Hoy se celebra el CDXLVII aniversario luctuoso de Don Vasco de Quiroga, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo llevó a cabo una ceremonia en la bella ciudad de Pátzcuaro, enmarcada en el majestuoso edificio donde en el año de 1540 instalara el Real Colegio de San Nicolás Obispo, el que en 1580 se traslada a la entonces Valladolid (hoy Morelia), para en el año de 1917 constituirse como una universidad pública: la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
La doctrina o actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos, fue la filosofÃa de vida de Don Vasco de Quiroga, quién nació en 1470 en Madrigal de las Altas Torres, Ãvila, España y murió en Uruapán, Michoacán en 1565, nacido en el seno de una ilustre familia gallega, estudió humanidades y leyes en la Universidad de Valladolid y en 1528 fue nombrado miembro de la Real ChancillerÃa vallisoletana.
Por su preparación fue nombrado oidor de la segunda Audiencia de México, presidida por RamÃrez de Fuenleal de 1530 a 1535, a la que se confió el asentamiento del orden jurÃdico en México, en sustitución al impuesto por los conquistadores, fue administrador colonial y eclesiástico español.
Para Gabriel Pérez Plancarte, Don Vasco de Quiroga junto con Fray Julián Garcés, Fray Bartolomé de las Casas y Fray Juan de Zumarraga, son los fundadores de nuestro humanismo; Juan José Moreno lo describe de tal forma que dice que no se queda en la contemplación ideal del “Optimo Estado de Repúblicaâ€, soñado por Tomas Moro en Inglaterra, sino que se lanza audazmente a realizarlo entre nuestros indios de Michoacán, si bien modificándolo con sabia cordura, según las normas cristianas y de acuerdo con la realidad; Don Vasco de Quiroga, más clara y vigorosamente, si cabe, alienta ese espÃritu de genuina democracia en el humanismo renacentista inspirado en la UtopÃa del canciller y mártir de Inglaterra Tomas Moro y –más lejanamente- en las Saturnales de Luciano y en la República de Platón. Más que escritor, fue Don Vasco hombre de acción; y su vida entera, primero en calidad de oidor y luego como primer obispo de Michoacán, es el más elocuente alegato en defensa de los indios y de la dignidad humana en ellos conculcada por los abusos de los conquistadores. Pero sabÃa también, como buen letrado, usar la pluma para exponer, en aquel su estilo enmarañado y lleno de anacolutos que nos recuerda a San Pablo, sus nobles ideas y sus generosas indignaciones.
Se opuso a la venta y herraje de indios como rebaño de ovejas, a titulo de esclavos, diciendo que el único esclavo era el, abogando resueltamente siempre porque los indios se vieran libres; denunció la codicia desenfrenada de nuestra nación por parte de los españoles, un ser humano autocritico de origen español ante la crueldad y abusos de los conquistadores.
Don Vasco afirmaba la esencial igualdad de los indios como sujetos de derechos y participes, por el simple hecho de ser creaturas racionales, de todos los fueros y prerrogativas que nacen de la naturaleza misma y constituyen la dignidad y el tesoro moral de la persona humana. Siempre consideró que toda autoridad legitima debe ser, ante todo, un servicio en bien de la comunidad.
Hoy recordamos los nicolaitas al humanista, al jurista, al que la clase polÃtica nacional ha olvidado en su actuar diario de supuestos representantes populares, el hombre del que muchos no conocemos su vida, de su interés por nuestro pueblo: MICHOACÃN…
























