En el marco de la Semana Santa el diario español El PaÃs publicó el pasado dÃa 5 de abril un artÃculo del teólogo palentiano Juan José Tamayo denominado Jesús de Nazaret, indignado. Por eso lo mataron.
Valga recordar que a Tamayo lo sancionó el Vaticano en el 2003 apartándolo de la “comunión eclesial†por la difusión de sus tesis sobre la forma en que Jesús interpretaba las contradicciones sociales que observaba, los abusos que los poderosos cometÃan en contra de los más débiles, y la manera personal en que el nazareno consideraba que la Iglesia debÃa abordar estos problemas.
El artÃculo de Tamayo resulta pertinente para los creyentes y los estudiosos de la vida de Jesús, no sólo por la recordación del sacrificio al que se le sometió hace casi dos milenios, sino por las causas que originaron su martirio.
Tamayo afirma que en realidad Jesús fue apresado, detenido y crucificado por los romanos por su sistemática indignación y protesta con la conducta de las instituciones dominantes de aquel entonces: el poder religioso, el poder económico y el poder polÃtico, respecto al trato que los mismos daban a los más desprotegidos, a los marginados, a los pobres.
Respecto al primero, su indignación surgÃa por el hecho de que “las autoridades religiosas vivÃan una escisión entre la realidad y la apariencia. Su actitud no podÃa ser más hipócrita: decÃan y no hacÃan […] imponÃan al pueblo cargas legales que ellos mismos no cumplÃan. Jesús les echa en cara la falsedad de su magisterio y su falta de coherencia. No les reconoce autoridad, ni sigue sus enseñanzasâ€.
Respecto a los poderes económicos, Tamayo señala que la acumulación de bienes fue quizá “la causa más importante de la indignación de Jesús, convencido como estaba de la incompatibilidad entre servir a Dios y al dinero y de que toda riqueza es injusta y se convierte en un medio de dominación y de opresión que genera pobreza en derredor. Cuestiona las raÃces materiales y religiosas –generalmente unidas– de la exclusión y lucha por erradicarlas. Se pone del lado de los grupos marginados social y religiosamente: publicanos, pecadores, prostitutas, enfermos, posesos, paganos, samaritanos y gente de mal vivirâ€.
En lo tocante a la indignación de Jesús con el poder polÃtico, ésta “sube de tono cuando se enfrenta con los poderosos, a quienes acusa de opresores, y con la tiranÃa que imponÃa Roma a su pueblo. Precisamente la condena a muerte de Jesús, y muerte de cruz, dictada y ejecutada por la autoridad romana, fue la consecuencia lógica de la indignación contra con el poder polÃtico, a quien niega legitimidad, y contra el Imperio, a quien considera invasorâ€.
“El conflicto, nacido de la indignación –señala Tamayo–, define su modo de ser, caracteriza su forma de vivirâ€.
El artÃculo aquà referido del ilustre teólogo español seguramente fue escrito pensando en mostrar la similitud entre las contradicciones que tanto preocuparon a Jesús de Nazaret en sus tiempos, con las restricciones y penurias actuales, a las que está siendo sometido el pueblo europeo, y en particular el español, a partir de las medidas económicas y financieras impuestas por los gobiernos de esas naciones, como respuesta a los efectos devastadores de la brutal crisis financiera global que padece el mundo actualmente. Sin embargo, su argumentación no deja de ser pertinente y sumamente relevante cuando se analizan las contradicciones y absurdos a los que está sometido en la actualidad el pueblo de México.
El poder de las iglesias consintiendo con su disimulo, salvo honrosas excepciones, los brutales desequilibrios en la distribución de la riqueza y del bienestar, que caracterizan a la población del paÃs. Los poderes financieros, que detentan el control absoluto de los flujos de dinero, las tasa de interés que se pagan al ahorro y se cobran a los usuario del crédito, el acceso al mismo, y la financiación para el desarrollo, absolutamente alejados de las necesidades de la sociedad; sólo preocupados por la acumulación de sus utilidades. Y el poder polÃtico, carente de legitimidad por la mayorÃa de quienes lo ejercen, alejado de las necesidades de la población, en contubernio con los intereses económicos, y dedicado a preservar los intereses de grupo de los grandes capitales y de la inversión extranjera.
El texto de Tamayo resulta asimismo relevante como una enérgica llamada de atención para los ciudadanos mexicanos que deberemos elegir Presidente de la República e integrantes del Congreso de la Unión el próximo primero de julio. ¿Qué candidato o candidata presidencial y que candidatos al Congreso tienen una mejor propuesta y un genuino compromiso para enfrentar las contradicciones que Jesús observó hace 2 mil años y hoy seguimos paciendo como nación?
En palabras de Juan José Tamayo: “La indignación de Jesús de Nazaret con los poderes económicos, religiosos, polÃticos y patriarcales constituye un desafÃo para los cristianos y cristianas de hoy y una llamada a incorporarse al movimiento de los Indignados. Y no para sacralizarlo, ¡en absoluto!, sino para sumar fuerzas y aportar nuevas razones a la lucha por “Otro mundo posibleâ€. Por otro México posible, digo yo.
























