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La sensación de estar bien con nosotros mismos es una necesidad, algo natural y muy común pero, ¿cómo lograrlo?; las mentiras, falsedad, poca realidad o hipocresía entre otras, muchas veces son las herramientas a las que acudimos para “mantener un bienestar mental o hasta moral”, tu ¿qué tanto te  auto engañas?
Mentir de más no es bueno y mucho menos cuando caemos en nuestra propia trampa al creérsela uno mismo.
El autoengaño suele ser una estrategia de “supervivencia”, nadie se libra de emplearlo en algún momento de su existencia, e incluso de acuerdo a expertos puede ayudar a superar momentos difíciles, pero si se emplea como norma en lugar de como excepción tal vez se convierta en algo enfermizo y en contra de uno.

En entrevista con yoinfluyo.com la psicóloga Edith Arellano nos comentó de ciertas actitudes del síndrome del autoengaño “para cubrir el miedo al fracaso, su falta de capacidad para aceptar la frustración, su temor a enfrentar las propias emociones o cambiar su vida muchas personas viven distorsionando la realidad por temor a ser juzgados o rechazados, a sufrir o a descubrir nuestras sombras.
“Un ejemplo claro es cuando preferimos confirmar lo que ya sabemos y prestamos menos atención en aquello que cuestiona lo ya sabido o revela su insuficiencia. La causa es la comodidad en lo que uno ya sabe y la pereza para estar aprendiendo todos los días así como la sensación de seguridad en lo ya conocido”, señaló.
Además dijo que la solución es reconocer el problema, tomar una actitud más resuelta en cuanto a buscar la verdad y lo verdadero. “Mirar la verdad más como un camino que como un lugar”, agregó Arellano.
Asimismo la especialista mencionó otra típica actitud del “síndrome del pinocho”, que es “cuando juzgamos una persona; al escuchar a alguien sostener una determinada opinión fácilmente pensamos que sus palabras retratan todo lo que sabe y lo que cree. Por ejemplo, pensamos que quien es conservador en lo político lo será en lo económico, en sus valores, en su concepto sobre el mundo”.

Aseguró que la causa de esto es por lo sencillo y cómodo que es para la mente generalizar, “las etiquetas que ponemos a las personas nos ahorran el esfuerzo de tener que conocerlas en todos sus matices. Es fácil perder la perspectiva sobre las circunstancias que la gente está viviendo cuando dice algo”.
Algunos biólogos evolucionistas sugieren que el engaño es una parte importante del comportamiento humano, el instinto para el auto engaño puede haber dado a los organismos humanos una ventaja selectiva: si alguien se cree su propia mentira (por ejemplo su propia presentación sesgada hacia sus propios intereses), será mejor o más capaz de persuadir a los demás de su verdad. El autoengaño debe ser controlado.