Por: Daniel Castillo Briones
Para todos aquellos que están metidos en el ambiente electoral mexicano, no, no se trata de la próxima campaña presidencial, ni tampoco de los precandidatos del PAN. Hablamos de la guerra informática más grande de la historia y que seguramente nos afectará a todos; aunque se haya originado en Estados Unidos.
El problema se originó con dos iniciativas de ley en contra de la piraterÃa. Una es la Stop Online Piracy Act (SOPA), y la otra es la Protect Intellectual Property Act (PIPA). La idea de estas iniciativas es detener la distribución de contenidos que infrinjan los derechos de autor y la propiedad intelectual. Los castigos oscilan entre bloqueo a internet, suspensión de sitios web, y sanciones económicas y penales.
El primer ataque de esta guerra lo dio el FBI al cerrar Megaupload, el sitio más grande para compartir archivos (pelÃculas, libros, series…). Pero la cosa no paró ahÃ, en Nueva Zelanda apresaron al fundador, el alemán Kim Schimtz y a otros tres ejecutivos de Megaupload. Según el Departamento de Justicia, la distribución de contenido ilegal ha reportado a esta empresa un beneficio de 175 millones de dólares, ocasionando daños por 500 millones de dólares a la industria del entretenimiento.
EL contraataque correspondió al grupo Anonymous, que tiró las páginas de Universal Music, el FBI, el Departamento de Justicia, Motion Pictures of America, entre otros. Hasta cierto punto, el contraataque tuvo su efecto. El 19 de enero, se iban a votar estas iniciativas en el Congreso de Estados Unidos; pero se ha pospuesto la votación hasta febrero en un primer momento; pero pareciera que los que están a favor de la libertad en internet llevan un punto a favor, ya que Lamar Smith, el promotor de la SOPA, ha retirado la ley diciendo que buscará un momento en donde haya más aceptación.
Facebook, Twitter, Google y otras páginas se sumaron al ataque al invitar a los internautas a mostrar su desaprobación a estas iniciativas.
Uno de los decididos impulsores de estas iniciativas es Rupert Murdoch, el magnate mundial de los medios, dueño entre otras de la 20th Century Fox, canal Fox, y de casi 800 empresas en 52 paÃses.
La aventura del magnate de la comunicación australiano está plagada de iniciativas polÃticas, tanto en su paÃs como en aquéllos en donde ejerce su poder a través de los medios que controla. De sus actuaciones se acuerdan algunos polÃticos que vieron respaldadas sus campañas, al tiempo que otros comprobaban cómo se arruinaban sus proyectos y aspiraciones. Sus actividades empresariales, no obstante, se vieron sumidas en procelosos juicios e investigaciones de los que, en su mayorÃa, ha salido siempre ilesa la cartera del empresario. La aplicación de las leyes de control por parte de la Comisión Federal de Comunicaciones norteamericana (en general, debido al cruce de propiedades en prensa y televisión) obligó a Murdoch a deshacerse de algunos periódicos y canales de televisión.
Si quisiéramos explicar esta situación en pocas palabras, podemos decir que esta guerra es la resistencia del viejo modelo de las grandes corporaciones de comunicación, la industria del entretenimiento y distribución en contra de las nuevas fuentes que la tecnologÃa ha abierto a millones de usuarios… los primeros pierden miles de millones de dólares si estas vetas de información permanecen gratuitas para todo aquel que quiera accesarlas.
No se trata nada más del poder o no bajar música o pelÃculas, o de afectar una industria de miles de millones de dólares y frenar el crecimiento de negocios en lÃnea, afectará la posibilidad de aprender, de ver noticias, y recordemos que los servidores de Facebook o Twitter están en Estados Unidos, en determinado momento, millones de usuarios a nivel mundial podrÃan quedarse sin sus cuentas.
Y es que los 40 millones de internautas en México somos potenciales violadores de esas leyes al compartir un video, por ejemplo, en la redes sociales, blogs o correo electrónico.
Estas leyes también podrÃan replicarse en otros paÃses. En México, la ley Döring (en honor al nombre del senador panista) va en un sentido similar y se discutirá en marzo.
Muchos ven estas iniciativas sólo un nuevo modo de llamar a la censura; otros lo ven como el intento de las grandes corporaciones de proteger sus intereses; pero como quiera que sea, es un hecho que los cambios tecnológicos y esta nueva realidad sigue muy adelantada a los polÃticos y a empresarios que no quieren o no han sabido adaptarse a los tiempos. Al final, esta guerra sà es por la libertad. La gran libertad de información y la transmisión de datos y noticias que significa el internet y a todos nos toca pelear por ella.
Publicado en la Revista Gurú PolÃtico (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Hispano Mexicana. Doctor en Ciencias PolÃticas por la Johannes Guttenberg Universität, de Mainz, Alemania. Diplomado en Periodismo por el Instituto Cultural Ludwig von Mises, en EconomÃa por la misma institución y en Instituciones Socio Económicas por el Centro de Investigaciones Sobre la Libre Empresa. Es autor de los libros “Cómo Redactar Fácilmente, “El Libro Rojo de la Negociaciónâ€, “Desarrollo de Habilidades para el Docenteâ€, La trilogÃa “Mitos y Verdades en la Historia de México†y “Cómo alcanzar el éxito en la vidaâ€. Con 22 años en los medios de comunicación masiva, actualmente es editorialista y colaborador en periódicos, revistas especializadas y televisión en México y el extranjero. Instructor certificado por La Norma CONOCER, la SecretarÃa del Trabajo y la Comisión Nacional Bancaria. Su actuación como conferenciante se ha desarrollado en México, Centro, Sudamérica y Europa. Ha destacado su labor en los cÃrculos académicos, empresariales y polÃtico. Twitter: @d_castillo_b una-historia-sin-adjetivos.blogspot.com
























