Necesario darle rumbo a la política social para que, de la mano de la económica, reduzca la iniquidad y traiga bienestar a las familias

El organismo a cargo del mexicano José Ángel Gurría nos cataloga como uno de los países con mayor desigualdad en el ingreso disponible de los hogares.


El panorama económico que se ha planteado a nivel mundial no es alentador; diversos organismos internacionales aseguran que habrá desaceleración, por lo que las decisiones y acciones a emprender por los gobiernos serán decisivas para no estancar el desarrollo de las naciones, pero sobre todo para aminorar los problemas de desigualdad que impiden a las personas gozar de una mejor calidad de vida.

En nuestro país, ésta es una cuestión prioritaria; es necesario darle rumbo a la política social para que, de la mano de la económica, reduzca la iniquidad y traiga bienestar a las familias mexicanas. Este objetivo debe ser central para México, ya que forma parte del grupo de las naciones más desiguales.

Así lo muestra el último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), titulado Reducir la desigualdad de ingreso mientras se estimula el crecimiento económico, ¿se puede?, en el que México es catalogado como uno de los países con mayor desigualdad en el ingreso disponible de los hogares y, además, con la división más pronunciada entre ricos y pobres de los países miembros de esta institución.

Y no es sólo una brecha reflejada en la enorme distancia que existe entre el sueldo que recibe una familia catalogada como pobre, en comparación con los ingresos que tienen los que gozan de una posición social alta; el problema se agrava cuando la cantidad de personas con ingresos bajos es extremadamente mayor, cuando la pobreza aumenta y los programas gubernamentales para aminorarla son ineficientes.

A principios de este mes, la OCDE ya reconocía que el gasto público para atender necesidades sociales no se distribuye, mayoritariamente, entre las personas con más necesidad de recibirlo. El reporte apuntó que el 20% de los más pobres apenas recibe 10% de las transferencias canalizadas a la reducción de la pobreza. También reconoció que los niños constituyen casi la mitad de los 52 millones de mexicanos pobres, y este dato indicaría que la pobreza podría tener consecuencias más duraderas que en otros países.

Lo anterior es congruente con cifras que este organismo ya había ofrecido en diciembre pasado: En los últimos 25 años, los ingresos reales de los hogares crecieron 1.7% para el 10% de los mexicanos más ricos, pero sólo un 0.8% para el 10% más pobre.

La desigualdad impide el progreso, y no sólo es factor de la equívoca distribución del ingreso, sino que se refleja en áreas esenciales para el desarrollo de las personas. Por ello, el último informe de la OCDE pone atención en las medidas que deben emprender las naciones para mitigar este problema y destaca la importancia de mejorar el sistema educativo e implementar políticas que generen empleo y produzcan mejores condiciones.

En México, donde la pobreza ataca a gran cantidad de niños, la educación es un factor en el que debemos poner suma atención no sólo en su mejoramiento, sino en la inclusión, en garantizar la oportunidad de tener una educación que permita el desarrollo humano y la competitividad.

El informe también da prioridad al tema fiscal; plantea la necesidad de impulsar reformas que eliminen subsidios, exenciones, excepciones y privilegios fiscales, de manera que se pueda ampliar la base fiscal, incrementar los ingresos y simplificar el sistema tributario, así como tomar medidas para no ser dependientes del ingreso petrolero.

No es sólo una cuestión de recaudación, sino también de planeación estratégica del gasto público de acuerdo con las necesidades de la población.

El campo es, igualmente, un sector muy relevante donde la iniquidad es evidente, por lo que es necesario impulsar, al máximo, la producción agro-pecuaria nacional y mirar hacia la seguridad alimentaria. La intención es lograr que los productores rurales vivan mejor, pero también asegurar a los mexicanos alimentos de calidad y con precios accesibles.

Aminorar la desigualdad es un objetivo que el PRI tiene claro, por lo que en nuestra Plataforma Electoral 2012-2018 hemos establecido que todos los instrumentos de política deben estar alineados para garantizar más igualdad y crecimiento, todo ello en un marco de estabilidad que haga posible que éste sea sostenible por muchos años. Queremos generar igualdad que aumente la calidad de vida de los mexicanos y no ponga en riesgo la seguridad de nuestro futuro.

* Presidente de la Fundación Colosio A.C.

@MBernalG