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Si hay algo por lo cuál se caracterizan los panistas es por que saben venir de atrás, de menos a más. Tal vez las tantas décadas en la oposición forjaron esa vocación, y creo que hasta la fecha, es una de las cartas de presentación más fuertes que presentan los candidatos de ese Partido: la tenacidad. Primero Vicente Fox que, aprovechando el desgaste del Revolucionario Institucional, supo asesorarse para implementar una eficaz campaña de mercadotecnia. Después Felipe Calderón contra todo tipo de obstáculos, se posicionó en todo tipo de encuestas, convirtiéndose en el caballo negro de la elección del 2006.
Todos esperaban lo mismo de Josefina Vázquez Mota, pero conforme avanza la campaña se va evidenciando su falta de oficio. Josefina nunca ha vivido una campaña como candidata, sólo sí como coordinadora, aunque este hecho no la excusa, porque no es la primera persona en esa condición que contiende por la silla presidencial. A final de cuentas, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo terminaron sentados en Los Pinos.

Lejos de un Enrique Peña Nieto que parece un pez en el agua en las actividades proselitistas y un López Obrador que da la impresión de leer la mente de los reporteros que lo entrevistan, anticipándose a toda trampa y contrariedad, a Josefina lentamente se le va borrando la sonrisa. Sus errores han sido dos: no ser ella misma cuando hay que darse a conocer, y no ser política en los momentos pragmáticos.
Realmente, Josefina no genera la aversión de un “cartucho quemado” como candidata, pero son sus actos proselitistas los que generan desconfianza entre el electorado. Es por eso que la “La Jefa” no levanta.
A continuación, enlisto algunas de las razones, por las cuales no crece en las encuestas. No me centraré en los errores mas populares como la aparatosa avanzada de logística y seguridad que tantos problemas le ha causado como el caso Tres Marías, ni en los estadios vacíos ni errores ortográficos, mucho menos en los 2.5 millones de pisos firmes faltantes. Me enfocaré más que nada en los detalles que evidencian su personalidad y falta de oficio, la misma que genera dudas entre el electorado:
1. En diciembre del 2001 “La Jefa” declaro “saber cuáles son las preocupaciones de una ama de casa y, por consiguiente, la importancia de mantener desde el gobierno una economía sana, estable y en crecimiento”. Sin embargo, poco después de la declaración, en una entrevista con Francisco Zea de Grupo Imagen, no supo responder los precios de la canasta básica.
No es fácil ser ama de casa, se requiere de una habilidad “multitasking” que los hombres no tienen. Pero resulta ofensivo para todas aquellas mujeres que se prepararon con licenciaturas y posgrados en la Administración Pública.
2. En una llamada telefónica que fue difundida a finales de enero pasado, Josefina llama patán a Ernesto Cordero, en una postura determinante. Quizá es la misma la que no le ha permitido lograr consensos en su partido. Una actitud que ha tenido consecuencias como la reciente decisión de Gustavo Madero de regresar al Senado y la ausencia de los precandidatos del PAN en los actos de campaña.
3. El día en que ganó las elecciones internas declaró necesario “derrotar al verdadero adversario de México, a quien represente el autoritarismo, el regreso a la corrupción como sistema y la impunidad como condena, ese adversario es Peña Nieto y su partido”. En un país tan golpeado por la inseguridad como el nuestro, lo que más aclama la sociedad es unidad, alguien que canalice todas las vertientes de propuestas y energías, no alguien que divida, que señale al enemigo, que haga guerrillas entre guerras. Este punto se relaciona con el anterior, al tener falta (o aversión) al consenso.
4. Con el comentario de “no soy perfecta, soy de la ibero” ante alumnos del ITAM, auto minimizó su buena trayectoria académica.
5. El 19 de Abril JVM destacó la trayectoria de Antonio Solá como publicista y lo reconocía como su proveedor de servicios. Reconocer públicamente a Solá es reconocer una inminente “guerra sucia”; también es reconocer públicamente que es una candidata con falta de propuestas serias. Es un acto indirecto de cinismo.
6. “El juego de culpas no tiene ganadores, sólo perdedores”. Seguir acusando al PRI de la inseguridad deja a JVM y al PAN sin vigencia moral. Según ellos, es difícil superar los 70 años de corrupción del PRI. Sí, tienen todo el derecho a decirlo, sólo que ya pasaron 12 años que no están en el Poder Ejecutivo y en ese lapso han pasado 2 sexenios panistas, y en vez de resultados, siguen apostando a la guerra sucia. El CEN del PRI lo sabe muy bien, y hasta el momento no ha caído en el “juego”.
7. Es difícil justificar el lema de “Josefina Diferente”, al recibir apoyo de colaboradores de Calderón (Max Cortázar, German Martínez, entre otros) y usar el mismo sistema de mercadotecnia que hace 6 años.
En México no es suficiente ser mujer para ganar una elección presidencial. Es necesario comprender al país, al partido que te postula, a la gente que esta detrás de ti, y sobre todo, conocerte a ti mismo para saber conjugar tus virtudes y defectos con este complejo sistema llamado política.
Los abucheos y duros cuestionamientos por parte de estudiantes, los enfrentamientos verbales como el de “3 Marías” y una situación anquilosada en las encuestas no son hechos aislados: están correlacionados.
Esta es la esencia de “La Jefa”, la que no convence. El instinto territorial de las mujeres hace que muchas desconfíen de ella; no saben dar razones, sólo han decidido no apoyarla.
Josefina Vázquez Mota tiene un gran problema: cargar su propia cruz. La cruz de una persona que ha decidido manifestar públicamente sus odios, temores, su inseguridad y desesperación.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.

(Ciudad Valles, SLP, 1984), es ingeniero mecánico administrador por la UANL. Ha participado como líder de organizaciones juveniles y ha trabajado en temas de seguridad pública a nivel municipal desde 2009.