Hace tiempo que trato de dar respuesta a esta pregunta. Es algo genérica, y es por ello que intento centrarla en una sola dirección. Sin fijarme tanto en la acción humana, sino más bien en la omisión.
En nuestra forma de no actuar ante lo que vemos a nuestro alrededor, de no ejercer nuestra humanidad. Y de no sentir como incorrecto ese comportamiento de mirar para otro lado. Realmente esta forma de vivir la vida sin mojarse, sin intervenir en nada que no nos afecte directamente, sà es algo que caracteriza al ser humano. También lo es, la forma de autojustificarnos ante esta evidencia: ‘muchos de nuestros semejantes se comportan igual’, ‘estábamos ocupados con otras cosas’, ‘no tenÃamos conocimiento de que debÃamos actuar…’ son algunas de las excusas más recurridas.
PondrÃa varios ejemplos para comprender mejor lo anterior. Uno muy apropiado es nuestra legislación. El marco jurÃdico y normativo de muchos paÃses, recoge como delito la omisión del deber de socorro en caso de accidente de tráfico. Sin embargo, me planteo por qué no se hacen apenas referencias sobre otro tipo de omisión, como es el no actuar ante flagrantes injusticias, más numerosas y más graves:
La extrema pobreza, el hambre, las violaciones de Derechos Humanos o la exclusión social, son tragedias que ocurren a menudo a nuestro alrededor, no sólo en Ãfrica. Una persona sin hogar puede morir de frÃo en una noche de invierno, ante la mirada de un vecindario incapaz de ofrecerle una manta en las horas previas a una madrugada gélida. Un grupo de inmigrantes pueden estar siendo explotados laboralmente en un taller de costura clandestino en nuestro barrio, ante el conocimiento de muchas personas que nunca lo denunciarán. Una adolescente puede ser explotada sexualmente en una calle cercana a nuestra casa, sin que nadie se plantee ni siquiera qué se puede hacer por ella. Ya no sólo se trata de nuestra inacción ante las injusticias que ocurren en la otra punta del mundo. Algo en lo que por cierto, sà podemos ayudar en mucha mayor medida de la que imaginamos. Sino en lo que ocurre a pie de nuestras casas. Y ante lo que como seres humanos, también permanecemos en silencio. ¿Por qué este comportamiento no serÃa delito y en cambio sà lo es el no atender a alguien en caso de accidente de tráfico? ¿Ya no se tratarÃa de un deber de socorro? ¿SerÃan tantas las personas acusadas de este tipo de delitos, que no serÃa viable tipificarlo?
También me pregunto algo. ¿Cómo es posible que el ser humano no ejerza una humanidad que sà muestran a menudo otros seres vivos no humanos, como por ejemplo un perro? La cuestión sobre si el ser humano es humano quedarÃa respondida por nuestro sentido común, de no ser por una maravillosa excepción: las personas que reparten e inspiran humanidad durante toda su vida; y sin pedir nada a cambio. Aquéllas que no salen habitualmente en los noticieros. Fijémonos en ellas.
No es momento para resignarnos, sino para mirar hacia delante. Dejemos de buscar excusas para seguir mirando hacia otro lado y cambiemos nuestra forma de actuar. O mejor dicho, de no actuar. Este artÃculo no busca que nos sintamos culpables, lo que no solucionarÃa absolutamente nada. Sino que convirtamos la omisión ante lo que ocurre a nuestro alrededor, en acción, en movimiento, en actividad. En poner en práctica una humanidad que, en el fondo, sabemos que podemos y debemos ejercer. Δ
Alfonso Basco. Director de Cultura de Solidaridad. www.culturadesolidaridad.org
























