Los medios internacionales de comunicación dan un puntual seguimiento a la ventaja de Enrique Peña Nieto en las preferencias electorales, que se incrementa, con variables derivadas de la metodología, en las encuestas realizadas por empresas especializadas, con reputación de seriedad y confiabilidad. Es importante subrayar esto una y otra vez, porque muchas personas caen irreflexivamente en la trampa de las llamadas encuestas abiertas, muy populares en los blogs y en algunas páginas web de claro perfil faccioso.
Las encuestas abiertas carecen de control y, por supuesto, de metodología. Sus patrocinadores ofrecen números impresionantes en cuanto al tamaño de las muestras, en comparación con las encuestas profesionales; sin embargo, omiten informar que el acceso a la votación es absolutamente irrestricto: una persona, o un grupo de personas, pueden votar cuantas veces quieran. Y así lo hacen los bien armados grupos de apoyo a Andrés Manuel López Obrador en las redes sociales.
Por lo demás, se mantienen las interrogantes acerca de la estrategia de Peña Nieto contra el crimen organizado, en particular el narcotráfico. Se insiste en lo poco que ha planteado al respecto; aunque, con motivo del asesinato del general Mario Arturo Acosta Chaparro, se retoma el enfoque inicial dado a conocer por el candidato del PRI, en el sentido de proceder paulatinamente al retiro de las fuerzas armadas de las calles.
Es notable y notorio el desplome de Josefina Vázquez Mota, paralelo a un avance de Andrés Manuel López Obrador, que aun perdiendo puntos porcentuales –como el propio Peña Nieto-, se acerca, en posición de desplazamiento, a la aspirante panista. La pesadilla de Vázquez Mota en su campaña, abundante en errores y en manifestaciones de repudio popular, no se disipa ni siquiera mediante el recurso de la guerra sucia contra el candidato del PRI.
Si gana Peña Nieto, plantean los analistas internacionales, dará la oportunidad de un nuevo comienzo para el PRI, pero los puntos del relanzamiento priísta con el exgobernador del Estado de México, incluyen temas polémicos, como la pública profesión de catolicismo en el marco de un Estado laico; si bien el propio candidato ha subrayado que su fe religiosa se mantendrá como un asunto personal, familiar, en el ámbito de lo privado. Se hace referencia asimismo a que sería el primer Presidente militante del PRI, que no se ha desempeñado como secretario en el gabinete federal.
Peña Nieto amplió su gran ventaja rumbo a la elección del 1 de julio, luego de un notorio descenso en el apoyo a Vázquez Mota, conforme a una encuesta publicada el lunes. El sondeo de opinión realizado por la firma Buendía & Laredo para el periódico El Universal, registra 41.6% de las preferencias electorales para el priísta, que aun con una disminución del 42.5% respecto a la encuesta del 26 de marzo, mantiene una diferencia de dos dígitos sobre sus adversarios.
Habida cuenta de la caída libre de Vázquez Mota y de una leve pérdida de López Obrador, Peña Nieto podría estar en camino de una victoria apabullante. La panista se desplomó a 17.5%, desde el 23.7% que tenía en el sondeo anterior de la misma empresa. López Obrador obtiene 16.6%, frente al 16.9% previo. Si se eliminan los indecisos o sin preferencia, Peña Nieto llega al 54.3%, con sólo 22.9% para Vázquez Mota y López Obrador muy cerca de ella, con 21.4%.
En el difícil rubro de la violencia y la inseguridad, The Global Post, de Boston, Estados Unidos, acaba de publicar un enfoque recurrente en los medios internacionales. Juan Arenas, un ciudadano mexicano de 37 años de edad, que planea votar por Peña Nieto, comentó: “El narcotráfico nunca terminará. Por eso quiero que el gobierno negocie con los cárteles, para que podamos vivir en paz y tranquilidad… Creo que es el tipo de control que tenía el PRI en los viejos tiempos”.
Según el Post, mexicanos como Arenas creen que si los gobiernos del PRI mantuvieron a raya durante 71 años violencia de los cárteles, fue mediante acuerdos más o menos explícitos con el crimen organizado. Peña Nieto ha dicho muy poco, hasta ahora, acerca de su futura estrategia de seguridad, pero desde luego, no pretende regresar a esos pretendidos viejos tiempos, ni pactar con los delincuentes.
Anteriormente “había dos cárteles: uno en el oriente, otro en el occidente. El Estado estaba conforme con eso y Washington, más o menos también”, según Christian Ehrlich, de la consultoría Riskop, especializada en riesgos políticos y sociales, con sede en Monterrey. La existencia de acuerdos tácitos tiene cierta medida de credibilidad, aunque no hay evidencias que la confirmen sin lugar a dudas. Desde luego, la proliferación de organizaciones criminales vuelve imposible una visión simplista hoy en día.
El general retirado Acosta Chaparro, quien fuera condenado por tener vínculos con los cárteles de la droga, fue asesinado a tiros el viernes en la ciudad de México. Se trata de uno de los más altos jerarcas militares que ha encontrado una muerte violenta en años recientes. El Ejército, durante mucho tiempo una de las instituciones más respetadas del país, ha estado en el centro de la estrategia de guerra del Presidente Felipe Calderón para derrotar a los cárteles.
Desde que la puso en marcha, al inicio de su mandato, la violencia se ha intensificado y más de 50 mil personas han muerto como consecuencia. Los críticos dicen que Calderón ha minado al Ejército y a la Armada, al exponerlos a la influencia corruptora de los cárteles. Peña Nieto ha prometido que si gana la elección del 1 de julio, retirará a las fuerzas armadas de las calles; aunque ha matizado sobre la marcha, al puntualizar que en algunos puntos neurálgicos, los militares continuarán presentes
El exgobernador del Estado de México puede convertirse en el primer candidato del PRI que gana una elección presidencial en 18 años, lo cual, como señalé, significará un nuevo comienzo para los priístas, en más de un sentido. Durante más de dos años, ha encabezado las encuestas de opinión.
Con una ventaja de dos dígitos sobre sus rivales, tiene una larga historia con el PRI, aunque se le ha ofrecido como un rostro fresco para los millones de votantes que sufragarán con pocos recuerdos de los 71 años de hegemonía priísta. Relativamente desconocido cuando se convirtió en gobernador en 2005, sería el primer Presidente priísta que no se haya desempeñado como secretario en el gabinete; y el primero en hacer pública profesión de fe católica en un partido cuyo fundador combatió a la iglesia con la armas.
Peña Nieto se ha visto menos afectado por acusaciones de corrupción que otros gobernadores de su partido. Se ha esforzado por ser transparente y construyó su imagen sobre obras públicas y colaboración con el gobierno del Distrito Federal –perredista, no se olvide-, para mejorar la infraestructura metropolitana.
En el claroscuro del entorno, las cifras pueden ofrecer una visión probable del futuro, pero hasta el día de hoy, no se han despejado muchas interrogantes.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
























