Acompañado de su suplente Marcela Gonzalez, Samuel Maldonado Bautista, se registro como candidato perredista a la diputacion federal por el distrito X, al evento asistieron entre otros el diputado local Enrique Bautista, Wilber Rosas Monge, exfuncionario de la pasada administracion ademas de Hugo Olvera, precandidato a la diputacion por el distrito de Patzcuaro. 16 may 09

Son incontables ya los ciudadanos que han sido  lastimados, desaparecidos y asesinados,  no solamente en nuestro Estado sino en lo general, en toda la Repú- blica. En la capital michoacana, ya no es noticia el número de muertes que ha diario acontecen a manos del crimen organizado;  los robos a casas particulares son frecuente; no se digan los asaltos en restaurantes, cocinas o en plena calle,  son el pan nuestro de cada día. Ya son innumerables y provocan problemas económicos, se pierde la tranquilidad que teníamos todos los michoacanos y casi somos cautivos de los criminales por completo.

Cuarenta años atrás nuestra capital era realmente  tranquila, limpia, confiable y aun sigue siendo un atractivo para los turistas y un deleite para los afortunados que aquí tomamos la determinación de habitarla.

A cualquier hora del día o de la noche, como vagabundos transitábamos por el centro, deleitándonos de la hermosura de la Capital misma que nos brindaba seguridad y, sin temor alguno, apreciábamos su riqueza arquitectural cuando transitábamos por la “Madero” calle principal de nuestra bella Capital.

¿Pero… porqué hemos perdido tanta riqueza?,  ¿cuándo y quien impulsó y generó el ambiente que padecemos en toda la República Mexicana.? ¿Cuándo se inició la pérdida de nuestra tranquilidad, quién impulsó el fortalecimiento del crimen organizado?

Desde mi  punto de vista, la guerra contra el narcotráfico fue iniciada por nuestro ridículo paisano que, queriendo legitimarse como Presidente, disfrazado de soldado raso se presentó en Morelia y estúpidamente, espantó el avispero. Buscó disminuir con esa conducta a quienes comerciaban las drogas, principalmente los opiáceos, ignorando que desde principios del siglo pasado, soldados e insurrectos las consumían sin que se provocara escándalo alguno. Señalo que lo mismo había pasado en los Espantados Unidos, en la América Mexicana y en la América del Sur.

Desafortunadamente, entre más se prohíba y se actué militarmente para acabar con el mercado de drogas, más aumentará el crimen organizado, mayores costos tendrán éstas y  serán más elevados los gastos para combatirla y, desde luego, las muertes de muchos más se presentarán en forma constante, sin que termine el tráfico de las mismas.

Recordemos que con la liberación de los opiáceos  a principios del siglo pasado en el vecino norteño, se acabó con las guerras entre los carteles criminales y no olvidemos que Los Espantados Unidos son los principales consumidores ¡y, allá en el otro lado,  no pasa nada¡

Debo señalar también, que el gasto en la compra de armamento de ninguna manera es inversión y que, el sostenimiento de una guerra contra las drogas, es mucho más elevado que los recursos económicos que se presentan por el gasto clínico de quienes ya son consumidores asiduos de las mismas.

Bien valdría el intento de un cambio en la legislación correspondiente al uso y consumo de drogas, que permitiese el libre consumo de las mismas, lo que provocaría la disminución del costo de las mismas, la intromisión de las fuerzas armadas en esta materia y consecuentemente sus gastos militares, mismos que  puede y utilizar en áreas que sean más necesarias.

El Estado Mexicano debe permitir la  liberación de las drogas, impulsar el tratamiento para los adictos,  que favorecerá tanto a los que las consumen, como al Estado Mexicano, que evitaría gastas innecesarios.