México genera dos ‘productos’ de muy alta demanda en los Estados Unidos: drogas y migrantes. Por ofrecer lo que pide el mercado, EUA le paga a México con dos guerras.
Las drogas no siempre fueron ilÃcitas. En 1859 se realizó por primera vez el proceso quÃmico para elaborar la cocaÃna y el producto se hizo popular rápidamente. Se vendió en una variedad de mixturas y combinaciones, parecidas a las bebidas energéticas de hoy. La cocaÃna también se usó en miles de medicamentos desde finales del siglo XIV y era percibido como un producto milagroso que curaba cualquier enfermedad. En esta época no habÃa distinción entre drogas lÃcitas e ilÃcitas, porque las drogas no eran percibidas como un problema social o polÃtico.
En 1911 hubo un primer intento por prohibir las drogas, pero fue hasta que se firmó la Convención Única de la ONU de 1961 que se clasificaron como ilÃcitas algunas drogas a nivel internacional. La guerra contra las drogas empezó en 1971, durante el mandato del presidente Nixon. Hasta entonces apareció la idea de que existen drogas que deben de ser ilegales y hay que combatir su producción.
En esa época, México no era el enemigo principal. Cuando esfuerzos empezaron a enfocarse en la cocaÃna, Colombia fue el primer enemigo. Entonces la ruta del tráfico de cocaÃna iba por el Caribe hasta Miami. Con la guerra contra Colombia, la ruta del narcotráfico cambió y desde el principio de los años 90, México se hizo gradualmente el paÃs más importante de tránsito. La situación no creó problemas para el ciudadano promedio por la polÃtica pragmática del gobierno mexicano de entonces sobre los cárteles y el narcotráfico.
Fue con la entrada oficial de México a la guerra contra las drogas en 2006 que la situación de violencia cambió rápidamente. En retrospectiva, México importó una polÃtica a EUA que durante las últimas décadas no ha dado nada más que efectos negativos: una polÃtica que prende fuego a cada paÃs que toca.
Por otro lado, a pesar de que EUA tiene una larga historia de inmigración (ese paÃs mismo fue construido por y para migrantes), a partir del año 2001 y dada la escalada de la guerra contra el terrorismo, las agencias de inmigración en EUA fueron reconstruidos y quedaron bajo el sistema de seguridad nacional. Ahora, el régimen de anti-inmigración es un asunto de Estado y la defensa nacional se mide en deportaciones.
En 2001 se deportaron 150 mil 762 mexicanos desde EUA, en 2010, fueron 282 mil 003 mexicanos repatriados. Entre ellos, 127 mil 728 eran clasificados por el gobierno estadunidense como delincuentes (Department of Homeland Security, 2011). Según la DHS, 25,3% de todos los deportados de EUA con antecedentes penales en 2010, habÃan cometido delitos asociados con drogas ilÃcitas. Toda la población penitenciaria en México para diciembre de 2011, para contextualizar la cifra, era de 230 mil 943 presos (SSP, 2012).
No sólo eso, algunos repatriados, traen una bonita remesa de EUA: la cultura de violencia de las pandillas. Muchos otros han sido entrenados por el crimen organizado dentro de las cárceles estadunidenses. Se conoce el caso de MartÃn Estrada Luna, que a 18 meses de su deportación de EUA, fue acusado de ser el lÃder de una de las células de Los Zetas. Con la polÃtica anti-inmigración, EUA paga a México con más problemas. Aumenta el fuego.
Vivimos un momento donde la guerra contra las drogas y la guerra contra el terrorismo causan pocas bajas a sus objetivos directos y muchos problemas colaterales a México. EUA crea problemas y obliga a México a solucionarlos. Si provocaste un incendio en la casa de tu vecino, no le eches gasolina. Dejemos de importar guerras estadounidenses y empecemos a producir soluciones propias.
Publicado en la Revista Gurú PolÃtico (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
Maestra en Desarrollo Social de la Universidad de Cambridge, Inglaterra. Investigando temas de desarrollo social, drogas ilÃcitas, el régimen de prohibición y la guerra contra las drogas, crimen organizado, violencia y migración. Investigadora con varias instituciones a nivel internacional, en México, Inglaterra, y Tailandia con la ONU, la Universidad de Cambridge y el gobierno de Tailandia. Pasaporte noruego, mentalidad internacional
























