En ocasiones es muy difícil aceptar la responsabilidad de nuestros actos, por lo tanto, la mayoría tiende a mentir, culpar a otros o decir “yo no fui”. Evadir y creer que no pasa nada o escudarnos en el prójimo para justificar que no somos los únicos no resolverá los problemas, hay que solucionarlos.
Los problemas comúnmente atosigan a las personas, en la escuela, trabajo, familia, amigos… en todos lados están, unos mas graves que otros pero si todo tiene solución y como sabiamente dicen “menos la muerte”; la clave está en saber enfrentarlo, no agraviarlos ni evadirlos.
Peor aún, muchos cargan con penas o problemas ajenos y un ejemplo son los papás, quienes llegan a ser señalados y mal vistos por los comportamientos de sus hijos, “los hijos son el espejo de sus padres”, lo que puede ocasionar un malestar familiar y social.
Para encontrar una solución primero hay que enfrentar el problema, así mejorarás la calidad de tus relaciones y por supuesto la calidad de vida; en su libro “La magia de pensar en grande”, Napoleón Hill, reconocido autor, nos comparte 10 estrategias para dar la cara y responder correctamente a las consecuencias de nuestros actos.
• Mantente fresco cuando otros estén furiosos y pierdan la cabeza, tú tienes el control sobre tus emociones, no lo pierdas, no se trata de no demostrar tu molestia, sino de hacerlo mesuradamente, sin después arrepentirte de una acción cometida en un momento de descontrol.
• Recuerda que cada discusión tiene al menos tres puntos de vista: el tuyo, el del otro y los de terceros, los cuales probablemente están más cerca de la objetividad. Siendo más versátil y viendo las cosas desde la perspectiva de los demás enriquecerás tu propio punto de vista.
• Espera a calmarte antes de hablar. Ten en cuenta que la relación es más importante que la discusión. Dale más relevancia a las personas que a las opiniones.
• Trata a toda persona como te gustaría que te tratara y nunca te arrepientas de tratar bien al prójimo. Es el mejor negocio en todos los sentidos.
• Busca el lado positivo y agradable, aun de las situaciones más complicadas y dolorosas. Es una disciplina que te ayudará a pasar más fácilmente los momentos difíciles, y a convertir los problemas en oportunidades.
• Establece el hábito de hacer preguntas y, sobre todo, de escuchar las respuestas, pregunta antes de reaccionar ya que algunas veces disparamos y después preguntamos. También preguntamos, pero escuchamos para contestar, y no para tratar de entender.
• No hagas o digas nada que pueda herir o hacerle daño a otra persona, aférrate al proverbio que dice que todo lo que uno haga, se devolverá. La gente no recuerda tanto lo que tú dices o haces, sino la intención con la que lo haces.
• Se consciente de la diferencia entre análisis amigable y crítica destructiva, observa si el propósito de tus palabras es ayudar, desahogarte o hacer daño.
• Ten presente que si toleras a los demás, ellos también serán pacientes contigo en los aspectos no muy gratos de tu personalidad.
• El verdadero líder sabe reconocer sus errores y aceptar responsabilidad. No olvides que un conflicto bien manejado fortalece la relación, y te ayuda a aprender de las diferencias.
Recuerda que los problemas atraerán más problemas, evítalos y si ya los tienes trata de solucionarlos por tu salud, familia y seres queridos, no te asustes al saber las consecuencias y menos cuando repercuten en terceras personas, hazles frente y ten en mente que solución siempre hay.
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