está de parte de los ayotzinapos; toda la culpa es del gobierno, lo mismo da si es el estatal o el federal; para ellos nada hay que investigar, solo procede crucificar al gobernador Aguirre y si se puede de una buena vez al Presidente Calderón.

No sorprende esa visión cuando proviene de la “izquierda” mexicana; es sabido que ellos ante cualquier incidente que involucre al Gobierno apagan de inmediato el intelecto (el poco que tienen), agarran sus matracas y desentierran el hacha de la guerra;  tampoco sorprende mucho la actuación de la CNDH, ya se sabe para que lado se inclina y es proverbial  la bondad con que trata a los presuntos narcos.

¿Y que buscaban estos supuestos estudiantes de Ayotzinapa? , sencillo;  estos cuates lo han  dicho en todos los tonos, con bloqueo carreteros,  con asaltos a autobuses de turismo, con cobro de cuota a automovilistas etc. Lo que exigen es una plaza asegurada al terminar eso que cínicamente llaman “sus estudios”;  cero evaluación académica, la plaza  deberá ser a perpetuidad  e inamovible. Y de paso, a pesar de ser una normal rural, la plaza debe estar, no en una localidad pequeña, sino en una ciudad.  

Las buenas conciencias y una constelación de ONGs exigen estridentemente castigo a los responsables de la muerte de Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría  muertos durante el operativo del pasado 12 de diciembre.   Pero  curiosamente ninguna de esas ONGs  dicen una sola palabra respecto del homicidio del empleado de la gasolinera, Gonzalo Miguel Rivas, quien murió, tras varios días de dolorosa agonía, a consecuencia de las quemaduras que sufrió al tratar cumplir con su deber como empleado, apagar el fuego de una bomba de la estación de servicio que los vándalos ayoptzinapos habían incendiado.

Gonzalo Miguel Rivas cumplió con el protocolo de protección civil que lo obligaba a intentar apagar el fuego provocado aun cuando era evidente que el cumplimiento de ese deber lo ponía en grave riesgo de sufrir lesiones o morir, como finalmente sucedió.  Los normalistas que rociaron de gasolina una bomba despachadora y le prendieron fuego incurrieron a todas luces en una conducta criminal, pero eso a las buenas conciencias, a la izquierda, a la CNDH y a las ONGs no le importa.

Gonzalo Miguel Rivas  murió a consecuencia directa de las acciones de normalistas asesinos.  Su muerte fue un asesinato,  murió  por las  quemaduras de tercer grado que sufrió en el desempeño de su trabajo. y tal parece que a  nadie le interesa buscar a los responsables.  Las autoridades se reúnen con los líderes de Ayotzinapa, también la Comisión Nacional de Derechos Humanos está investigando y busca castigar a los responsables de la muerte de los dos jóvenes, pero nadie se ha preocupado por castigar la muerte de Gonzalo Rivas. Para él no hay justicia, no hay movilizaciones, su muerte no es objeto de negociación política. Evidentemente hay de víctimas a víctimas.

Hace unos días los ayotzinapos  viajaron a la ciudad de México, claro,  previo secuestro de 18 camiones que robaron en Chilpancingo, y, previsores que son, para no pasar hambre robaron también un camión de Bimbo. En Reforma se publica.  “Para abastecerse de comida, los alumnos de la normal de Ayotzinapa robaron camiones de distintas empresas y los saquearon. Pan, carnes frías y frituras.” Los camiones de Coca-Cola, Bimbo, Capistrano, Sabritas y Gamesa aparecieron abandonados después del saqueo

Finalmente cierro con un comentario de un anónimo lector aparecido en la columna de conocido periodista: “La Coordinadora Nal. del Magisterio, la Appos, los antorchos, los atencos, los ayotzinapos, el SME, etc.  son grupos  que se dedican a chantajear a funcionarios públicos tomando a ciudadanos de rehenes, haciéndolos objeto de todo tipo de vandalismo y de agresiones. ¡Que bueno que les rompieron su madre! Lástima que no fueron más. ¿Qué esperan que les pase? Andan con piedras, palos, bombas molotov, agitan, rompen golpean, amenazan, extorsionan, etc. ¿Qué esperan?, ¿que nunca, nunca, les pase nada? “