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El entuerto era complicado, ¿Cómo lograr que Andrés Manuel López Obrador cediera sus intenciones a la candidatura presidencial a cualquier otra persona?, la respuesta para el equipo de Marcelo Ebrard fue sencilla, que las encuestas digan quien deba ser, Ebrard confiado de su popularidad y en los negativos de su antiguo jefe pensó ganar la candidatura, pero el diseño de la encuesta y los resultados le desfavorecieron, sin discusión, sin elecciones, sin debates, Andrés Manuel López Obrador fue ungido candidato presidencial.
Las encuestas han tenido siempre en la mejor de las formas a Enrique Peña Nieto, desde que era candidato a gobernador y con una publicidad exorbitante en medios, el gobernador del Estado de México ha sido valorado el candidato más apreciado de la población y para ser candidato del Partido Revolucionario Institucional a la presidencia, solo tenía un obstáculo para obtener la candidatura, era el senador Manlio Fabio Beltrones, quien pretendía registrarse, Beltrones hablo de programa de gobierno, se puso a servicio de la reforma política, pero no le alcanzo, a nadie le alcanzo, la desventaja era mayor, se retiro ante el campeón de las encuestas, sin dejar de lado su queja mayor, ¿y el proyecto?.

El aluvión de candidatos presidenciales del PAN era claro, gran parte del gabinete, gobernadores, diputados y senadores querían ser el candidato a suceder al segundo presidente panista, pero las presiones crecieron, uno por uno fue declinando, todos por el delfín del presidente, el oscuro seguidor del presidente, Ernesto Cordero, dos no aceptaron la presión y continuaron, el ex secretario de gobernación Santiago Creel y la ex secretaria y diputada Josefina Vázquez Mota, ambos, superiores en sondeos a Cordero, pero ello no desalentó al delfín y por medio de su partido busco una manera de eliminar a un competidor, una encuesta hecha a los delegados de su partido, la llamada “encuesta indicativa”, pero el objetivo de la encuesta no acepto, Creel se defendió y Josefina se retrajo, Cordero se quedo solo y muy atrás en las encuestas de nuevo.
¿Cómo resolver el DF? Se preguntaron en la sede del PRD, ahora que López Obrador es candidato, la disputa era sobre la plaza más importante del partido, la fractura siempre está a la vuelta de la esquina, la respuesta fue sencilla, nuevamente una encuesta, ahora el aluvión de candidatos es mayor y la candidata favorita no es la favorita de las simpatías ni del Jefe de Gobierno ni del candidato presidencial, declinaciones es lo que han presionado, que queden solos, menos mejor.
Ella nuevamente quiere ser candidata, las encuestas la tratan mejor, mejor incluso que hace seis años que fue candidata, Beatriz Paredes quiere usar las encuestas de Peña Nieto y robarle la ciudad al PRD siempre gobernante, solo una escala le hace falta, detener el líder de los basureros del DF, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, alguien que no compite en ninguna encuesta.
Muchos estaban listos, jóvenes la mayoría, gobernante de la única oposición fuerte del PRD en la ciudad, la joven Mariana Gómez del Campo, la joven Gabriela Cuevas, el joven Orvañanos y los veteranos Luege y Sodi, pero estos panistas parecían insuficientes para enfrentar al partido que ha gobernado la ciudad desde que hay elecciones en ella, el PAN ya tenía todo listo para la elección interna, pero solo faltaba una cosa, que Gustavo Madero viera las encuestas, una activista salió a relucir, ella subía los números y con anuencia presidencial, Isabel Miranda de Wallace, quien solo recibió una llamada telefónica, ya era candidata del PAN, sin programa, sin debate, con mucha disciplina.
En el reino de las encuesta gana el más popular, la discusión del programa es lo de menos, ningún candidato debe someterse a los medios demasiado temprano, hay que cuidarlos, hay que cuidar la unidad, hay que competir al que se adelanta, nada de debatir, las ideas no son importantes, solo lo que digan las encuestas del candidato, el asunto es ganar. En el camino los estatutos de los partidos quedan de un lado, el prestigio democrático de un partido se diluye, la unidad parece ser un sedante para la discusión del proyecto, mientras nada toque al candidato que los regresará al poder. En el reino de las encuestas el ciudadano no vota por quien quiere que sea el candidato, no lo ve discutir frente a otros aspirantes al mismo cargo, no puede valorar sus habilidades frente a las de los otros, no tiene tiempo de ver en ellos más atributos de los que su propaganda muestra, en el reino de las encuestas la competencia interna no existe, un candidato no tiene que someterse a revisión de los militantes ni de los ciudadanos interesados.
Y al final del día, el candidato que no tuvo competencia interna comete errores básicos, otro candidato sin competencia propone que los derechos se manden a las urnas, y en el partido del presidente, literalmente es del presidente, un lugar donde se gano el gobierno y se perdió el partido, tanto así que su candidata al gobierno de la ciudad no está si quiera segura de seguir las posiciones y programas que su nuevo partido ha defendido por décadas. En este reino no hay competencia, solo encuestas.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.
Egresado de Ciencia Política en la UNAM, campeón nacional de debate político juvenil y bloguero. Twitter: @zepecaos http://zepecaospolitico.blogspot.com