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Por más que se posicionaban Trend Topics -negativos o positivos- sobre Gabriel Quadri, candidato del Partido Nueva Alianza, no se pudo lograr que tuviera un notable crecimiento de seguidores en las redes sociales Twitter o Facebook. Tuvo que llegar la televisión con el montaje de la edecán Playmate en el debate, para que la gente se fijara en él y entonces se diera el ansiado incremento.
Si no se replica en los medios tradicionales -televisión, radio e impresos- los Trend Topics no sirven para nada. Soy tuitero desde 2008, cuando en México eramos un puñado de personas que usábamos esta red social, es más, me atrevo a decir que fuimos de los primeros en Latinoamérica. Entonces vimos la caída de “Mel” Zelaya en Honduras, la “Primavera” árabe, movimientos internacionales ajenos a nuestro país, que se discutían y debatían en esta red social.

Es en 2009, cuando el primer gran movimiento de las redes sociales, fue el activismo de algunos intelectuales -que no usaban el Twitter- e importantes movimientos sociales para impulsar el voto nulo, que a la postre de la elección federal intermedia, se convirtió en la cuarta opción más votada en el país en una cerrada competencia con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
De acuerdo a datos del Instituto Federal Electoral (IFE), el llamado voto blanco alcanzó el 5 de julio de 2011 su máximo histórico al sumar más de 1.3 millones de sufragios, además del .22% que se dio a favor de un candidato no registrado, con nombres como “Esperanza marchita”, y distintos héroes nacionales, que también fueron ideados e impulsados a través de los blogs y las redes sociales, que entonces se les denominaba “medios de comunicación alternativos”.
Solamente en el Distrito Federal, el voto en blanco sumaba 308 mil 754 sufragios, y 11 mil 936 votos por un candidato no registrado para quedar como cuarta fuerza política; en tanto que en Jalisco, entidad ubicada como la una de este movimiento, sumaba más de 93 mil sufragios, con lo que se ubicó como tercera fuerza política, al igual que en entidades como Aguascalientes.
En síntesis, el llamado al voto nulo a través de las redes sociales si funcionó, así como han funcionado muchos otros llamados de la sociedad civil organizada, a participar en movimientos ecologistas, movimientos de ayuda, de movilización para apoyar nobles causas, entre otras cuestiones.
Las redes sirven también, como un megáfono social para ayudar a dar voz a aquellos que no tienen acceso a los medios de comunicación tradicionales, que llegan a cobrar altas sumas de dinero por aparecer unos segundos en sus sus programas o publicaciones. Sirve a su vez, para reforzar la popularidad, o el acceso que pueden tener los seguidores de las personas relevantes, que antes se consideraban inalcanzables, y para que ellos, a su vez, puedan medir el pulso de lo que a las personas realmente les interesa y preocupa.
Estoy firmemente convencido de que las estrategias creadas por las candidatos presidenciales en México, no ayudan a generar votos. Las acciones de los candidatos si son amplificadas por las redes sociales, pero en muchas ocasiones, estas amplificaciones son ficticias. Son creadas por sus estrategas online, con el fin de dar la impresión de que su fortaleza y apoyo social es grande: se autoengañan. Ya todos nos dimos cuenta de que son “ciberacarreados”, o de que usan cuentas falsas para inflar o incrementar su supuesta “popularidad” en las redes sociales. En pocas palabras, a base de “billetazos” -como lo hacen desde hace muchos años en los medios tradicionales- es como logran posicionarse en dichas redes.
Posicionan Trend Topics que no son gratuitos, pues les tienen que pagar a un grupo de tuiteros para que ayuden a su candidato o candidata, además de comprar softwares especiales para lograr posicionar los temas deseados, y sobra decir, que los que coordinan estos “ciberacarreos” se llevan un buen dinero a través de contratos o igualas mensuales, que por cierto, no se contabilizan dentro de los gastos de campaña, por tanto, son ilegales.
Mucho ruido y pocas nueces, está ampliamente documentado que un Trend Topic se puede crear con 100 tuiteros y 500 menciones, que con constancia e insistencia, estarán escribiendo hashtags o etiquetas, que dirán lo que ellos quieren o les conviene, y que sabiendo su funcionamiento, logran convertir en los temas “más populares de la red”. Antes era más dificil hacerlo, Twitter utilizaba algoritmos que impedian que cualquiera lograra posicionar un Trend Topic, es decir, que solo con la verdadera fuerza social dentro de la red social, era posible que los temas verdaderamente importantes, llegaran a ser tendencias nacionales o mundiales.
100 tuiteros en un universo de 80 millones de electores potenciales que tiene México, y en un país en donde 50 millones de esos electores no tiene acceso, o no usa el internet, es un elemento importante a considerar. No puede ignorarse el hecho de que cualquiera con un poco de experiencia en Twitter puede crear un trendig topic de la nada.
¿Las redes sociales representan realmente el sentir social? Lo que se opina en la red es lo que se opina en la red. Se trata de un dato relevante pero no es extrapolable a la población general, por que lo sabemos todos, los medios tradicionales de comunicación siguen “partiendo el queso” en la influencia del electorado.
¿Qué es lo que realmente importa? ¿qué los ectivistas pongan #MeApendejoComoElPeje o #MeHundoComoJosefina o que se lleve a juicio a Humberto Moreira por el desfalco en las finanzas de Coahuila? ¿Qué es lo más importante? ¿qué los tuiteros de Josefina o de AMLO coloquen como Trend Topic #ChingaTuMadreEPN O #LargateDeTwitterEPN o que se encuentre al culpable de los 23 cuerpos encontrados en Nuevo Laredo?
Cuando una sociedad prioriza como información lo que aparece en los Trend Topics sobre lo que sucede en la calle o en nuestra realidad cotidiana, es un síntoma de que algo está mal, de que la sociedad se está enfermando. Que si #DanaPaolaEsUnaPuta o que si en el programa Tercer Grado se dijo o no se dijo tal cosa, nos convierte en una comunidad sedienta de la nota roja. Si el Twitter es por antonomasia el medio de comunicación más democrático que existe, los que informamos en él, o sea nosotros mismos, nos estamos convirtiendo en informadores amarillistas, justo lo que le criticábamos a los medios tradicionales de comunicación.
Los medios de comunicación tradicionales juegan el juego de informar lo que sucede en las redes sociales, pero sólo lo que les conviene. Nos dicen como amaneció o finalizó el día en Twitter o Facebook y yo me pregunto ¿porqué diablos tenemos que informarnos en portales, televisión, radio o impresos lo que nosotros mismos podemos verificar abriendo y explorando las redes sociales?
Reflexionemos pues, que los mismos vicios del pasado, los extrapolamos a las redes sociales, y por ende, los medios de comunicación nos vuelven a engañar, pero ahora en un nuevo terreno, que no tardan en controlar para así conservar intactos sus intereses particulares.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.

Politólogo con estudios en el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Consultor Político. Director General de Gurú Político. Consejero Ciudadano del Observatorio Mexicano de la Homofobia (OMHO). Ha publicado en diversos medios nacionales, cómo Excélsior, y portales en línea. Correo: [email protected] Twitter: @GuruPolitico Facebook: ElPoderdelasIdeas