Esta semana quiero dejar a un lado la coyuntura y desde la mitad del mundo abrir mi corazón, este corazón que está lleno de la misma sangre de Alfaro, Olmedo y Rocafuerte; y, bautizado por la brisa del Río Guayas, comparto con ustedes, más que un sueño, un compromiso generacional.
Sueño con una juventud activa, de pie, valiente, luchadora, no violenta, que construya y que sea luz entre tanta oscuridad. Sueño que, algún día, nuestros jóvenes sean dirigidos solo por su corazón e ideal de libertad y no por viejos políticos del pasado y del presente, cuyos fantasmas dan vueltas por los pasillos de colegios y universidades.
Que nuestros jóvenes dejen de ser los “baby” de tal o cual; que actúen con autonomía cerebral y se vayan uniendo para despertar esa tan anhelada furia histórica por la libertad.
Ya no es tiempo de enclaustrarnos en elegantes cenas y cocteles; es tiempo de salir a la calle, de tocar, sentir y escuchar a la gente, hacerlo con amor y ganas de servir. Ya no es tiempo de izquierda o derecha, que han hecho mucho daño a nuestros países. El hambre y la pobreza no tienen ideología: es tiempo de jóvenes humanos y libres.
Es tiempo de caminar en la calle y no por oficinas burocráticas; salir a los barrios y caminar entre nosotros y no detrás de otros, de unir y escuchar a todos, no de excluir. Debemos ser inclusivos y solidarios.
Así como hace 200 años, hoy vivimos la misma necesidad del surgimiento de nuevos y valientes liderazgos, la participación de verdaderos enamorados de la Patria y defensores aguerridos de la libertad. Nosotros no luchamos con balas, disparamos poemas e ideas directo al centro del alma. El amor a nuestros países no es suficiente, nuestra cruzada requiere de un amplio grado de responsabilidad, implica conocer a fondo las realidades que nos rodean, sin que lo académico pueda castrar las acciones.
Es tiempo de dejar de ser una isla en medio de la sociedad latinoamericana y convertirnos en protagonistas de los verdaderos cambios que necesitan nuestros países, cambios en progreso y libertad: que hagamos historia, con pasión, emulando a los valientes estudiantes de mayo del 68 en París y que logremos constituir una fuerza indisoluble que bañe el continente en un abrazo eterno.
A pesar de nuestra juventud, tenemos tanto que enseñar a los “experimentados”, esos adultos de la política y la guerra. Tenemos un compromiso generacional por dignificar la política, reinventar el futuro y ayudar a la gente a construir sus sueños: sin odio, sin miedo y sin violencia.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
Columnista de Diario Hoy en Ecuador; conductor de Los Reyes de la Noche en Radio i99; y, columnista de Guru Político. Correo electrónico: [email protected] Twitter: @ccoronelg
























