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Ese dicho breve y sentencioso de Don José María Morelos, que se consigna en placas de bronce a lo largo y ancho de la nación mexicana en cada órgano jurisdiccional que reza: “Que todo el que se queje con justicia tenga un tribunal que lo escuche, lo ampare y lo defienda contra el arbitrario” , ¿es vigente?…
Esta mañana camino a mi pueblo natal, Ario de Rosales, pude observar a mi paso por Villa Escalante, mejor conocido como “Santa Clara del Cobre”, las secuelas de un bloqueo al sur de dicha población exactamente donde esta el entronque con un camino al lago de Zirahuen, fogatas, piedras, llantas, automóviles de particulares y de la policía federal, finalmente un conflicto de cierre de la rúa vehicular hacia la cuna del poder judicial que hoy celebra 197 años de su instalación por el siervo de la nación, que apenas anoche tuvo una relativa solución y que seguramente después de hoy seguirá.

Los pobladores de dicha comunidad de alguna manera fueron escuchados (temporalmente) y no necesariamente por un órgano jurisdiccional, se han amparado por los acuerdos tomados con las autoridades y no locales, ya que en ellas ya no confían, y en cuanto a la defensa, ellos mismos como pueblo organizado se defendieron de lo que podemos llamar hoy el “orden alterno”: la criminalidad.
Las cosas se desbordaron, por coincidencia se atraviesa en sí la fiesta de mi pueblo, el otrora “Santiago Ario”, fecha en que los representantes de los Poderes de la Unión y de los Poderes del Estado de Michoacán de Ocampo se reúnen para conmemorar la instalación del primer supremo tribunal de justicia de la américa mexicana, aunado al festejo, es entonces que a las personas que obstaculizaban el tránsito vehicular, algo debieron ofrecerles a cambio de liberar el camino.
Hoy, ante las reformas constitucionales en materia de la institución jurídica del juicio de amparo y ante el reconocimiento de los derechos humanos en nuestra carta magna, nos enfrentamos a un gran dilema sobre a quién le puede asistir la razón, en este tipo de actuaciones, ¿al pueblo lastimado por las extorsiones del “orden alterno”?, ¿a los ciudadanos afectados por violentar su libertad de tránsito?, ¿a los terceros afectados en sus derechos difusos?…
Se ha instaurado desde el año 2009 el 7 de marzo como día del “juez mexicano”, ¿será que verdaderamente los órganos jurisdiccionales velen al apotegma del siervo de la nación el día de hoy?
En un acto totalmente desangelado y muy fuera del horario programado, se llevó a cabo el CXXVII aniversario de tan importante evento, los arienses esperaban la apertura de la casona histórica ya con más de diez meses de haber concluido su remodelación y en eso se quedaron, en la espera; la plaza pública que sirvió de escenario para el evento lució desolada, la presencia nula de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el acto, fue lo que más pudo llamar la atención de los ahí presentes.
Hoy 7 de marzo, será un día más en el escenario político estatal, Ario de Rosales seguirá siendo un pueblo olvidado por esos a los que se llaman representantes populares, al igual que el apotegma de Morelos, pero no será un día más para los olvidados, esos que hoy se han organizado y presionan ante el embate de la delincuencia y la inacción de las autoridades, esos ciudadanos que no tienen un tribunal que los escuche, los ampare y defienda contra los arbitrarios.