cubo

Creo que casi todos conocemos el cubo Rubik, para los que no, lo definiré en un par de líneas: es un rompecabezas mecánico tridimensional inventado en 1974 por el escultor y profesor de arquitectura húngaro Ernő Rubik. Es considerado el juguete o rompecabezas más exitoso del mundo, con aproximadamente 350 millones de piezas vendidas.
Consta de seis caras de colores uniformes: blanco, rojo, azul, naranja, verde y amarillo, que mediante un mecanismo de ejes, le permite al que usa el cubo, girar cada cara independientemente, mezclando así los colores.

Para resolver el rompecabezas, cada cara debe volver a consistir en un solo color. Revolver los colores del cubo es muy fácil, lo difícil es recomponerlo y solucionarlo.
Muy pocas personas lo hacen, y aunque existen guías de como hacerlo, aún así resulta complicado y lleva algo de tiempo: se necesitan un mínimo de 100 movimientos para lograrlo.
La analogía con la política mexicana es perfecta.
En México hemos mezclado nuestro cubo Rubik, cada color es una ideología. Ahora supongamos que los partidos políticos nacionales tienen ideología -lo cual pongo en duda-: el rojo sería la del PRI, el amarillo la del PRD, la azul la del PAN, la naranja la del Movimiento Ciudadano, la blanca la del PANAL y la verde, pues la del Partido Verde.
Lo que sucede es que los partidos políticos nacen “puros” en conceptos y se sitúan en algún apartado del espectro político tradicional: en la izquierda, en el centro o en la derecha. Sin embargo, nuestros partidos han ido fluctuando a lo largo y ancho del espectro según su conveniencia.
En los últimos años, los partidos han llegado a prostituir su ideología con la única finalidad de ganar elecciones. Hemos visto alianzas del Panal (color blanco) con el PAN (color azul), del mismo Panal (blanco) con el PRI (rojo), del PRD (amarillo) con el PAN (azul), del Verde (verde) con el PRI (rojo), el Movimiento Ciudadano (naranja) con el PRD (amarillo), el Movimiento Ciudadano (naranja) con el PAN (azul), y así sucesivamente, las combinaciones de colores son múltiples.
Al igual que en la teoría de los colores de Tomas Young, en el círculo cromático se llaman colores complementarios o colores opuestos a los pares de colores ubicados diametralmente opuestos en la circunferencia, unidos por su diámetro. Al situar juntos y no mezclados colores complementarios el contraste que se logra es máximo.

Es así que cuando se alían, por ejemplo, el PAN (azul) con el PRD (amarillo), derecha e izquierda, para ganar una gobernatura -como lo hicieron en Chiapas, Puebla, Sinaloa, Guerrero y Oaxaca- siempre resulta que a la hora de gobernar, de facto, el gobernador abortado de esa alianza, también tiene una ideología y muchos compromisos, por lo que no conforma un gobierno de coalición, si no que gobierna bajo el legado e ideas de un partido u otro. O sea, que tiene que elegir entre uno de los colores en cuestión.
El resultado es la polarización y la ingobernabilidad estatal. Lo vemos en este momento en Puebla, donde la coalición electoral que conformó el PAN, PANAL, PRD y Convergencia (ahora Movimiento Ciudadano), en el gobierno actual se ha desintegrado por completo, y la lealtad que tiene Moreno Valle con la “maestra” Elba Esther, líder de facto del PANAL, es más que evidente.
Tal como sucede en el cubo Rubik, la mezcla de colores hace muy difícil la solución de los problemas públicos, dado el “desdibujamiento” de la ideología de nuestros partidos políticos. El pragmatismo es lo que prevalece, siendo los ciudadanos los que pagan esta “revolutura” de ambiciones e intereses personales y de grupo.
Necesitaríamos todos los actores políticos -ciudadanía, activistas, gobierno, políticos, líderes de opinión- estar concentrados en un solo objetivo, lo cual visualizo muy complicado por la polarización existente, y hacer un mínimo de 100 finos movimientos para solucionar este enorme rompecabezas que significa la política mexicana actual.
La política en México es como Rubik, ya mezclamos los colores, ahora corre la urgencia de solucionar nuestros más graves problemas. Vamos alineando las caras del cubo para ver las cosas más claras… aún es posible.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.