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Será el sereno de las once de la noche como cuentan del  callejón de Juan Manuel, pero es cierto que el espionaje telefónico no es ninguna novedad y data de los días en que el Presidente de México era nada mas ni nada menos que el veracruzano Miguel Alemán Valdés, a través de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) que comenzó a cargo del general Marcelino Inurreta
Otro jarocho que la mantuvo vigente, pero no para saber los chismes de sus colaboradores y de los políticos en activo, fue Don Adolfo Ruiz Cortines. Ya existía en la secretaría de Gobernación la Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales, encargada de saber de los movimientos que hacían los funcionarios, los políticos, los líderes sindicales, los estudiantes. No era para controlarlos o restringirles sus derechos.

La DFS operó durante varias décadas y no hubo mayores problemas. Tuvo un director funesto que se llamó Manuel Rangel Escamilla y otro que se distinguió por su capacidad, su discreción y su valioso servicio y era el veracruzano don Fernando Gutiérrez Barrios. La DFS y el Servicio Secreto fueron instituciones combatidas por anticonstitucionales y desaparecieron por instrucciones presidenciales.
Modernizado el sistema de “vigilancia” y con los avances tecnológicos es poco o nada lo que se ha logrado. El uso de las computadoras dado por  los gobiernos de la alternancia y del cambio, en los primeros doce años del siglo veintiuno, ha resultado negativo porque ni saben como aplicarlo  ni actúan con discreción. No saben nada de las personas que manejan lo que denomina con las siglas  Cisen, dependiente de la secretaría de Gobernación  hoy a cargo de un joven inexperto en todo. Las “famosas filtraciones” tienen ahí uno de sus orígenes.
Una de las graves fallas que han tenido gobiernos de origen panista, es que ni idea tienen de cómo debe llevarse a cabo el seguimiento de lo que ocurre en cada uno de los sectores que integran la comunidad. La DFS disponía de agentes y de informantes en toda la República, incluyendo los municipios mas lejanos de la capital del país. Nada escapaba y escrupulosamente trabajaban para tener el mejor “fichero” de ciudadanos políticos, periodistas, líderes sindicales, dirigentes estudiantiles, empresarios, artistas y de los cabecillas de grupos políticos.
Don Fernando Gutiérrez Barrios, el general Paco Quiroz Hermosillo y José Salomón Tanús integraron un superservicio de inteligencia. El segundo era un militar muy respetado hasta que” el norteamericano” Ernesto Zedillo Ponce de León ordenó su encarcelamiento. Pepe Tanús era comandante en el Servicio Secreto. Sus archivos tenían un valor incalculable. Contenían datos hasta de personajes extranjeros y de delincuentes de toda América.
LAS QUEJAS DE JOSEFINA, QUEDARAN AHÍ
Antes de que fuese levantada la absurda “veda” para el ejercicio ciudadano de movilizarse, de hablar y de hacer todo lo que la Constitución Política le permite a los mexicanos, se hizo público que la candidata presidencial del Partido Acción Nacional  denunció que era víctima del espionaje telefónico por parte de los colaboradores de Genaro García Luna , secretario de Seguridad Pública Federal, y filtrados por Alejandra de la Sota, vocera de Los Pinos; ella, Alejandra, fue calificada de “Pinche Sota”.
No es extraño ni raro que se haya dado esa acción de espionaje en torno a doña Josefina Vázquez Mota. La mujer de la sonrisa eterna es una ciudadana de primer nivel y que ya entró a la historia de México. Es la quinta candidata presidencial, pero la primera en tener una alta posibilidad  de convertirse en Presidenta de México.
“Pina” fue muy precisa al inculpar a García Luna y a la dama que trabaja en Los Pinos y que tiene la imagen de una aprendiz de monja franciscana. Reveló la candidata de un sector panista que a ella y su operador político en la campaña fueron grabados cuando sostenían una conversación telefónica. Inmediatamente una de las reacciones fue lanzarle piedra al PRI y no por voz oficial sino por la del que quiere repetir como senador: Javier Corral.
Que graben a Doña Jose y a todos los que participan en el proceso  electoral, no constituye ninguna novedad, salvo que la gente que tiene esa comisión no actúa con la serenidad y la fidelidad que deriva de su muy confidencial empleo.
Pobre señora licenciada Vázquez Mota que tiene que remar contra la corriente. El presidente nacional del partido, un señor conocido como Maderito, no ata ni desata, porque Felipe Calderón tenía otro candidato. Las nominaciones de candidatos a senadores y a diputados federales, del PAN, fueron las que ordenó el Presidente de México no la candidata Presidenta de México. Tercera observación: parece que en su equipo no hay personas con experiencia en la proyección, en el diseño y en la acción de  lo que es una campaña electoral presidencial. Roberto Gil Zuarth cargará la noche del domingo 1 de julio con toda la responsabilidad de la derrota.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.