Garantizar el futuro de un país significa invertir en el sector más joven y prometedor de una sociedad, los niños. En ese sentido, el gobierno mexicano debe garantizar que todo niño mexicano tenga acceso a la educación, salud y alimentación. Las administraciones recientes hablan sobre la cobertura total de la educación básica, del sistema universal de salud y de los programas para superar la pobreza alimentaria. Sí, todo está muy bien; pero existe un tema oscuro y olvidado en el archivero de la miseria que amenaza seriamente al desarrollo pleno de los niños de México: el trabajo infantil. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2009, existen 3 millones de personas entre 5 y 17 años que se encuentran laborando, es decir, el 11% de la población total de menores se encuentra ocupada en el sector formal o informal. Este fenómeno representa un grave riesgo para el desarrollo pleno de los infantes y, además, constituye una violación de los derechos humanos fundamentales de los niños y niñas que diariamente tienen trabajar bajo condiciones precarias, de sol a sol, y sacrificar su desarrollo intelectual, social y emocional.
En el Artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se menciona lo siguiente: “Queda prohibida la utilización del trabajo de los menores de catorce años. Los mayores de esta edad y menores de dieciséis tendrán como jornada máxima la de seis horas”. La teoría marca que está prohibido el trabajo para los menores, pero las calles están inundadas de niños vendiendo dulces. El trabajo infantil es penado constantemente por el gobierno, no obstante encontramos niñas haciendo malabares en los cruceros por unos cuantos pesos. El mismo fantasma del incumplimiento legal se presenta nuevamente en el escenario. Existe la legislación, pero no existe un organismo que garantice el cumplimiento cabal de la ley y menos una política pública que revierta dicha situación. Me parece que la autoridad viola los derechos humanos por la omisión en el ejercicio de sus facultades, ya que omite prestar atención a la que está obligado en términos de las disposiciones legales. Señala pero no castiga; pena pero lo permite; omite y se hace de la vista gorda.
¿Por qué tantos niños trabajando?
Los datos confirman que el 40.5% de los niños que trabajan lo hacen porque se ven obligados o forzados a aportar económicamente a su familia. No lo hacen por voluntad propia, la necesidad de su hogar los obliga a entrar al mercado laboral. Existen dos puntos muy graves que considero importante mencionar.
1. La consecuencia negativa que trabajar desde una edad temprana tiene sobre su futuro. Para el desarrollo pleno y sano de un infante, un niño debe de realizar las actividades que le corresponden y no tener que asumir una responsabilidad para la cual no está preparado ni intelectual ni físicamente. Si queremos tener un país con mexicanos preparados y competitivos, necesitamos que desde una temprana edad se les inculque el hábito por el estudio, la cultura del esfuerzo, el amor por el conocimiento y no obligarlos a trabajar 35 horas a la semana como lo hace el 32% de los niños y niñas que trabajan en el país.
2. Niños trabajando como adultos es sólo una señal de la precariedad laboral que existe en el país y que no permite a los padres de familia cubrir las necesidades básicas con su salario. Significa que aún destinando todo el ingreso de una familia no alcanza para cubrir las necesidades básicas de alimentación, salud, educación y vivienda. Nos indica que no hemos generado las condiciones adecuadas para la generación digna de empleo y tenemos que hacer mandar a los niños a las calles aún cuando sabemos que la única manera de que salgan adelante no es trabajando durante la niñez, sino educándolos desde la primera etapa de la vida.
El trabajo infantil es sólo una consecuencia más del mal desempeño económico que hemos tenido durante los últimos años. Es sólo un síntoma más de la pobreza laboral que impera en nuestra economía y un cáncer que confirma que no necesitamos más analgésicos, nuestro país necesita una reconstrucción.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
























