Tal como lo creía Aristóteles en la teoría de la generación espontánea, podía surgir vida compleja – tanto animal, como vegetal, de manera natural a partir de la materia inorgánica, sobre todo la que se encuentra en estado de putrefacción.
La teoría de la generación espontánea se aplicaba a moscas, gusanos y pequeños seres vivos, que no parecían generarse por biogénesis. La observación superficial indicaba que surgían gusanos del fango, moscas de la carne podrida, organismos de los lugares húmedos, etcétera. Hoy, esta teoría se encuentra plenamente refutada por la ciencia moderna, pero parece aplicar excelentemente a nuestra realidad política cotidiana.
La putrefacción política que vivimos en México, parece generar “espontáneamente” candidatos a ocupar cargos de representación popular.. En época cercana a las elecciones, pululan las fotos de personajes sonrientes, todos “photoshopeados” para verse menos feos, con bonitos y costosos logos con sus iniciales, y eslogans que dan más vergüenza que coraje.
Decenas de miles de candidatos, tanto de partidos políticos, como también contendientes “ciudadanos”, salen de la nada en los 2,546 municipios y delegaciones que existen en la República Mexicana.
Todos estos candidatos, sin excepción alguna, prometen lo que muchas veces no podrán cumplir, todas y todos le tienden una mano “franca” al electorado, todos prometen ser su voz y escuchar sus necesidades. Todos y todas aseguran que tienen la solución a los problemas de la ciudadanía, todos creen, o mienten, al decir que son la mejor opción, tanto para gobernar, como para legislar. “Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir”, dijo hace algunos siglos Francisco de Quevedo y Villegas.
Muchos, la mayoría, son aves de rapiña que pretenden enriquecerse de la noche a la mañana, que desean empoderarse para tener los mismos privilegios que tiene nuestra clase política, y que dicen “combatir”. Estos sonrientes personajes no se “lanzan” como candidatos para lograr un cambio de negativo a positivo en nuestra comunidad. Se lanzan para simular, para perpetuar el poder familiar, empresarial o político que los impulsa.
Por que eso si, ninguno viene sin el cobijo de algún padrino político que los ayude. Casi todos de nula experiencia, de dudosa capacidad, o poca reputación, llenan las plazas públicas, los medios de comunicación y las calles -con la basura de sus anuncios- con frases vacías, pletóricas de lugares comunes, enmarcadas de populismo y de falsas promesas.
¿Un ejemplo? Un ex dirigente estatal de un partido político -y para que sea parejo omito su nombre y sus siglas- que brincó de una regiduría para la cual no compitió, a una diputación local plurinominal, y sin haber terminado su gestión en el cabildo, ya estaba sentado en su curul del congreso local.
El mismo personaje, ahora ex diputado local -que no hizo nada como tal- pretende ser diputado federal. Su eslogan o frase de campaña es “Haz que suceda”. ¿Qué vamos a hacer que suceda? ¿hacer que suceda que él siga en el poder? ¿devengando un alto sueldo inmerecido? ¿hacer que suceda que siga siendo un legislador “chapulín” que hace de todo menos legislar? ¿qué siga protegiendo a su cúpula partidista y a su mafia tan sólo porque estudió con ellos en la misma universidad?
Este personaje se viste de verde y ya dice ser ecologista. Y es que vistiéndose de un color determinado, estos candidatos sonrientes pretenden crear identidad con el electorado. Algo aún más absurdo, diciendo que por ser jóvenes, mujeres, campesinos, ya son loables sus méritos para pertenecer al pequeño círculo que toma las decisiones de más alto nivel en este país. Y lo más ridículo, el tomarse una foto abrazados con López Obrador, con Peña Nieto o con la Vázquez Mota, y poner la misma imagen en anuncios espectaculares, ya los hace creer que son mejores personas.
Esta materia descompuesta, podrida, es un caldo de cultivo para que los candidatos sonrientes surjan como las moscas cuando hay mierda. Muchos y muchas de estos candidatos y candidatas, saben que no van a ganar, pero le tiran a negociar cargos públicos con los contrincantes que si lograrán la victoria. Hay casos, en el que las encuestas no le dan ni el 5% de las preferencias electorales, aún así, simulan y llegan a pactos y acuerdos con los posibles ganadores, para que les den un “huesito”, en las administraciones municipales, estatales o federal.
Otros de plano ni hueso quieren, sólo desean que los pongan “donde hay”, de lo demás se encargarán ellos. En este escenario tan adverso yo les pregunto a ustedes, los que me leen: ¿no les da asco tanto sátrapa y bueno para nada que nos gobierna o nos dice representar en el Congreso?
Es hora de que ustedes participen, de que logremos la reforma política, para que haya candidatos ciudadanos, para que haya reelección, para que haya consulta popular, referéndum, plebiscito. Es hora de que existan mecanismos para que haya contrapesos al poder. Es hora de castigar o premiar a nuestros políticos. Vamos a impulsar que los que sonriamos seamos nosotros, y no ellos.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
Politólogo con estudios en el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Consultor Político. Director General de Gurú Político. Consejero Ciudadano del Observatorio Mexicano de la Homofobia (OMHO). Ha publicado en diversos medios nacionales, cómo Excélsior, y portales en línea. Correo: [email protected] Twitter: @GuruPolitico Facebook: ElPoderdelasIdeas
























