.

La denominación “patito” se aplica en México casi a cualquier cosa cuyo origen, funcionamiento y utilidad sea incierto, dudoso, mediocre o de plano francamente “chafa”. La etiqueta “patito”  se utiliza para designar lo mismo a una escuela de calidad menos que mediocre que a un laboratorio que fabrique  medicamentos de nula eficacia por sus inexistentes controles de calidad. Igual calificativo aplica a fabricas de refacciones automotrices, implantes de silicona, universidades públicas o privadas, instituciones médicas mas un largo etcétera.


En esta ocasión hablaré de uno de los más costosos subproductos de la estructura política mexicana;  me refiero a los partidos políticos llamados popularmente “patito” (partidos morralla o chiquillada les dijo alguien).  Estos partidos que nacieron como negocio de hábiles familias muy bien conectadas con quienes debían de estar conectadas, o bien como producto de maniobras y maquinaciones de altos jerarcas de la política mexicana, en realidad no representan al ningún segmento apreciable de la población con voto válido. Eso sí, representan mucho dinero, puestos y canonjias para sus auténticos dueños, no para sus hipotéticos votantes. Por si solos estos partidos no tienen mayor peso en un episodio electoral nacional, el que sea, razón por la cual deben, obligadamente, entrar en coalición con alguno de los tres partidos de los llamados “grandes” que son el PRI; el PAN y ese PRI reaload que es el  PRD, para poder alcanzar un determinado porcentaje de la votación y así obtener del IFE el ansiado financiamiento.  Sus estatutos sirven únicamente para lo que sirve un papel razonablemente suave. Vemos que lo mismo se alían con los azules, los amarillos o los tricolores. Razones para cambiar de alianza sobran, ninguna creíble. Adoradores del becerro de oro, fieles seguidores de la doctrina del Tlacuache Garizurieta  (Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error) estos partidos carecen de utilidad publica alguna y sus directivos, parafraseando al gran Groucho Marx, siguen el aserto: “Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”.

Dentro de esos partidos tenemos al denominado Partido del Trabajo, propiedad de un señor de apellido Anaya  y cuya ideología (la del partido) según su página de Internet es ni más ni menos que de  “Izquierda antiimperialista socialista”, signifique eso lo que signifique.  Señalado reiteradamente como un invento de los hermanos Salinas de Gortari,  este  partido nunca ha tenido una gran presencia nacional, ni mediana siquiera, y su existencia en muchos estados en meramente testimonial. Razón por la cual para obtener dinero debe obligadamente actuar como las rémoras, pegarse a un partido grande y pescar lo que su oportunismo les permita.

Hasta ahí nada novedoso en esta sucia política mexicana. Lo que sí se pasó de morado subido fue el  resbalón o franco desatino de este partido con la muerte del dictador de Corea del Norte, un impresentable e indefendible tipo llamado Kim Jong Il. Quien sabe que estaría pensando el o los responsables del sitio de Internet del Partido del Trabajo, pero resulta que, posterior a la defunción del dictador, en su pagina principal apareció lo que nunca debió haber aparecido en una pagina de un partido político mexicano. Aunque resulte demencial el PT publicó un desplegado en el que lamenta el deceso del dirigente norcoreano Kim Jong Il, refiriéndose a el como “camarada”. Un “camarada” cuyo régimen estuvo siembre bajo escrutinio de occidente por las constantes denuncias de violaciones a los derechos humanos y su delirante programa nuclear.

El texto dice: “El Partido del Trabajo de México lamenta el sensible deceso de nuestro camarada Kim Jong Il, líder del pueblo de Corea del Norte, y quien con gran sabiduría condujo a los norcoreanos por el camino de la paz y el desarrollo económico, político, social y cultural”, todo esto junto a un link adjunto a una foto de López Obrador.

El Partido del Trabajo, recordemos que forma parte de la coalición que postula a López Obrador como candidato a la Presidencia, señala que las aportaciones de Kim Jong Il son “un legado de suma importancia para todos los pueblos que buscan su liberación de las cadenas del capitalismo salvaje, siguiendo el ejemplo de su padre Kim Il Sung, fundador de la República Popular Democrática de Corea, quien hasta el último aliento luchó por un mejor país”. Sin comentarios.

Con lo anterior podemos darnos una idea de la calidad de este partido y por extensión de sus integrantes, directivos y candidatos  Si hay alguna duda solo basta recordar quienes fueron los distinguidos personajes que fungieron como precandidatos a la gubernatura en Michoacán. Sus nombres nos dicen todo.