Las candidaturas a la Presidencia de la República de Rosario Ibarra de Piedra (1982 y 1988), Cecilia Soto (994) y Patricia Mercado (2006) fueron significativas en tanto que dieron visibilidad a la Mujer dentro de un Sistema Electoral y de Partidos dominados por el Hombre. Pero es ahora en el 2012 en donde la candidatura de Josefina Vázquez Mota, constituye la primera oportunidad real y genuina de que una Mujer pueda ser electa como Presidenta de la República.
Sin lugar a dudas, esta posibilidad resulta positiva y necesaria para la equidad de género y para el fortalecimiento del régimen democrático. Aún asÃ, debemos ser cautos y tener en cuenta varias consideraciones para contextualizar la posible elección de una Presidenta de la República.
Amén de no ser la candidata del Presidente de la República, la polÃtica mexiquense logró mantener las expectativas y el apoyo de la mayorÃa de los votantes panistas. Lo hizo en un Partido dominado por hombres (como todos los demás), con una marcada tendencia reaccionaria en lo que respecta al feminismo y a los roles de género. Este trasfondo dota de mayor relevancia al triunfo de Vázquez Mota, lo cual le da un impulso extra en este periodo de precampañas e intercampañas, pudiendo acercarse a Enrique Peña Nieto, candidato que encabeza las encuestas de preferencias electorales.
La forma en cómo se va prefigurando la boleta para la elección de Presidente/a (restando únicamente el candidato/a de Nueva Alianza), nos dilucida una campaña electoral interesante y compleja. La presencia de una candidata, le imprimirá un énfasis especial a la polÃtica y equidad de género, sin que esto suponga un compromiso real o una identificación con estos temas de los candidatos a elegir.
Esta situación inusitada y especial para nuestro paÃs conlleva a tener en claro ciertas consideraciones en torno a las candidaturas de género; a la identificación de los/as votantes con las candidatas y a las expectativas que se pueden alcanzar con una mujer como Presidenta.
En el caso de Josefina Vázquez Mota, será muy tentador y electoralmente redituable para Acción Nacional ostentarse como un Partido con una candidatura de género; sin embargo, para ser tal, la campaña deberá plasmar claramente propuestas de equidad de género, tema que ha sido relegado e ignorado por este Partido. La presencia fÃsica de una mujer, no garantiza una sustancial representación de los intereses y necesidades de las mujeres. Esto en gran parte porque el género opera como una caracterÃstica mutable e indefinida, ejemplo de ello son los temas de salud sexual y reproductiva, que divide en opiniones a las mujeres en México.
No obstante, hay temas en los cuales se unifican criterios y opiniones. En ellos resulta determinante la cercanÃa de la mujer a circunstancias particulares y compartidas. Tal es el caso de los derechos de seguridad social, laborales y de no discriminación. Es en estas dimensiones de la vida apolÃtica, jurÃdica y administrativa del paÃs en donde la elección de una mujer pudiera tener mayor incidencia.
Si bien es cierto, que la elección de las mujeres puede significar un cambio en la forma de ejercer el poder polÃtico y la administración pública, tampoco supone la adopción inmediata y garantizada de polÃticas con perspectiva de género. Para ello es necesario borrar inercias en las arenas burocráticas, administrativas, polÃticas y culturales del paÃs.
No se está señalando, que los hombres no sean sensibles a estos temas, ni que no se puedan comprometer con una agenda de género. De hecho, la candidatura de Vázquez Mota tendrá como beneficio el que los candidatos hombres adopten una postura y una agenda clara sobre estos temas.
En contraparte a lo anterior, se debe resaltar que la simple candidatura de una mujer, no implica el apoyo ni la preferencia electoral femenina. En un paÃs con una arraigada tradición sexista y machista, sigue existiendo la percepción generalizada de que el cargo a la Presidencia de la República debe recaer en un hombre. La misma Constitución no ha sido modificada para contemplar el vocablo de Presidenta (palabra ya aceptada en el ámbito internacional y por la Real Academia de la Lengua). Esta omisión pudiera ser considerada como una minucia gramatical, pero refleja el talante masculino de la tarea presidencial.
Las precampañas terminan este 19 de febrero, habrá un periodo mal llamado de intercampaña, en dónde los candidatos/as tendrán la oportunidad de gestar una oferta polÃtica en la que los temas de género sean más una obligación que un señuelo electoral.
Por Mtro. Carlos Eduardo Cornejo Ballesteros
























