Por Jorge Alvarez Banderas

A los 66 años vió llegar la muerte, se llamaba Benito Pablo Juárez García, originario de San Pablo Guelatao, Oaxaca; de estudiar en el seminario pasó a la Escuela de Jurisprudencia en su estado natal, de ser docente pasó a ser servidor público, su primer puesto fue como regidor, formó parte del poder judicial de su estado y de la nación, para llegar posteriormente a la primer magistratura del país: la presidencia de la república.

De su vida mucho se ha escrito, no dejó de ser una persona distinta de muchas otras, padre de 12 hijos reconocidos y 2 fuera de matrimonio, su paso por la vida política nacional tampoco difiere de lo que podemos vivir hoy en día, encuentros, desencuentros, traiciones, prebendas y la característica de los de esa clase, la permanencia en el poder.


Hoy se le recuerda por sus obras, quizá se le magnifica por las mismas, sin embargo tuvo el desatino de ceder el paso a perpetuidad por el istmo de Tehuantepec a Estados Unidos a cambio del reconocimiento de su gobierno, afortunadamente después de la firma del tratado Mclane-Ocampo, éste no fue ratificado por el congreso norteamericano. En palacio nacional, se erige una estatua en su honor fundida con los cañones que los liberales le arrebataron a los conservadores en la batalla de Calpulalpan, en 1860.

La división de poderes emanada de la Constitución de 1857 era letra muerta en su época, la injerencia de un poder sobre los demás era práctica común, prueba de ello es el “castigo” que impone a los integrantes del tribunal que no sentenció a muerte a Santa Anna, el cual solo le concedió 8 años de destierro, mientras que a estos los envió 6 meses a prisión.

Hoy 21 de marzo, precisamente día de su natalicio, la 1ª. Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, discute la aprobación del proyecto del ministro Zaldivar, relativo a otorgar el amparo y protección de la justicia de la unión a la francesa Florence Cassez acusada de secuestro; esta parte de la separación de poderes vigente al día de hoy al igual que cuando se sentenció a Santa Anna, no permite que el presidente de la república pudiera emitir un castigo a los ministros en caso de no favorecer sus intereses políticos con el gobierno francés, por no aprobar el proyecto.

Al momento de escribir el presente artículo, el ministro José Ramón Cossío está de acuerdo en que hubo demora en la puesta a disposición de la francesa ante el ministerio público por realizar un montaje televisivo y por ende se manifiesta de acuerdo en otorgar la concesión d16e amparo, argumentando además que no se deben aceptar los testimonios de victimas de secuestro que se basaron en la aparición de Cassez en los medios, sin embargo rechaza la propuesta de liberar de inmediato a la presunta secuestradora, en otras palabras: amparo, pero no libertad, debiendo entonces dictar una nueva sentencia, donde no se tome en cuenta la primera declaración de Cassez ; por su parte el ministro Ortiz Mayagoitia se opone al proyecto por considerar que no analiza temas de constitucionalidad, argumentando que no les corresponde a ellos valorar los hechos, sino la interpretación de los preceptos legales; mientras que el ministro Jorge Pardo Rebolledo no comparte el proyecto respecto a los efectos, pero sí considera procedente el recurso de la francesa, precisando que las violaciones a los derechos de Cassez deben dar como resultado la anulación de las pruebas. Por último, la ministro Olga Sánchez Cordero comparte el proyecto, manifestándose por el otorgamiento del amparo liso y llano.

Que ironías, en días próximos tendremos la visita del Papa Benedicto XVI y hoy esta en vilo la libertad de una francesa; en su tiempo Juárez separa al Estado de la iglesia católica, derrota a los franceses y manda fusilar a Maximiliano de Habsburgo, un francés precisamente, coterráneo de la hoy no liberada Cass